Algo que conseguir, algo que cambiar

Hacía tiempo que no hacía una incursión en ese gran mundo de comunicación que es Facebook, por lo que tenía mucho pendiente. A través de él, estuve poniéndome al día de tantas páginas que tienen como protagonistas esos otros indefensos seres que también habitan el planeta. Páginas a veces tristes, a veces alegres, y que se ilustran con instantáneas que a veces enamoran y hacen que, aún sin caer en la cuenta, sea imposible contemplarlas sin la compañía de una sonrisa, o a veces horrorizan de tal forma que, al menos a mí, se me hace imposible siquiera contemplar la pantalla. Pensar en lo que, inevitablemente, alcanzo ver hace que sienta una tremenda tristeza y tremenda vergüenza de que pueda existir tanta crueldad en la especie que lo causa.

Manifestación en Cádiz contra el maltrato animal

Manifestación en Cádiz contra el maltrato animal

¿No hay nadie en esas instancias que, ante tantos casos de crueldad gratuita, sienta la rabia suficiente para poner una pena ejemplar y asegurarse de su cumplimiento?

Así, por ejemplo, leo la noticia de que un hombre ha sido detenido por maltratar a 11 perros en Vélez-Málaga. ¡¡Ha sido detenido!! Ante este tipo de noticias nunca sé qué hacer… ¿he de dar a “me gusta”?… para mi normalmente dar a “me gusta” es algo que me alegra, que tiene una connotación positiva pero, ¿cómo voy a unir el “me gusta” a una noticia que tiene un origen tan triste y aberrante? Además, hace que me plantee qué habrá tenido que pasar para que lo detengan. Se me hace difícil pensar que única y simplemente sea producto de que se ha cometido un delito violando los derechos de otros seres, con el agravante de que son además vulnerables e indefensos y, por lo tanto, han saltado los mecanismos de protección y defensa que, se entiende, existirán.

¿Por qué será que cuando las noticias son con los animales como perjudicados siempre pienso que el hecho debe ser ya flagrante y que seguramente ha debido existir la labor de alguien que haya exhortado repetidamente para que se dé la actuación policial? ¿Por qué se da tan pocas veces el caso de profesionales que simplemente actúan por conciencia? ¿Se movilizarían de verdad los bomberos si son avisados de que hay un saco lleno de cachorros ahogándose en el rio? ¿Se movilizaría la policía sabiendo quien lo hizo? ¿Y para averiguarlo? ¿Pueden las fuerzas de seguridad u otro tipo de trabajador alegar motivos de conciencia para no asistir a cubrir un evento que consista en la simple contemplación o participación en el maltrato a un ser indefenso?

Luego, una vez conseguida la detención con heroicos y titánicos esfuerzos de quienes se preocuparon en conseguir la actuación policial, ¿Qué tipo ley se ha infringido? ¿Un delito? ¿O simplemente una falta? ¿Qué penas contempla la ley, si esta existe? ¿Un apercibimiento y algo para los costes? o ¿Directamente incluso disculpas? En el utópico caso de que conlleve una pena ¿verdaderamente se cumple?… Claro que, conseguida la actuación de las fuerzas de seguridad, habría que salvar la criba de contar con un cuerpo judicial que se comprometiera… ¿fiscales? ¿jueces?… ¿No hay nadie en este cargo que sienta pena? Nadie con esas funciones ¿Tiene animal de compañía que lo mueva a concienciarse? ¿No hay nadie en esas instancias que, ante tantos casos de crueldad gratuita, sienta la rabia suficiente para poner una pena ejemplar y asegurarse de su cumplimiento?

¡Buff! Me da que no hay ganas porque no hay medios o no hay medios porque no hay ganas, pero el caso es que los maltratadores siempre “se van de rositas” y los que sufren siempre continúan sufriendo.

Si es difícil que quienes deben actuar a favor de los animales se impliquen por conciencia, entonces debemos situar a quienes tienen conciencia en donde puedan actuar a favor de los animales

Aunque claro, estamos en el país que estamos. Difícil esperar con coherencia que exista una legislación que ampare a esos otros seres con los que cohabitamos la Tierra, si quienes deberían legislar al respecto otorgan el apelativo Bien de Interés Cultural a una masacre producida en un coso, ¡¿Cultural?!

Por el contrario sí existe indefensión para esos seres por ambigüedad o por omisión en la legislación y sin embargo sí está estipulado, clara y punitivamente el ir a la playa en compañía de un perro o pasear con él sin atarlo. Ahí no hay lugar a dudas ni laguna legal ni en la infracción y ni en la carga.

