Animalistos, especismo y sordera selectiva

Ganaderia

La empresa Oasis Park programa la inserción del producto “leche de camella” en el mercado, de la mano de investigadores de 3 universidades (Las Palmas, Barcelona y King Saud de Arabia Saudí).

La mayor parte de lo que hemos aprendido desde que tenemos uso de razón, nos ha sido dado ya masticado, de forma que sólo tengamos que tragarlo

El parque desea incorporar la idea del consumo de leche de camélido como una alternativa funcional a la leche de vaca, por ofrecer una “mejor digestión” y “beneficios para la diabetes”.

El ser humano es el único animal que consume leche habiendo alcanzado la edad adulta, y por puro gusto. Y además, lo hace obteniéndola de madres de otras especies, independientemente de los beneficios nutricionales que pueda aportarle. El ser humano es un animal caprichoso que no atiende a razones si el paladar llama.

El Oasis Park, abanderado contra el maltrato animal desde que el pasado mes de octubre liderase la campaña “¿Y quién hablará por mí?” junto al Gobierno de Canarias, pretende que no sólo vacas, cabras y ovejas sean criadas en masa, hacinadas y explotadas para producción de leche y carne, sino que también se difunda el gusto por leches alternativas que propicien industrias novedosas con una sistematización de la explotación gratuita de individuos sintientes copiada de las ya existentes industria láctea y cárnica. Un ejemplo más de la clasificación en el movimiento animalista contemporáneo, que divide a los animales de primera, segunda y tercera categoría: razonamiento más conocido como “especismo”, pues ¿qué tan aceptable sería que una protectora de animales se dedicase a comercializar con leche de sus gatas rescatadas?

La industria lechera genera una media de 13.000 millones de euros al año, sólo en España. La cárnica, unos 22.000 millones y es además el cuarto sector productor del país. Es algo muy potente que defender a costa de lo que sea, por lo que la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) recomienda la ingesta de, al menos, 3 productos lácteos al día en edad adolescente, sustentándolo en el presunto valor nutricional altísimo que
aportaríamos a nuestra dieta bebiendo este líquido y los productos hechos a base de él.

Sin embargo, los detractores de los productos de origen animal cada vez son más, y las alternativas vegetales van en auge. Si la leche es tan beneficiosa para el humano como argumentan las autoridades alimentarias… entonces, ¿qué motiva a una gran parte de la población a discrepar?

Razones de empatía, salud y medio ambiente, principalmente.

Un 30% de la superficie cultivable del planeta se destina al forraje, sin contar con la que ocupan los animales que pastan al aire libre. “La producción de ganado utiliza el 70% del agua que consume el hombre principalmente a través del riego de los cultivos forrajeros. Si bien no existen cifras mundiales, se estima que en los Estados Unidos el ganado y la producción agrícola de forrajes consumen el 37% de los plaguicidas, el 50% de los antibióticos y producen una tercera parte del nitrógeno y el fósforo que contaminan el agua. El sector genera también casi 2/3 partes del amoniaco que contribuye considerablemente a la lluvia ácida y a la acidificación de los ecosistemas”, según Animanaturalis.

Pero esto parece no importar tampoco a la Consejería de Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo de Gran Canaria, ni a los ayuntamientos de Moya, Gáldar, Guía y Tejeda, promotores del festival “Entre corderos y fogones”, donde se ofertarán el 24 de noviembre más de 3.000 raciones de carne de este animal a pesar, también, de que la propia Organización Mundial de la Salud ha declarado el potencial cancerígeno de las carnes rojas, así como su relación con enfermedades cardiovasculares, y recomendado la reducción de su consumo.

Grafico edad animales sacrificio

Los problemas medioambientales y de salud que produce la carne, así como la matanza indiscriminada y totalmente injustificada y prescindible de la que cada vez más personas se mentalizan, son algo más célebres que los de la leche. Esa gran desconocida. Pareciera inofensiva.

Debemos saber que la vida promedio de una vaca, que pueden ser unos 25 años, se ve modificada por la mano del hombre y estrepitosamente reducida a lo que en la industria se considera “vida útil”. Lo mismo podría ocurrirle a una humana que fuera forzada a dar a luz sin descanso, una y otra vez. Su cuerpo, simplemente, agotaría sus recursos y envejecería a un ritmo estrepitoso, y, aunque muy posiblemente nadie la matase para comérsela, su cuerpo quedaría gravemente dañado y acabaría muriendo antes de lo que biológicamente le corresponde. Lamentablemente, hoy en día son muchas las personas que siguen creyendo que las vacas dan leche “porque sí”, y que no necesitan quedarse embarazadas para hacerlo. Pero nada más lejos de la realidad que la industria ganadera nos vende.

