Cultura, tradición y Naturaleza

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El sábado 14 de septiembre en la mega manifestación sin precedente en España en contra del Torneo del Toro de la Vega, organizada por el Partido Animalista (PACMA) en Madrid, mi amiga Bru, que caminaba a mi lado, me decía que existen dos palabras hermosas pero extremadamente peligrosas para el mundo animal: “cultura” y “tradición” ya que, desafortunadamente, en nombre de ellas se han cometido por siglos las peores atrocidades, crueldades, torturas y abusos sobre seres indefensos que no tienen voz pero sí tienen sensibilidad, exactamente igual que los animales humanos.

Justo después de la muerte de Vulcano y al ver el “debate” que ofreció TVE1 -que lo entrecomillo porque viendo el posicionamiento taurino de la moderadora dudo mucho que haya sido un debate justo- en donde Laura Duarte, portavoz del Partido, ha explicado y defendido de manera impoluta la postura de millones de animalistas en el mundo, yo me atrevería a agregar una palabra más a las citadas por Bru: “la naturaleza”.

No culpemos a la Naturaleza de nuestro actuar cuando éste tiene que ver con la opresión, el especismo, el maltrato, la crueldad, la tortura y el asesinato cobarde de seres indefensos sintientes

Cuando he escuchado al Catedrático participante, y repito, al Catedrático universitario, afirmar con toda serenidad que el ser humano es violento por “naturaleza” y se requiere que existan eventos como el torneo del Toro de la Vega y similares para canalizar dicha violencia, me he quedado de una pieza e inmediatamente he ido a los diccionarios y enciclopedias a buscar el significado de naturaleza.

La naturaleza, en sentido físico, tiene que ver con la esencia y propiedad que caracteriza a cada ser, la virtud, calidad o propiedad de las cosas. Y más allá de eso, de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, lo natural significa conjunto, orden y disposición de todo lo que compone el universo siempre con la propensión a su propia conservación y aumento.

En ese sentido, me es imposible entender como alguien puede suponer y afirmar en un medio masivo de comunicación que “por naturaleza” el ser humano es violento. Si la naturaleza propende al orden, a la armonía, a la conservación y acrecentamiento de las especies y de las cosas ¿por qué el ser humano habría de ser la excepción naciendo violento?

Un ser humano, por naturaleza, puede ser mujer u hombre; blanco o de color; y poco más. Lo demás, lo conductual, lo que tiene que ver con el comportamiento social, generador de la tradiciones, es algo que vamos aprendiendo durante la vida de acuerdo a la educación, la información y sobre todo el ejemplo que recibimos en nuestro hogar, en la escuela y en nuestro entorno. Y es precisamente la tradición un componente fundamental de la cultura social y el comportamiento humano así que no culpemos a la Madre Naturaleza de nuestro actuar especialmente cuando éste tiene que ver con la opresión, el especismo, el maltrato, la crueldad, la tortura y el asesinato cobarde de seres indefensos que poseen intereses, sus propios intereses aunque sean distintos a los de los humanos.

Por favor catedráticos y formadores, sean más responsables y tomen conciencia de lo que afirman. En sus manos está la formación pero sobre todo la transformación de los seres humanos para que contribuyan a la construcción de un planeta en donde todos tengamos cabida y seamos respetados y amados. La Naturaleza ya hizo su parte ahora es a nosotros a quien nos toca educar y fomentar el amor y el respeto hacia todos los seres vivos. No seamos simples transmisores de conocimientos, sembremos valores, respeto y conciencia civil y ética entre nuestros educandos.

La muerte de Vulcano nos impele a trabajar con más fuerza a quienes luchamos por los derechos de los animales.

María del Pilar Arango Rodríguezaaa

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7 respuestas a Cultura, tradición y Naturaleza

