¿Qué será de las cabras de Guadarrama?

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Entre 1989 y 1992, con España y la Comunidad de Madrid en manos socialistas (Felipe González y Joaquín Leguina, respectivamente), 67 cabras montesas fueron introducidas en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Una acción que, como tantas de nuestro país, se llevó a cabo sin una verdadera planificación, lo que supone que hoy en día la especie se haya multiplicado hasta alcanzar los 4.000 ejemplares. Tan exagerada cifra marca una densidad de población insostenible: 43 especímenes por kilómetro cuadrado, lo que pone en peligro tanto al hábitat en su conjunto como a las propias cabras, convertidas así en su propio enemigo (mas no en el principal, que, para variar, no es otro que el ser humano).

Obviamente, algunas alternativas son más sencillas y baratas que otras, pero recurrir a la más cruel nunca debería ser la respuesta

Pero, ¿cómo se ha llegado a esta situación? Pues por dos motivos muy sencillos. El primero, tan inevitable como predecible, es básico: en la Sierra de Guadarrama no hay depredadores naturales de la cabra montesa. El segundo, directamente relacionado con el anterior, no sorprenderá a nadie acostumbrado a la política de este país: desde la introducción de las cabras hace más de dos décadas, no se ha hecho absolutamente nada por controlar su población. Considerando que hasta un niño podría adivinar qué sería de 47 cabras en un paraje exento de depredadores, tamaña dejadez es inexplicable, mas de nada sirve ahora lamentarse: hay que tomar medidas para poner remedio a la situación antes de que sea demasiado tarde.

que-pasara-ahora-con-las-cabras-de-guadarrama¿Y por qué solución se ha optado? Pues nada más y nada menos que por el camino fácil: la aniquilación —que no nos engañe el vocablo “extracción”, porque este tan sólo será cierto para el 10% de los ejemplares— de unas 2.700 cabras a lo largo de los próximos cinco años, de forma que sólo queden 16 por kilómetro cuadrado. Muerto el perro, se acabó la rabia. Anunciado el pasado diciembre, este plan de gestión fue presentado en febrero por el Gobierno regional a los 50 representantes de colectivos e instituciones del Patronato del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, encontrándose tan sólo con 2 votos en contra (de Ecologistas en Acción) y 13 abstenciones. Y en octubre empezó el terror: 50 cabras (sí: una por representante) fueron abatidas por flechas, lo que supuso una auténtica agonía para todas las que fueron heridas de muerte pero no fallecieron en el acto (algo habitual en el “arte de la caza”). Tamaña crueldad pareció conmover relativamente al Gobierno popular de Cristina Cifuentes, que decidió que los demás especímenes fueran asesinados con rifles, confiando quizá en que la puntería de los cazadores fuera así más certera. A fin de cuentas, puestos a sentirse realizado al disparar a un animal indefenso, ¿por qué no hacerlo al estilo Terminator?

Ante el pasotismo de los demás partidos, PACMA presentó una denuncia que llevó al  juzgado a decretar la suspensión cautelar de las matanzas

Y es que no lo olvidemos: que la caza sea vista como un necesario control de población no supone que aquellos que la ejecuten no vayan a disfrutar haciéndolo. A fin de cuentas, hoy en día se pagan sumas tan altas de dinero por abatir animales que muchos parques naturales han optado por esta medida como forma de recaudar fondos. Qué irónico: miles de animales pagan con sus vidas por el bienestar de la mayoría. “Qué altruista”, podríamos pensar, de no ser porque, por supuesto, ninguno de estos animales ha tomado por sí mismo la decisión de sacrificarse por los demás. Y es que el asesinato no debería ser nunca la solución en un mundo desarrollado. Pero, claro, el abatimiento de un animal todavía no cuenta como tal. “Llegará un tiempo en que los humanos se contentarán con una alimentación vegetal y se considerará la matanza de un animal como un crimen, igual que el asesinato de un ser humano”, dijo una vez Leonardo Da Vinci, pero hoy no es ese día. Y, considerando las escasas medidas tomadas para luchar contra el maltrato de perros y gatos (o sea, los animales privilegiados incluidos dentro del “círculo de compasión”), está claro que a ese día todavía le queda mucho por llegar.