Para que una vaca produzca leche se le debe forzar un embarazo. Una vez dado a luz, el ternero se venderá para carne y será ejecutado cuando tenga aproximadamente un año de edad, o se le destinará a producción de leche al igual que su progenitora, para acabar su vida también como pieza de carnicería. La leche que produce para el ternero se le retira y se procesa para consumo humano. Se estimula artificialmente su masa muscular y su producción de leche. Se inyectan antibióticos para frenar posibles infecciones. Luego se vuelve a empezar y se termina cuando el animal no da más de sí (edad, enfermedad, accidente, mastitis crónica…).

Los animales no pueden quejarse. No pueden hablar. No pueden pedir. Son los perfectos peones de la obra, que no se sindicalizan ni piden aumentos. Son piezas dóciles, baratas, sin derechos; son “ejemplares”. No son individuos como tal, según el pensamiento humano. Son más cosas que seres vivientes. Son los proletarios idóneos, extremadamente productivos, que no necesitan media hora de coffee break ni vacaciones. Son aquellos que pueden trabajar toda una vida sin que nadie vele por sus necesidades. Son las materias primas más susceptibles de la extrema explotación de aquellos que saben hacer negocios con lo que sea.

Corrientes como el veganismo, que aumentan irrefrenablemente, luchan contra las creencias que enormes corporaciones internacionales trabajan por arraigar día tras día, para perpetuar de forma generacional argumentos basados en el “eso es así, porque sí”.

La leche es el alimento primero y básico que recibe el recién nacido desde su salida del vientre materno. La lactancia durará para el mamífero tanto como la madre produzca y el retoño demande. La leche contiene todos los nutrientes esenciales para el desarrollo del animal durante los primeros meses o años de vida, dependiendo de la especie. Pasado este periodo, el pequeño debe empezar a alimentarse de forma independiente y tendrá otras fuentes nutricionales. La madre dejará de producir la sustancia y las enzimas que la digieren desaparecerán para siempre, pues no la volverá a necesitar.

El ser humano es capaz de digerir leche maternizada de madres de otras especies porque la consume desde sus primeros momentos de vida y lo hace ininterrumpidamente hasta el momento de su muerte, por lo que su cuerpo no llega a eliminar por completo las mencionadas enzimas. No es el caso de una inmensa parte de la población que es igualmente intolerante a la lactosa porque no son terneros.

Ensimismados en el pensamiento de que necesitamos leche porque necesitamos calcio para nuestros huesos, olvidamos que los estudios nos dicen que el calcio está presente en vegetales de fácil acceso y alta tolerabilidad como el kale, el brócoli, el tofu, las legumbres, algunos frutos secos, semillas… lo cual representa una gama mucho más extensa de opciones alimentarias que los lácteos, y además, éstos últimos carecen de grasas perjudiciales para la salud. El fósforo, del que también presume la leche, se encuentra igualmente en frutos secos y legumbres; el magnesio y el yodo están en frutas y verduras, el zinc en el cacao, el selenio en las semillas…

El único motivo por el que el ser humano permite la violación cíclica de otro animal sintiente es la ignorancia programada, o en otras palabras, que las personas escuchamos lo que queremos.

Cuestionar los hechos que comúnmente se dan por válidos es libertad de pensamiento y capacidad de raciocinio. Entender las corrientes ideológicas que abogan por una alimentación basada en plantas es pararse a pensar en que la mayor parte de lo que hemos aprendido desde que tenemos uso de razón, nos ha sido dado ya masticado, de forma que sólo tengamos que tragarlo.

Ningún alimento, cosmético, producto de higiene o prenda de ropa debe estar por encima de la vida de nadie.