  1. Ana Beatriz dijo:

    Pues fíjate Mª del Pilar (felicidades atrasadas), que no he visto el debate, no me enteré pero, en cualquier caso, me lo impiden las muestras gráficas con las que sospecho lo ilustrarían, y no sé cual era la especialidad de su cátedra pero, aunque puede que equivocada, yo estoy, en parte, de acuerdo con él.
    Cuando trato de explicar por qué es ilógico tener pánico a los animales, siempre digo lo siguiente: “lo lógico sería tener pánico al ser humano, estadísticamente, y la prensa nos lo demuestra, hay infinitas veces más probabilidades de ser atacada por un humano que por un animal. ¿Por qué? porque son impredecibles. Un animal ataca siempre por una razón, tiene miedo o defiende algo suyo, luego poniéndote en su lugar, es predecible. El humano, es el único ser que puede atacar por puro placer, sin que exista causa que lo justifique, luego no lo puedes razonar y por ende prever. Además de que, que yo sepa, los trastornos mentales que justifican “algunos” comportamientos irracionales de violencia, sólo los padecen los humanos; pero esos sólo justifican “algunos”. El violar, asesinar o torturar gratuitamente, porque sí, sólo es propio de humanos. A ningún animal, creo yo, se le ocurriría reunirse y pagar por ver un espectáculo en el que se acosa, martiriza, desangra, mutila… a un ser que sólo huye y pide clemencia y, mientras lo disfruta y jalea, tildarlo de cultura y preservarlo como tradición. Y no me imagino a una cebra acicalándose para ponerse a correr y hacer quiebros delante de una leona y llamarlo arte y valentía… Esas estupideces crueles y sin sentido sólo se le ocurren al ser humano… luego debe estar en su naturaleza. Otra cosa es que, ya que nos autodenominamos y presumimos de ser los “racionales”, lo lógico sería usar la razón para domesticar (verbo que tanto nos gusta) nuestros instintos”.
    Salvo en esa matización de lo que dijo “el catedrático”, por supuesto no estoy en nada más de acuerdo con él, demostró ser un digno humano con su naturaleza incluida, y sí, en todo lo demás, absolutamente de acuerdo contigo.

    • Pilar dijo:

      Ana Beatriz, leyendo tu comentario, puedo decirte que en buena medida estoy de acuerdo con lo que has escrito. No obstante, sigo pensando que la naturaleza no nos dota de violencia a ningún animal (humano o no humano) sino que es la vida misma, la educación en familia, la educación escolar y en general el entorno, lo que a algunos los va transformando en violentos. Y te pongo un ejemplo con un animal, el perro. Si en una casa vive un perrito al que se le considera como un miembro más de la familia y se le trata como tal, va a vivir en armonía con los seres humanos y otros animales. Por el contrario, si un perrito vive en un entorno donde se le maltrata, se le considera inferior, se le oprime, el resultado será que estaremos de cara a un perrito violento o tímido. Creo que en el ser humano es lo mismo. No nacemos con una naturaleza violenta o bondadosa, sino que se va construyendo a lo largo de la vida (unos antes otros después). Y que un catedrático defienda tradiciones en nombre de una falsa “naturaleza humana” me parece por demás engañoso y sobre todo perverso. Gracias por leerme. Un saludo

      • Ana Beatriz dijo:

        Pilar, gracias por leer mi comentario y, además, contestarlo.

        Estoy de acuerdo contigo en que la experiencia y el entorno incide y puede modificar nuestro comportamiento. Pero yo insisto en que lo que moldea, creo yo, es una materia prima ya preexistente, que es nuestra forma de ser, y que traemos ya “de serie”, llámese naturaleza si se quiere. Y que por ello es por lo que yo creo que dos personas hermanas, con similar genes, educación, experiencia y entorno, pueden pasar al lado de un perro y una lo llama, lo acaricia y se compadece, si fuera el caso, y la otra pasa a su lado sin ni siquiera percatarse de su presencia. Y esta diferencia inherente y porque sí en los gustos, preferencias, capacidades y sentimientos de los seres humanos, es lo que hace, según yo creo y desgraciadamente, que algunos, sin haber padecido nada que pudiera justificarlo, desarrollen o les brote el gusto por regocijarse en el padecimiento de otro ser por el mero hecho de ser de otra especie. Esto en cuanto la diferenciación entre el comportamiento entre personas.

        En cuanto a la diferenciación entre los humanos y los seres de distinta especie; yo esa capacidad de disfrutar causando y observando el martirio y sufrimiento de otro ser vivo de una manera gratuita, cruenta, sádica y cruel y que ello, lejos de despertar tristeza y abatimiento, lo que cause sea agrado, alegría y jolgorio no lo conozco, es esas condiciones, en seres de otra especie. Por lo que me hace pensar que es algo intrínseco y exclusivo en la naturaleza humana que, afortunadamente, no todos poseemos o desarrollamos.

        No obstante, estoy contigo y como dije en mi anterior comentario, también hay otro componente que se llama “capacidad de raciocinio”, que, curiosamente, cuanto más se presume de poseerlo en cantidad y exclusividad más se adolece de su carencia, y que sirve para razonar y dominar nuestros instintos, si fuera el caso, y encauzar nuestro comportamiento.

        De todas formas, insisto en que lo que cuentas que ha declarado ese “catedrático” dice poco y mal de su persona y, por ende, poco y mal de su concepto del ser humano y del comportamiento de este. Y de sus palabras deduzco y compruebo que raciocinio y crueldad ocupan un mismo espacio en el ser humano y, por tanto, cuanto más se tenga de una, consecuentemente, más se adolece del otro.