las-cabras-de-guadarrama-son-abatidas-con-flechasMoralidad aparte, ni siquiera está claro que esta actuación sea la más eficaz. Y es que, más allá de los animalistas, muchos son los científicos y los ecologistas que abogan por otras medidas. No es que convenga buscar alternativas a la matanza, es que ya las hay, pero la pereza del sistema ha llevado a no planteárselas siquiera. Sin ir más lejos, la descentralización de las materias medioambientales conlleva que la Comunidad de Madrid no esté en contacto con otras zonas donde podrían hacer falta, precisamente, cabras montesas. ¿Os imagináis que hoy abatimos a todos las cabras madrileñas y mañana Andalucía tiene que recurrir a ejemplares portugueses para repoblar su hábitat? La situación suena absurda, pero, considerando el descuido imperante, podría darse perfectamente. Asimismo, dados los incontables parques naturales y centros de conservación que pueblan el mundo, ¿realmente no hay nadie ahí fuera deseoso de dar cobijo a los ejemplares que —perdón por tan injusta expresión— nos sobran?

Quién tiene la culpa de la situación es algo difícil de decidir ahora, pero lo que sí está claro es quiénes no la tienen: las cabras. Como todos, ellas sólo quieren vivir en paz. Tal y como han hecho las cotorras y los mapaches en otros rincones de la Comunidad de Madrid (donde, por cierto, se les declaró una guerra que básicamente permitía a cualquiera acabar con sus vidas tal y como le viniera en gana), estos animales se han limitado a alimentarse y reproducirse en el hábitat que se les ha concedido: ¿puede culparlos por ello precisamente la criatura más adaptable e invasora del planeta? Pues bien, si la culpa no es de las cabras, ¿por qué habrían de pagar ellas el precio? A fin de cuentas, hay numerosas medidas alternativas a la aniquilación, tal y como PACMA ha defendido hasta la saciedad: hacer uso de métodos anticonceptivos, gestionar las especies vegetales protegidas, trasladar a los animales a hábitats similares o proteger a las poblaciones de depredadores (a propósito de esta última, el agente forestal y representante de Comisiones Obreras, José Luis Díaz, afirmó que la posibilidad de que los lobos estén regresando a la Pedriza gracias a alimentarse de estos animales es alta).

pacma-paraliza-la-matanza-de-cabras-en-guadarramaObviamente, algunas alternativas son más sencillas y baratas que otras, pero recurrir a la más cruel tan rápidamente nunca debería ser la respuesta. Y menos aún hacerlo de un modo tan exento de transparencia: ¿por qué no están los estudios y el propio plan de gestión a nuestro alcance? Permitidme que conjeture: porque no existen (o, de existir, seguramente carezcan de los principios básicos que los hagan satisfactorios). Para colmo, el Plan de Gestión de Abatidas supone un peligro real para los miles de visitantes que registra el parque cada día, habiéndose denunciado ya situaciones en que hubo que sacar rápidamente a recolectores de setas o incluso grupos de escolares de las zonas de caza. Pero, claro, dado el sistema de acción-reacción al que estamos acostumbrados, habría que esperar a que alguna de las balas diera en la diana equivocada para poner el grito en el cielo al respecto.

Ante el pasotismo de los demás partidos, PACMA presentó una denuncia que llevó al  juzgado Contencioso Administrativo nº 32 de Madrid a decretar la suspensión cautelar del Plan de Gestión de Abatidas de la cabra montesa, lo que puso freno momentáneo a los previstos 500 asesinatos anuales que iban a dar comienzo el pasado 19 de octubre. Desde entonces, el partido encabezado por Silvia Barquero sigue instando a los responsables, no ya a buscar alternativas a tan sangrienta ejecución, sino a considerar aquellas que tienen sobre la mesa. Aun careciendo de representación en el congreso (pese a que una ley equitativa habría traducido sus 286.702 votos en 4 escaños), el Partido Animalista está luchando por poner una solución al conflicto que no recurra al fácil baño de sangre. Por desgracia, por ahora lo está haciendo prácticamente solo, con lo que la concienciación generalizada es imprescindible.

¿O acaso sólo recordamos el quinto mandamiento cuando nos interesa?

juan-rouresJuan Roures

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2 respuestas a ¿Qué será de las cabras de Guadarrama?

  1. Julian Morales dijo:

    Según nuevos muestreos, queda demostrado que el recuento de cabras realizado por la Comunidad de Madrid estaba claramente inflado. ¿Por qué?

    • Francisco Gonzalez Benito dijo:

      Seguramente para servir de pretexto a la intervención armada de los cazadores. El PP es el típico Partido sostenido por grupos de interés que se dedican a la destrucción de la naturaleza y a la explotación, tortura y matanza de individuos por dinero. Como en toda mafia, ambas partes se hacen favores entre ellas y se prestan apoyo y protección mutua en sus actividades corruptas y dañinas, pero beneficiosas económicamente para los mafiosos implicados.

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