El caudal de la vergüenza

Cerdo asustado

El río Ebro, que es la cuenca con más cantidad de agua en España, sufrió un gran desbordamiento a principios de este mes de marzo que amenazó y azotó a varias regiones de Aragón, Burgos, Navarra o La Rioja, aunque las zonas más afectadas fueron los pueblos limítrofes a Zaragoza. Hubo pérdidas materiales cuantificadas en unos 25 millones de euros (según fuentes del Gobierno de Aragón, tal como publicó el diario El Mundo), pero también se perdieron más de 10.000 vidas de los grandes olvidados por el Gobierno y la Administración: los animales.

“Llegó un sábado de madrugada y por la mañana ya estaba todo cubierto de agua”

Las acumulaciones de intensas lluvias o los deshielos que caen en la cuenca del Ebro son los encargados de provocar estas repentinas crecidas de su caudal. “Llegó un sábado de madrugada y por la mañana ya estaba todo cubierto de agua” —dice Luz Navarro, activista del Partido Animalista (PACMA) en Aragón que ayudó a rescatar a los animales—. “Anteriormente habíamos tenido cuatro riadas no muy fuertes y la tierra ha sido incapaz de absorber el agua; el río ha tomado su anterior cauce y todo lo que estaba construido en él ha desaparecido”.

Los animales domésticos han sufrido consecuencias de la riada, pero los más afectados han sido los animales de granja. Olga García, coordinadora del PACMA en Zaragoza, asegura que no sólo han ayudado con el rescate, sino que han colaborado como voluntarios en diferentes aspectos: “En la recepción y difusión de solicitudes de ayuda, en la gestión y mediación de la Administración pública (servicios de emergencias), en la denuncia pública de la situación y necesidades o en la colaboración en solicitud de ayudas”.

Luz Navarro

Luz Navarro rescatando cerditos

Alrededor de 100 personas de diversas asociaciones han llevado a cabo todas estas actividades a pesar de que se han sentido solos “e incluso en ocasiones bloqueados por parte de la Administración”, afirma Olga, y algunos de los problemas reales que tuvieron fueron desde “la saturación de los servicios de bomberos, la falta de respuesta efectiva de las dependencias del Gobierno de Aragón o la falta de un protocolo de desalojo de animales en granjas”, hasta “insultos y amenazas con escopetas y azadas o la interceptación de nuestros coches y la imposibilidad de entrar en las zonas inundadas”. 

“A los animales de granja no les abrieron las compuertas y quedaron indefensos a pesar de que podían haberse salvado accediendo a zonas más altas”

Olga informa de que “los animales que más sufrieron fueron los que estaban en terrenos atados permanentemente y no se les liberó” o, como los animales dedicados al consumo en granjas, “a muchos no les abrieron las compuertas y quedaron totalmente indefensos a pesar de que, accediendo a zonas más altas, podían haberse salvado”. Las entrevistadas cuentan que es difícil determinar el número de animales a salvo, pero sí los que se han quedado por el camino: habiendo sido evacuados hasta 20.000 animales, más de 10.000 de sus vidas han sucumbido a las aguas del Ebro y a la indiferencia del Gobierno.

Olga García

Olga García

Los animales de granja han sido llevados a santuarios, los burros a El Refugio del Burrito (que está en Málaga y tuvieron que pedir recaudación a través de su Facebook para poder hacer frente al elevado transporte de los burritos, que superaba los 1.000 euros) y los perros y gatos han sido asumidos por las protectoras; si tenían chip identificativo se comunicaba a los propietarios, y si no, se procedía a su difusión por las redes sociales. Los voluntarios han estado operando por las localidades afectadas de la Ribera Baja y la Ribera Alta y hasta en zonas de la misma Zaragoza: Juslibol, Alfocea, Nuez de Ebro, Villafranca de Ebro, Remolinos, Monzalbarba, Padrilla, Utebo, Boquiñeni, Alfajarín o el barrio de La Almozara.