        Encantada de este cambio de impresiones. Un saludo y enhorabuena por tu artículo.

  2. Francisco González Benito dijo:

    En la naturaleza hay violencia (y hay altruismo). Lo que me parece un sinsentido es utilizar eso como justificación de la crueldad gratuita y que se proponga canalizar la violencia en la violencia y con la violencia, como plantea el Catedrático en cuestión. El hecho de que entre los simios haya violaciones, no se utiliza como base para legalizarlas entre humanos. Que algo suceda no quiere decir que sea moralmente aceptable. Si el enemigo es la violencia lo suyo es evitarla ( no practicarla con otros), estudiando cómo se genera y desactivando los mecanismos que la producen, como la represión sexual.

    • Pilar dijo:

      Es muy cierto que no se puede canalizar la violencia promoviendo actos violentos. Por el contrario todos sabemos que violencia engendra más violencia. Sólo bastaría dar un vistazo a la historia y sus guerras. Mi opinión es que en la sociedad hay violencia, en la naturaleza armonía, con las excepciones que, desde nuestra perspectiva racional, no podemos explicar.

  3. Aurora dijo:

    TORNEANTE HABITUAL

    Inusual término, y la razón de su rareza seguramente venga dada porque la palabra “torneante” no tiene sitio en la Real Academia Española. Claro que esa no es una traba que suponga un gran impedimento para esos mozalbetes, o no tanto, que gustan, al parecer, de hincar lanzas en el cuerpo de un hermoso toro que debe servirles como desfogue de sus más bajos instintos. Así es como se autodenominan los lanceros de Tordesillas.
    No sienten vergüenza, aunque deberían. Se creen protagonistas de una gran gesta, aunque en realidad sea una gran infamia. Se pavonean ufanos ante la masa enardecida que los acompaña ese martes de septiembre en el que se “celebra” su torneo infernal. “El toro de la Vega”… lo llaman.
    Y Tordesillas, villa cargada de historia, residencia de antiguos monarcas, cuna de tratados, de gran belleza arquitectónica, de amplios campos en su entorno, es tristemente conocida por ese acto cruento que despierta la repulsión de la gente de bien. Lástima.
    Curiosa imagen la que ofrecen esos Torneantes Habituales. Y digo curiosa porque a decir verdad, una espera ver al portador de una lanza ataviado con la indumentaria propia de la Edad Media, por no remontarme más en el tiempo. Pero no, estos mozalbetes sedientos de sangre, no llevan mofarrez, ni mallas, ni siquiera yelmo, se ponen sus vaqueros, sus deportivas, sus camisetas y listos. Solo les queda la lanza, quieren aparentar modernidad, dejar claro que son hombres de hoy, pero no engañan a nadie en su interior, es muy probable que alberguen mentes rancias, retrogradas, obsoletas que se niegan a avanzar, que se niegan a soltar el lastre de la tradición mal sana. Lástima.
    Y así de esa guisa el fatídico día se suben a lomos de sus caballos, sin armadura, saben que no la necesitan, su seguridad se ampara en la masa, en la gran masa. Sin yelmo, quieren tener buena panorámica de su hazaña. Con lanza, esa no debe faltar es la que les proporciona el placer. Con rabia, de esa deben andar sobrados. Sin remordimientos, no saben que es eso, viven anclados en la cerrazón. Y así, envueltos en ese falso coraje se dirigen a matar a un pobre toro que nada les ha hecho pero al que odian porque para matar así hay que odiar… y mucho.
    Y es entonces, ante semejante acto, cuando una se pregunta si los que gustan de esa atroz práctica no estarán aquejados del mismo mal que tuvo aquella ilustre huésped de la Villa, porque la sensación que da es que la insania se pasea por su calles y nadie hace nada para desterrarla. Lástima.

  4. JUAN MONTORO dijo:

    quisiera no enfadarme mas,estoy digustado por pertenecer a esta raza humana,donde
    existen un tipo de seres sin ningun pudor a la maldad a esto se le puede llamar gentes
    sin sentimientos crueles,malvados no pueden querer engañarnos con sus discursos son
    gentes sin piedad al hacernos creer que es cultura lancear un animal indefenso.
    creo que la JUSTICIA huerfana de asistencia en estos casos deberia tomar serias me-
    didas y prohibir de manera tajante lo que esta GENTUZA hace amasacrando un toro
    que lo unico que puede hacer es correr para defenderse de esa banda de cobardes,
    miserables,canallas.
    esta gente no tienen reparos en liarse a predadas con mujeres indefensas porque estan
    defendiendo la vida de un animal.
    al alcalde de TORDESILLAS que es del PSOE le deberia dar verguenza permitir tal
    atrocidad,al igual me pienso en no volver a votar a estas siglas.

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