Partida de vividores

La Fiesta del Cordero es un evento religioso que tiene lugar en el mes de agosto y es celebrado por casi dos millones de musulmanes en España. Se degüellan cientos de miles de animales según el rito halal: sin aturdimiento previo y mirando a La Meca. Los que van a morir son atados por los pies, y sujetados por varias personas mientras una realiza el corte del cuello. Los que esperan su turno, observan.

Resulta muy llamativo ver a taurinos, cazadores y defensores de las más arcaicas tradiciones de explotación animal alzar sus voces y sus dedos acusadores

Avalanchas de usuarios enfurecidos salen a las calles de Twitter a reclamar a las organizaciones animalistas y al PACMA explicaciones.

De forma casi sistemática, estas quejas provienen de personas que nunca han denunciado el estado del perro del vecino, que lleva siete años atado a un metro de cadena y se orina encima, se han interesado por la procedencia del bistec que han comprado en el súper, han preguntado si los huevos fritos que van a cenar son de gallinas criadas en suelo o en jaula, y por no saber, con toda probabilidad hasta hace diez minutos no sabían ni lo que era el aturdimiento previo al sacrificio. Nunca les ha importado si el animal por cuya muerte han pagado ha sufrido, ha tenido miedo, ha muerto en el acto o ha agonizado. Todo correcto si la oferta es buena y si el bocata cunde.

Según la FAO, cada día mueren en el mundo 345 millones de animales que no le importan a nadie, a los que hay que sumar 140 millones de toneladas de peces. Exclusivamente destinados a alimentación. A estos animales se les quita la vida según la normativa vigente en el país donde se encuentren, y eso contando con que el país tenga normativa, que ésta sea respetada y que el aturdimiento sea atinado.

Detrás de este oportunista interés por los animales y la forma en la que mueren, se esconde un preocupante problema de racismo e islamofobia que crece y se expande tan rápido como la ignorancia y la desinformación. Y es que nos molesta más cuando lo malo, lo feo, lo hacen los demás.

Resulta muy llamativo ver a taurinos, cazadores y defensores de las más arcaicas tradiciones de explotación animal alzar sus voces y sus dedos acusadores contra los animalistas, a los que tachan de “vividores del cuento” y “vagos” por meterse con sus tradiciones y no hacerlo así con las de los extranjeros que, claro está, son mucho peores porque son extranjeros. Los pequeños animales masticados vivos por los perros de caza, amputados por cepos, abiertos en canal por halcones, o los grandes, desollados vivos por las jaurías, agonizantes por las balas mal disparadas de cazadores inexpertos, deben opinar también que la muerte es mejor si la produce un español.

Y no hablemos del toreo, las becerradas, los bous, el rejoneo, los sanfermines y todas estas perlas de nuestra cultura que nada tienen que ver con muertes violentas ni apuñalamientos cómo sí ocurre con todo lo que hagan los musulmanes.

Partida de vividores los que defienden a los animales. Inventan mentiras para vivir del cuento.

Todos estos arduos estudiosos dejan varios cabos sueltos cuando defienden la supremacía española y apuntan a los musulmanes como el niño que apunta a otro niño en el patio del colegio al son de “¡pero si empezó él!”. Y es que, en España, el número de carnicerías con certificado halal ha aumentado de 25 a 100 desde el año 2008 en respuesta a un aumento de la demanda nacional y como nicho de mercado para la exportación de estos productos al extranjero.

Todo ello a causa del infinito desinterés político de cumplir con las normativas europeas de bienestar animal. Total, ¿para qué? Si los afectados no van a quejarse.

Hemos adoptado el mecanismo más sucio. Nosotros fabricamos y exportamos el arma; lo que hagan con ella luego será cosa de bárbaros y que no se les ocurra usarla en nuestro país.

