365 Días

Barcelona Ramblas

Siempre que subo las escaleras y aparecen ante mí las Ramblas,majestuosas, veo el dolor que allí sucedió

365 días. Y parece un mundo. Quizás la vorágine política en Catalunya lo tapó demasiado rápido . Puede ser que interesara más hablar de otros temas. Pero la herida no se cerró. Ni se cerrará. No hemos pasado el duelo adecuadamente.

Me encontraba trabajando, a unos 600m de donde quedó detenida la furgoneta. A pocos minutos caminando. Yo trabajo en la Via Laitena, que para entendernos sería la arteria paralela a las ramblas mas próxima. Un compañero dio la voz de alarma: “Atropello en la Rambla”. Desde ese momento, dolor, caos, rumores y miedo. Mucho miedo. “Dicen que hay tiros y un hombre armado en el Corte Ingles”. En poco tiempo helicópteros, sirenas (Aunque si soy sincero no recuerdo haberlas oído). Y todos pendientes de las noticias. Se confirma atentado con víctimas mortales. ¡Que horror!

Mi hermano y parte de mi familia, trabaja a 15 metros del mural de Joan Miró, y aunque sé que está de vacaciones, necesito comprobarlo. ¿”Estaba la tienda cerrada, verdad?”. “Sí”. Supongo que por el mismo motivo, aviso a mi madre de que estoy bien. “Sí, sí, voy para el tren”

Con el susto en el cuerpo solo piensas en aquello que ha sucedido, y necesitas llegar a un lugar seguro: casa. No puedes ayudar. A día de hoy aún pienso que podría haber hecho más. En que podría haber echado un cable. Donar sangre no puedo, idiomas no sé… así que creo que volver a casa es lo más óptimo que puedo hacer para que los cuerpos de seguridad y emergencias puedan hacer su trabajo.

Como coordinador y responsable de las redes de PACMA en Catalunya en esos momentos, decidimos solamente mostrar información de utilidad para el ciudadano, obviando rumores, imágenes o contenidos de dudoso gusto (deberíamos reflexionar que lleva a ciertas personas a sacar el móvil y grabar, antes que atender a las víctimas)

Y piensas. Y das vueltas. Por suerte, ese día iba hacia Sabadell a hacer de canguro de Pacha. Si hubiera ido a Terrassa… a saber que hubiera pasado.

Para ir a la ciudad egarense cojo el tren justo donde se inició el terrible viaje de la furgoneta. Allí mismo. Y piensas, ostras ¿y si hubiera sido yo una de las víctimas? Podría haber sido, y tanto. Con que el terrorista hubiera llegado una hora más tarde… Esa aleatoriedad desconcierta.

Y piensas, ostras ¿y si hubiera sido yo una de las víctimas? Podría haber sido, y tanto. Con que el terrorista hubiera llegado una hora más tarde…

En el tren, silencio. Un silencio escandaloso. Solo roto por pasajeros que observan vídeos del atentado en su teléfono. Ahora sí que oigo las sirenas. Resuenan por todo el vagón.

Por fin consigo llegar a casa. No sé porque, bueno, sí, lo tengo claro, ya me siento más seguro. Y sigues pendiente: la tele, el móvil, el twitter de mossos, …Y así horas. Sin darte cuenta pierdes la noción del tiempo. Ni cenas siquiera. Necesitas saber más. Saber porqué.

Al día siguiente, me despierto con la información de Cambrils. ¿De verdad? A trabajar, como todo el mundo. #NoTincPor. Cap a Barcelona!

Y todo pasa delante tuyo, como en una película. Lo que se va descubriendo asombra. “Como estos críos han podido hacer algo así? ¡Si son niños, como los que puedes ver en cualquier plaza de nuestros barrios!”. Te descuadra todo. Sorprende.

Me niego a ver ciertas imágenes, ni difundirlas. Respeto. Me niego a admitir ciertas actitudes islamofóbicas de algunos, por suerte, minoritarias y acalladas por la mayoría popular.

Lentamente, ya que aquellos días son eternos ¿seguro que solo han pasado 365 jornadas? vas recuperando la normalidad.

no tinc por

Asistir a la manifestación de repulsa a los atentados fue increíble para mí. Y además representando a PACMA en la cabecera de la manifestación. Emoción a flor de piel. Estamos allí con todas las autoridades. Pero no es un acto político, es un reconocimiento a los servicios de emergencia, a las víctimas y para decir bien claro que “No tenim por”. La interpretación del cant dels Ocells en la Plaza Catalunya pone los pelos de punta. Aún a día de hoy, la reproduzco en mi memoria. No se si he he estado a la altura de lo que se espera de mí, pero es un orgullo inmenso poder haber estado. Siempre agradeceré a PACMA que me escogiera a mí para representarnos a todos.

Aun así, reconozco tristeza por otros motivos. No era el lugar, lo siento, pero lo he de decir. No era lugar para hablar de independència, de los negocios del rey, de política… Me sentí avergonzado. Y no era el único. Lo pude compartir y comprobar con representantes de otros partidos. No era el lugar.

Y pasan los días. La normalidad vuelve, en apariencia, porque nadie olvida. Yo siempre que pillo el tren en esa estación siento un pellizco en el alma. Siempre que subo las escaleras de las mismas y aparecen ante mí las Ramblas, majestuosas, veo el dolor que allí sucedió.

Ninguno lo olvidamos. Imposible olvidar.

Y solo han pasado 365 días.

David Martínez David Martinez

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