Continuando mi repaso de tratar de ponerme al día en los medios, estuve viendo un vídeo que resumía las intenciones del programa político de PACMA, donde se hablaba de que pudiera darse la posibilidad de ayudar a seres que desgraciadamente necesitan que se los proteja y no tienen cómo reivindicarlo o suplicarlo, porque estoy segura que eso es lo que hacen las victimas de barbaries mientras las padecen. Transmitía que quizá la esperanza de lograr aunque sólo sea algo al respecto no es una utopía, sino que podría ser posible, que es una opción, una buena opción, que merece la pena apostar por ello y que, finalmente, está en nuestra mano el intentar lograrlo.

Estoy convencida de que si es difícil que casualmente coincida que quienes tienen que actuar a favor de los animales se impliquen por conciencia, entonces la única opción es tratar conscientemente de situar a quienes tienen conciencia en donde puedan actuar a favor de los animales.

Aunque sólo fuera por el bien de “ellos”, me gustaría que algo se pudiera conseguir. Y aunque solo fuera por el bien de “ellos”, me gustaría que algo comenzase a cambiar.

Ana Beatriz RubioAAA

 

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5 respuestas a Algo que conseguir, algo que cambiar

  1. Creo que está empezando a cambiar, Ana, al menos en mi entorno cada vez son más las personas que me escuchan, cuando hace no demasiado tiempo me miraban como si fuera algo raro. Ánimo, entre tod@s lo conseguiremos.

  2. salvador jódar rivas dijo:

    Ayer vi un vídeo que no consigo quitarme de la cabeza. unos individuos rociaban con gasolina y prendían fuego a un pobre perrillo cuyo única ¿culpa? fue cruzarse en el camino de esos canalla. La razón y el sentido común se horrorizan de dicho acto; sin embargo, la Ley es incapaz de responder con la contundencia adecuada y seguirá siendo así mientras no exista una respuesta tan demoledora como el acto salvaje que cometieron esos individuos. El sábado pasado, unas cincuenta personas protestamos ante el Parlament de Catalunya contra los correbous y las tientas; el sentido común y la razón de nuevo estaban de nuestra parte, pero, ¿dónde estaba la mayoría?. Decía, creo que Sócrates,que lo único que debía prevalecer era la razón y el sentido común por encima de la opinión de la mayoría. Sin embargo, cuando la mayoría tenemos la razón y el sentido común de nuestra parte, no basta con lamentarse ni con quedarse en casa maldiciendo a los malnacidos. Hemos de tomar las calles y arrastrar al infierno a quienes obran con crueldad manifiesta y gratuita. Si no, seguiremos llorando de rabia y de pena ante actos tan terribles; actos que merecen razón y sentido común, aunque yo personalmente, a veces quisiera perder esa razón…

    • Isidre P.S. dijo:

      Totalmente de acuerdo.
      Hoy en dia, la mayoria de las personas no se mueven si no es a cambio de algo material. Una pena

  3. Ana Lucia C dijo:

    Claro q hay cambios y muchos veo q hay mucha conciencia primer punto labor tambien pero me queda claro q se necesita mucho mas hay tanto sufrimiento en los animales q a veces es imp soportar saludos

  4. Gabriel dijo:

    Lo ha contado Salvador: tipos que salían en un vídeo rociando con gasolina a un perrillo y prendiéndole fuego. Supongo que ese vomitivo asesinato se produjo en España, aunque no hay más datos acerca de si los hijos de puta fueron finalmente identificados y pagaron algo -es un eufemismo eso de pagar- por su obra maestra. Aquí, cualquier tonto se graba mientras conduce con los pies en el volante, cuelga esas imágenes por ahí y, aunque su estúpida acción no haya tenido repercusiones lamentables, a los cinco minutos ya está un policía o un guardia civil llamando en su puerta. Hicieron gala de una gran eficacia investigando el origen del vídeo e identificando al imbécil que salía en él. ¿Haría lo mismo, la Policía o la Guardia Civil, con los referidos hijos de puta que quemaron al perrillo? Con la lenidad administrativa y penal que en España se trata a estos casos, se está invitando a nuevas barbaries. Nunca dejará de sorprenderme que el asesinato de un animal no se investigue ni se juzgue con el mismo rigor que el asesinato de un humano.
    ¿De verdad era negativa la pena de muerte? Lo digo porque sólo veo aspectos positivos en que esa basura que abrasó al desdichado perrillo sentara su culo en el asiento de “la vieja sparky”, que es como se conoce a la silla eléctrica en los ambientes penales de USA. Ya sé lo que dirán los buenistas de turno, pero freírlos a ellos, después de lo que hicieron, es lo más cercano a lo justo.

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