Culpemos al PACMA y a los veganos por no manifestarse en masa contra la Fiesta del Cordero ypasemos por alto que nuestro país ha legalizado y normalizado la creación y exportación de carne halal. Tampoco nos preocupemos por mirar el etiquetado de la ternera que almorzaremos mañana, ni mucho menos exijamos a nadie que dicho etiquetado tenga que contener información relativa a la forma de sacrificio. Lo mejor será quejarnos de algo que hacen los extranjeros para que parezca que lo que hacemos aquí es menos malo, porque claro, lo que hacemos aquí lo hacemos nosotros. No como esos chinos, que comen perro, los muy chiflados. O los hindúes, que no comen vaca, con lo bueno que es el chuletón.

Yolanda Morales PérezYolanda Morales
Coordinadora provincial de Sta Cruz de Tenerife

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7 respuestas a Partida de vividores

  1. Francisco González Benito dijo:

    Estoy muy de acuerdo con tu artículo, Yolanda.

    De todas formas, a la hora de impulsar campañas, PACMA también debería considerar un enfoque cuantitativo (el número de víctimas que implica una actividad). Asesinar a un individuo al año (Toro de la Vega, por ejemplo) y asesinar a miles de individuos al día (matanzas de corderos halal), serán actos de la misma naturaleza (asesinatos), pero son más graves los segundos que los primeros, por razón del número de afectados. Dedicar muchos más medios a terminar con un asesinato que a terminar con miles, resulta desproporcionado en ese sentido, y la proporcionalidad es importante para la Justicia.

    • Cristina Abella dijo:

      Será solo un animal frente a miles, pero muchos ojos que lo ven frente a unos pocos en el matadero, porque ¿cuántas personas contemplan el maltrato de los toros, lo normalizan y hasta lo disfrutan? Peor aún en el caso de niñxs que acceden a estos espectáculos. Yo creo que trabajando en estos frentes se hace una gran labor de concienciación y prevención.

      • Francisco González Benito dijo:

        Como animalistas debemos ocuparnos sobre todo de las víctimas reales y especialmente de las que no se ven (por estar más indefensas); antes que fijarnos en contempladores, normalizadores y disfrutadores. En este sentido no soy kantiano, pues en moral no me importan la voluntad o la intención (aspectos psicológicos), sino los actos externos y sus consecuencias prácticas.

    • Hola.

      Es más problemática una actividad que fomenta la violencia que una que solo es consumo. Al consumidor le puedes cambiar para que rechace la violencia, en cambio poco puedes hacer con el violento… De hecho los violentos buscan extenderse, son un peligro mayor que un consumidor, aunque sean menos.

      De todas maneras, PACMA toca todos los temas y se enfoca en atacar las actividades que tienen un mayor rechazo social, lógico, pues al fin y al cabo es un partido político, no una ONG.

      Saludos.

      • Francisco González Benito dijo:

        Puedo comprender tu comentario, pero éticamente no puedo estar de acuerdo en que se compare un genocidio generalizado con hechos minoritarios, rechazando más estos últimos y dando prevalencia a su erradicación, como si lo primero no fuera una violencia y una violencia superior y peor, con el pretexto de que los hechos minoritarios son más problemáticos y peligrosos. Esos adjetivos son un tanto vagos y los billones de billones de víctimas que produce el consumo de animales son muy reales.

        A mi no me vale un Partido político que se enfoque en atacar más a los inmigrantes que a los corruptos, porque los primeros tengan mayor rechazo social. Eso podrá responder a una lógica de conquista del poder, pero no a una política entendida como ética de la cosa pública.

        Gracias por animar el debate.

  2. Juan Sin Miedo dijo:

    Totalmente de acuerdo con F. González.

    Por mi parte:

    En lo positivo: bien por PACMA por pedir la ilegalización del cruel rito halal.

    En lo negativo: la argumentación: falaz y tendenciosa ¿cómo sabes que los que os podamos criticar por no denunciar suficientemente esa aberración atávica halal, somos racistas? Y de todas maneras ¿Qué más da quién diga las verdades, si Agamenón o su porquero?

  3. Manuel María Cabello Izquierdo dijo:

    Vegano y del PACMA… ¡Qué mayor orgullo y satisfacción…!

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