Alerta tóxica

Perro envenenado

Hace unos días me alertó una amiga de la posible existencia de raticida y la consiguiente intoxicación de un perro (por fortuna salió con vida) en la zona residencial en la que vivo. Esta zona posee varios servicios municipales como la plaza de toros multifuncional, una pequeña pista polideportiva, un pequeño jardín infantil, está próxima a parcelas rústicas y es una zona altamente concurrida por familias con niños y perros.

No se le dará verdadera importancia a estos hechos mientras las víctimas continúen siendo no humanas

Me cuenta una integrante del equipo del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre que allí también les llegan muchos perros y gatos. Me alarma profundamente conocer esta información. Los animales no pertenecientes a fauna salvaje, como los gatos domésticos y perros llegan a este centro sin vida recogidos por el SEPRONA o por los Agentes Medioambientales víctimas de envenamiento producido en el medio natural (18 de los 20 casos de perros y 2 de los 3 casos de gatos recogidos en 2015).

El supuesto “control” de algunas especies animales consideradas perjudiciales por el sector ganadero y cinegético se sigue realizando de forma ilegal con la colocación de cebos envenenados. A pesar de la existencia de un Plan Regional de Lucha contra el Veneno, sigue utilizándose alegremente. Estos métodos como otros tantos utilizados, causan daños terribles no solo en el medio natural, mermando poblaciones de la ya escasa fauna silvestre, sino también a perros y gatos domésticos que tienen la desdicha de merodear por esas zonas. 

Policía Nacional tuit

A las crueles consecuencias de ser abandonados, perros y gatos se suman a morir de una forma terrible al dar con estos cebos en su búsqueda de alimento. Y cuántos mueren de modo anónimo… Sin formar parte de ninguna mención estadística.

Del mismo modo, con poco sentido común y una vocación devastadora, parece que los propios vecinos dispensan algo tan nocivo aunque de uso legal como los raticidas por zonas por las que transitamos personas y animales (domésticos o no). ¿Hay solo intención de acabar con los roedores o hay otra intención detrás? Permitido su uso o no, lo que es además de ilegal, una gran temeridad es verter estas sustancias en los espacios públicos.

Los particulares amantes de los animales y especialmente quienes convivimos con perros nos vemos atemorizados por esta lacra de “envenenadores”, tememos sacar a nuestros amigos peludos por el campo y tememos sacarlos hasta por las zonas de esparcimiento municipales.

No se le da la verdadera importancia a estos hechos, lamentablemente, mientras las víctimas continúen siendo no humanas.

Ana MartínAna Martín

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