Empatía

Te despiertas estrepitosamente porque te arrojan sobre arena. Desorientado, intentas abrir los ojos mientras te sientes totalmente aturdido por la cantidad de ruido y gritos que hay en aquel lugar en el que te han encerrado. En medio de ese alboroto captan tu atención y corres de un lado para otro. Acabas agotado. Sin darte cuenta sientes que tres filos entran en contacto con tu piel y perforan tu costado. Gritas de agonía. Mientras sangras profusamente sigues corriendo despavorido. Te siguen clavando púas metálicas en el cuerpo. Esto puede hacer que te acobardes y termines muriendo en la más absoluta tristeza. También puedes decidir luchar por tu vida de forma desesperada, pero nunca con el objetivo de acabar con la vida de otro, sino de salvar la tuya. Igualmente, mueres. Caes cuando te atraviesa una espada. Agotado por el esfuerzo físico y la pérdida de sangre, eres incapaz de moverte. En la mayor de las suertes mueres en el momento. Si solo estas inmovilizado sientes como un cuchillo te rebana las orejas y el rabo.

Me lleva a reflexionar si acaso el espectador de una corrida taurina no es realmente consciente de cómo cada banderilla se introduce en el cuerpo del animal, le desgarra y le desangra

Qué suerte que quien se enfrenta a una situación no eres tú, no es una persona. ¿Por qué cuando es un toro no les parece un acto cruel, sino arte? Si quienes presencian una corrida de toros son conscientes realmente de todo lo que se le hace a ese animal, es que el hombre puede ser malo por naturaleza. Pero me niego a pensar eso. Lo cual me lleva a reflexionar si acaso el espectador de una corrida taurina no es realmente consciente de cómo cada banderilla se introduce en el cuerpo del animal, le desgarra y le desangra. Quizás el alboroto del momento, el estruendo de la banda musical y el protocolo rimbombante del toreo entre un tercio y otro hace que no escuchemos como muge de agonía el animal y miremos más al que tenemos al lado conversando con nosotros que lo que ocurre en el ruedo. Quiero pensar que si los que allí están fueran conscientes de lo que ocurre, no volverían a pagar una entrada para una corrida de toros.

Un becerro cabizbajo y con la lengua fuera, a punto de recibir la estocada de un vecino que participa en el festejo.

Desgraciadamente el ruedo no es el único lugar en el que un toro es asesinado. En España se festeja el maltrato animal como un elemento de diversión a través de encierros, torneos y competiciones en sus fiestas populares. Estos animales se enfrentan a fuertes episodios de estrés, miedo y agonía. El animal no sabe qué está pasando y tampoco corre mejor suerte que sus compañeros caídos en plazas de toros. Al finalizar cada festejo, el animal es sacrificado. En otros casos, como los que hemos visto este verano, los animales, presas del miedo, se estampan contra objetos y la colisión les causa la muerte.

La esperanza es un valor que nunca debe darse por perdido

Sin embargo, la esperanza es un valor que nunca debe darse por perdido. Pensemos que igual que hemos avanzado en otros ámbitos podemos hacerlo en la protección de los animales y que nadie tenga la osadía de disfrutar de cómo sufre un animal.

La cuenta atrás ya ha comenzado. El pistoletazo de salida se dará el 16 de septiembre con Misión Abolición. Súmate. Pedir el fin de la tauromaquia es algo tan coherente como seguir el principio de “no hacer lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. ¿Acaso a alguien le gustaría estar en el lugar de ese toro?

Alejandro González

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4 respuestas a Empatía

  1. Laura dijo:

    Hay que detener esta barbarie sea como sea 🙁

  2. Francisco González Benito dijo:

    Mi respuesta para tu primera pregunta es que: la gente suele ver las cosas no como son, sino como se ven en su medio social, a través de “las gafas” de una determinada cultura; si ahí se dice que lo negro es blanco o que dos y dos son tres, hace falta lucidez, sentido crítico y valentía para enfrentarse al rechazo de la sociedad y al aislamiento, diciendo que el Rey está desnudo.

    Descubrir las mentiras recibidas, las taras heredadas, los errores de apreciación y superar los convencionalismos, no solo es que nos haga mejores a nosotros y a la sociedad; es que sencillamente nos hace individuos, al elevarnos sobre nuestra condición habitual de borregos, tan querida y necesitada por todos los tiranos, que sueñan convertirnos en un apacible rebaño, pastando en fila sin protestar por lo mala y escasa que es la hierba.

    Para ser libre (sin cercas, ni jaulas, ni cadenas, ni redes sociales dispuestas y colonizadas por el poder), primero hay que ser un individuo y luego darse cuenta de lo que amenaza o impide la libertad, así como de lo que contribuye a conquistarla y a conservarla.

  3. María Esther Nahmens L dijo:

    Estoy totalmrnte de acuerdo. Las corridas de toro no son ningún deporte, es algo horrible , Quisiera que le hicieran lo mismo a los defensores de las corridas , per sería algo impensable , un asesinaro. No se puuede ni imaginar. Entonces porqué torturar a los animales?

    Como decia Osca r Wilde ” ientras más conoz co a la gente mas quiero a mi perro”

  4. Joxeba dijo:

    Asco de país!!

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