Fuentes:
https://www.eldiario.es/sociedad/edad-sacrifican-animales-consumimos_0_613138859.html
https://www.canarias7.es/siete-islas/fuerteventura/la-produccion-de-leche-de-camella-de-oasis-park-ante-350-cientificos-EK5927655
https://www.animanaturalis.org/p/1275/comer-carne-destruye-el-planeta
http://www.actualidadganadera.com/biomont/articulos/Residuos-de-antibioticos-en-leche-respetando-al-consumidor.html
https://www.engormix.com/ganaderia-carne/articulos/uso-anabolicos-bovinos-t28109.htm

Yolanda MoralesYolanda Morales

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9 respuestas a Animalistos, especismo y sordera selectiva

  1. Francisco González Benito dijo:

    Enhorabuena por tu artículo, Yolanda, es necesario decir estas verdades una y otra vez, porque son muchos los que no quieren ver, ni oír, ni saber; y muchísimas más son las víctimas inocentes de los anteriores.

  2. Nela dijo:

    Muy buen artículo . El egoísmo del ser humano no conoce límites .Muchas personas siguen con la venda puesta en sus ojos , defendiendo lo indefendible .Piensan qué los animales están aquí para servirnos y decidir cuándo viven o cuando mueren .Falta empatía en las personas ,ponerse en el lugar del otro ,del qué sufre .

  3. Poli Sotomayor dijo:

    Excelente artículo. Qué cada vez sean más de éstos para que la población comprenda las violencias sistematizadas y ocultas culturalmente.

  4. Raquel dijo:

    Se me rompe el corazón ante el egoísmo y la crueldad humana. Asco de seres que se enriquecen explotando a otros seres vivos que sienten como nosotros (y yo diría que incluso más que la mayoría de nosotros, por lo que se ve) y asco de consumidores que, aunque muchos de ellos ya están viendo la realidad, no deciden cambiar. Qué impotencia.

  5. Raquel dijo:

    Sólo le corregiría que no es que sea uno de los mayores responsables de los problemas medioambientales de hoy en día: es el mayor. El que más contamina, desforesta y mata.
    Y hay que decirlo claramente.

  6. Mireya dijo:

    Nuestra cultura está obsoleta. Hay que empezar desde la familia y la escuela para promover una sociedad basada en principios de respeto y compasión hacia los demás seres vivos.

  7. Luisa Claver dijo:

    He aquí una interesante reflexión acerca de como los animales son parte de la clase trabajadora “Jason Hribal” .
    «Señalar que podemos explotar a los otros animales porque somos “superiores” no es más que decir que tenemos más poder que ellos. Y exceptuando los partidos fascistas, la mayoría de nosotros rechazamos la visión de que el poder establece lo que es correcto. Así que por qué, está ese principio tan ciegamente aceptado cuando se trata de nuestro relación con los demás animales».
    Gary Francione en «La superioridad humana»

  8. Leticia dijo:

    Hola buenas el pais hace 3 dias también subio twitter el siguiente artículo, El informe, que atrajo la atención internacional, afirmaba que la ganadería producía un asombroso 18% de los gases de efecto invernadero en todo el planeta. La agencia llegó a una conclusión sorprendente: el ganado hacía más daño al clima que todos los tipos de transporte juntos.

    Esta afirmación es falsa y fue desmentida por Henning Steinfeld, el autor principal del informe. El error residía en que los analistas de la FAO llevaron a cabo una evaluación integral del ciclo de vida para estudiar el impacto climático de la crianza del ganado, pero a la hora de analizar el transporte emplearon un método diferente.

    Para el ganado, la FAO tuvo en consideración todos los factores asociados a la producción de carne, entre los que se encuentran las emisiones generadas por la elaboración de fertilizantes, la conversión de bosques en pastos, el cultivo de pienso y las emisiones que provienen de los animales (eructos y deposiciones) desde su nacimiento hasta su muerte.

    Sin embargo, cuando analizaron las emisiones de carbono producidas por el transporte ignoraron los efectos sobre el clima que provienen de la fabricación de materiales y piezas de los vehículos, el ensamblaje de los mismos y el mantenimiento de carreteras, puentes, aeropuertos y otras infraestructuras.
    Que hay que creer entonces?

  9. Francisco González Benito dijo:

    En mi modesta opinión aquí no se trata de creer o de no creer, sino de actuar frente a las dos causas reconocidas como emisoras de gases con efecto invernadero que tú mencionas. Pero más bien se trata de no actuar, esto es: hay que dejar de usar animales no humanos (no producirlos, no comprarlos) y hay que dejar de utilizar los transportes más contaminantes que se puedan evitar (vehículos a motor movidos por combustibles fósiles).

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