Los que vigilan

Vigilantes

Como es habitual, me paso por las colonias gatunas de mi pueblo. Ellas me conocen y cuando me ven aparecer, salen de sus escondrijos y se acercan. Unos más confiados que otros. Esperan su comida y tal vez, mis palabras, que siempre les cuentan cosas. Ellas me miran y escuchan y con sus ojos también me narran sobre lo dura que es la vida en la calle.

Ver a dos críos tan pequeños y decididos que, aun con esos palos, poco harían frente a un sujeto como el descrito, un delincuente, resultaba cómico y preocupante a la vez

El otro día andaba por allí, siempre alerta, pues es ilegal alimentar a los gatos, cuando aparecieron dos niños con sendos palos en la mano. Se acercaron a mí y me preguntó el mayor de ambos:

—Hola, ¿tú eres el que alimenta a los gatos de por aquí, verdad?

—Así es —indiqué con un plato de comida en las manos.

—A nosotros nos gustan mucho los gatos, tenemos dos en casa —los críos eran hermanos—. Vinieron de una protectora. Y ahora vigilamos la zona.

—¿Vigilar? ¿Y eso? —pregunté observando los palos…

—Porque el otro día la vecina X nos dijo que un viejo con sombrero se dedica a pegar a los gatos que hay en el jardín del colegio—. “El jardín del colegio” es una colonia que hay a unos 100 metros de la mía y que cuidan varias señoras mayores que conozco.

—Vaya. ¿Por eso lleváis los palos?

—Claro, si lo vemos pegando a un gato, le damos una paliza.

Ver a dos críos tan pequeños y decididos que, a pesar de los palos, poco harían frente a un sujeto como el descrito, un delincuente, resultaba cómico y preocupante a la vez. Por un lado, en sus pequeños cerebros ya atisbaban la diferencia entre el bien y el mal, todo aderezado con la semilla heroica e ingenua que a esas edades suele florecer en los corazones sencillos. Por otro, su actitud podría acarrear problemas a ellos, sus padres, y por supuesto a los gatos de la colonia.

—¿Y cómo podría ayudaros? —continué.

—No hace falta, en realidad sólo veníamos a contarte que ese viejo anda por aquí, pero que nosotros lo vigilamos.

—Muy bien. Vamos a hacer una cosa. Si lo veis haciendo algo a los gatos, antes de nada, hacerle unas fotos o grabadlo en video, con el móvil —sí, el mayor lo tenía— y me lo pasáis. Yo me encargaré de denunciarlo. Luego os escondéis y seguís vigilando ¿Os parece bien?

—¡Pero yo quiero pegarle una paliza! —comenta el más pequeño de los dos por primera vez.

—¿Sabes lo que pasa? —le dije muy serio—. Que si le pegas, él puede vengarse y matar a todos los gatos de la colina. ¿Es eso lo que queremos?

—No, claro —comenta el mayor, mientras el peque baja la mirada.

—Pues hacemos eso, vosotros vigiláis y si le veis hacer algo malo a los gatos, me lo decís y yo me ocupo del resto. ¿Ok?

Broken

Broken

Aceptaron el trato y se fueron corriendo a sus puestos de guardia. Me quedé pensando en Broken. Broken fue la única superviviente de una camada de gatos que unos niños usaron como pelotas para jugar. Todos los cachorros murieron excepto Broken que, maltrecha, acabó en el veterinario aunque su pequeño cuerpecito no pudo superar las terribles lesiones infligidas.

Broken murió a manos de unos críos de la misma edad que estos dos chicos. Los que vigilan…

Juan Arriaz JR Arriaz

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9 respuestas a Los que vigilan

  1. JUAN MONTORO CASTILLO dijo:

    Hola JUAN,MUCHAS FELICIDADES EN EL DIA DE TU SANTO.
    Yo te voy a decir que entre los niños salvo excepciones suele haber un buen trato solo que en casos existe el diablo de turno que envenena a los niños de buen corazon y se convierten en seres malignos,yo abogo por los que tienen humanidad y protegen a los animales indefensos y trato que les dan es bueno .yo veo mucho mas peligro en los mayores que maltratan cruelmente a los animales,perros y gatos,las costumbres de atar a los perros sin comida ni agua es muy elevado entre gentes mayores y sobre todo del campo,gente inculta de muy mala leche que la tienen mas que PULEVA me refiero a la cantidad.