Olga y Luz coinciden en que lo que han echado de menos los activistas y voluntarios han sido herramientas y útiles a los que sus bolsillos no podían acceder, ayuda de las autoridades en lugar de mofas y desprecio, un protocolo de evacuación de animales, la colaboración por parte de los ganaderos, la falta de información (y en ocasiones información contradictoria que se ha trasladado a estos ganaderos), la capacidad de actuación de los servicios de emergencia y bomberos que no estaban autorizados a actuar en propiedades privadas o la falta de movilización oficial del Cuerpo de Voluntarios del Ayuntamiento de Zaragoza, “ya que la movilización de voluntarios ha sido un movimiento espontáneo de la ciudadanía sensibilizada con la protección animal”.

Vaca víctima de la riada

El desbordamiento ha demostrado que la única preocupación por parte de los que gobiernan es la económica, mientras ciudadanos de a pie se movilizaban para salvar vidas, “vidas que son muy importantes de manera directa o indirecta para todos nosotros”, asegura Luz, mientras Olga propone que “deberían tener en cuenta las vidas de los animales que han muerto sufriendo una agonía espantosa y reconocer los errores y trabajar en el camino que marca la sociedad en lugar de invertir nuestro tiempo y dinero en promover la tauromaquia y proteger la caza en nuestra tierra”. Tras llevar más de dos semanas rescatando animales creen que es probable que se vuelva a repetir un desbordamiento así, y Luz informa de que para mayo se ha previsto otra riada y hay granjas y pueblos que siempre sufrirán riesgo de ser inundados por su localización.

“Nos hemos sentido solos, pero más solos se han sentido los animales”

Este ha sido el caudal de la vergüenza y de los intereses por parte del Gobierno y de la Administración, y es duro leer, por parte de las activistas y otros voluntarios que estuvieron salvando vidas en el río sin ningún tipo de discriminación, declaraciones como: “Nos hemos sentido solos, pero más solos se han sentido los animales, sobre todo los de granja”.

Las últimas palabras de Ebro cerdos pacmaagradecimiento de Olga van para los voluntarios, asociaciones y  protectoras “por su energía, su disposición y su trabajo incansable que durante estos días han llevado a cabo para ayudar a los animales”, y las últimas palabras de Luz relatan lo que vivió, sobrecogida: “Jamás se me borrarán de la mente las imágenes que he visto estas dos semanas; jamás dejaré de escuchar los gritos de auxilio y de miedo de los animales ahogándose. Zaragoza olía a muerte, a dolor, a sufrimiento y llorará a partir de ahora cada 28F las más de 20.000 víctimas cuyos responsables jamás estarán en la cárcel, jamás dimitirán y siempre quedarán impunes”. 

Por último queremos agradecer a los ciudadanos su ayuda prestada así como a las siguientes asociaciones: Vegan Hope, Espolones, Adala, Amnistía Animal, Orejotas, Espazio Animal, Gaaz, Rescates Cortizar, Santuario Gaia, Santuario Wings of Heart, Santuario Compasión Animal, Leon Vegano, Refugio La Candela, Mino and Valley, El Refugio del Burrito, El Valle Encantado, PACMA o incluso protectoras más lejanas que han ayudado y difundido como ADDANCA, de Tenerife.

¡Gracias!

Lorena Vargas Tortosa Lorena Vargas

Acerca de Lorena Vargas Tortosa

«El mundo fracasa por falta de empatía» @LorenaVargas_T
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7 respuestas a El caudal de la vergüenza

  1. Marga Morales dijo:

    Gracias, gracias y gracias….!!!

  2. maria dijo:

    Es una vergüenza la falta de previsión y de reacción de las administraciones públicas, se veía venir lo que iba a ocurrir y ellos de brazos cruzados. Y como en tantas ocasiones, al final son voluntarios, ciudadanos de a pie y asociaciones no gubernamentales los que con su esfuerzo han hecho que la situación no haya sido peor. Gracias a todo ellos.

  3. Neumann Brot dijo:

    El comportamiento de los políticos en general, (no sólo los que están gobernando sino todos) con los animales es nulo. Los animales no votan y por lo tanto para ellos no tienen ningún interés su protección ni ninguna medida tendente a protegerles del maltrato o condiciones de vida en las granjas, transporte, etc.

  4. Gero dijo:

    Definitivamete somos lo peor que le podia ocurrir a este planeta. Nuestra codicia, glotoneria, insensibilidad y brutalidad, no tiene limites, y nos va a llevar a la autodestruccion.

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