  2. Marta dijo:

    Me duele el corazón de pensar en los que viven en la calle al amparo de la noche, buscando comida y pasando frío, calor, miedo y sed. Además, por si no tuvieran poco, están los malvados, los que acechan, los que disfrutan torturando. ¿Cómo no va a haber guerras en el mundo si a los que tenemos aquí mismo los tratamos tan mal? Yo también quiero ser optimista, porque tengo alumnos de la edad de los que asesinaron a los gatitos. Yo también quiero ser paciente, porque tengo que ver a estos chicos cada día… Pero cuando les oigo hablar, sin ninguna empatía por nadie, sin ningún reparo, llenándose la boca de rabia y suciedad… me pregunto cómo arreglar esto. Al final del día, prefiero ayudar a los Broken de mi ciudad antes que intentar dialogar con posibles torturadores. Ya llega el verano. Seré “sólo” rescatadora.

  3. Edita Olaizola dijo:

    Muchas gracias, Juan, es un relato magnífico para reflexionar sobre cómo educamos a los niños, tendrían que leerlo los padres y los maestros

  4. Ana Beatriz dijo:

    Niños buenos por naturaleza existen. Los adultos que lo son fueron niños tambien. De la misma manera que lo mismo para la maldad.
    A los que estan en el intermedio es a los que se les puede influir y creo que el camino es la educación contnuada y desde edad temprana.
    Por ello si se pudieran abordar desde colegios y los ahora superpoblados campamentos con diferentes actividades como charlas, teatros, juegos, convivencia, etc. Quizá al principio solo se sembrara la semilla pero con el tiempo seguro se recogerían los frutos.
    Al menos que los violentos sintieran que son la excepción y que su actitud no es tolerada porqueŕ el resto de la sociedad.
    Pero claro, pensar en un sistema educativo con una inclusión de este tipo, pese a que repercutiría positivamente en la calidad moral de la sociedad, es pura utopia en un pais donde el maltrato sistematizado es “fiesta nacional”.
    Por ello no queda otra de momento que confiar en la naturaleza para que cree gente buena, en las familias concienciadas y en profesores dispuestos a incluir en los contenidos transversales el respeto a todos los seres cualesquiera que sea su especie.

    • Ana Valverde dijo:

      Enhorabuena por este artículo que incita tanto a la reflexión, aunque ojalá no hubiera motivos para escribir algo tan terrible.
      Soy maestra de educación primaria y puedo afirmar que la mayor parte de los niños son buenos con los animales y se sorprenden de que haya “personas ” capaces de hacer algo así. Muchos de mis alumnos lloran cuando les explico que algo así ha sucedido. Yo tampoco puedo evitar llorar.
      Creo que el gran problema, a día de hoy, está en los adultos puesto que somos los transmisores de valores.
      Desde mi posición de maestra inculco, sino el amor, el respeto a los animales, seres con derechos, y he de decir que a mis alumnos de 11 años les motiva todo lo referente a los animales. Adoro la idea de colaborar en este tipo de educación y de poder poner mi granito de arena en la lucha contra el maltrato animal.

  5. Si usaron a los gatitos como pelotas para divertirse, no son niños, son monstruos en miniatura!

  6. Raquel dijo:

    Me parece un artículo muy interesante a la vez que bonito. Yo siempre digo que las acciones de los niños son el reflejo de la educación que reciben de sus padres.

    PD.: Me he fijado en la foto usada para ilustrar este artículo, una foto que ya hace tiempo me llamó la atención en el perfil de su autor. Como fotógrafa aficionada, os sugiero que en el pie de la foto pongáis el nombre de su autor más el enlace a su galería personal, en este caso su autor es 3Joko (Trijoko) y aquí os dejo el enlace a la foto en su galería: https://500px.com/photo/55691452/snoop-by-3-joko . Lo hago porque me gustaría que con mis fotos se hiciese lo mismo para evitar que una bonita foto como esta acabe en malas manos y que su autor quede en el olvido.

    ¡Gracias!

  7. Edurne dijo:

    Los niños son esponjas que repiten lo que ven…Nos ven a los mayores y ellos aprenden de nuestra conducta. Asi que si hay que señalar a un culpable de las actitudes malvadas de los niños, esos somos nosotros ” sus mayores” ….Lo ven en nosotros, en peliculas….etc… Si nosotros no les orientamos, ellos que saben???.
    De la misma manera que este hombre del relato les corrijio con destreza de su actitud violenta, asi nosotros debemos enseñar a los niños …..
    Precioso relato y muy instructivo….
    Pobre broken y todos los animales barbaramente maltratados por los humanos….
    Nos queda mucho que aprender….
    Saludos

  8. isabel esteve dijo:

    menos mal que hay niños buenos :(((((( porque uno ya pierde la fe, la confianza, el humor el optimismo y todo !!!!!!!

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