La cara oculta del circo

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El drama que viven los animales en los circos es tan terrible como poco conocido. El público, en la mayoría de las ocasiones, sigue totalmente ajeno a la vida de maltrato y privación que estos animales sufren sólo para entretener durante unos minutos a los asistentes que pagan por contemplarlos. El desconocimiento general sobre la verdad que se esconde detrás del circo hace que, en muchos lugares, aún se siga apoyando a este tipo de espectáculos. Me gustaría que este artículo sirviera para para abrir los ojos y mostrar la triste realidad a todas aquellas personas que aún la ignoran.

Son varios los motivos fundamentales por los que es necesario que desaparezcan, cuanto antes, los espectáculos circenses que usan animales. Cuando los animales de los circos provienen del comercio ilegal (algo bastante frecuente), son atrapados por cazadores furtivos, que secuestran generalmente a las crías tras matar a parte de su grupo familiar. Estos indefensos animales deben soportar durísimas condiciones tanto en su captura como durante el transporte de miles de kilómetros hasta llegar a su destino final, muriendo muchos de ellos durante el viaje. Las especies más escasas obtienen los mejores precios y son, por tanto, más cazadas, acentuándose su riesgo de extinción.

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Una segunda razón es el enorme sufrimiento que a los animales les provoca la privación de libertad. En su hábitat natural suelen recorrer grandes distancias cada día como parte de su manera de vivir; sin embargo, estas necesidades en ningún caso pueden satisfacerse en los circos, donde permanecen la mayor parte del tiempo confinados en jaulas en las que apenas se pueden mover, o encadenados para que no escapen. Según los estudios de Animal Defenders International (ADI), los caballos y ponis se encuentran hasta el 96% del tiempo atados a cuerdas de poca longitud, los tigres y leones pasan entre el 75 y el 99% del tiempo en jaulas situadas en los camiones y los elefantes son mantenidos del 58 al 98% del tiempo encadenados al menos de una pierna (ADI U.S.: Animals In Traveling Circuses: The Science on Suffering, 2008), impidiéndoles hasta los gestos más básicos como tumbarse, andar, socializarse o cualquiera de los comportamientos propios de su especie.

Cuando los animales no tienen control sobre su entorno y no pueden ejercitar su cuerpo ni estimular su mente, empiezan a desarrollar una serie de comportamientos repetitivos o “estereotipados”, que son repeticiones de los mismos actos una y otra vez, sin ninguna razón aparente, como por ejemplo dar vueltas en círculos, caminar de arriba a abajo siguiendo el mismo recorrido sin cesar (como ocurre en los felinos), o balancearse de lado a lado mientras permanecen de pie (en el caso de los elefantes). La presencia de estos comportamientos anormales y obsesivos, frecuente en los animales de circo, es señal evidente de estrés, sufrimiento crónico y falta de salud y bienestar.

Por si fuera poco, a la vida de encierro hay que sumarle los larguísimos y constantes viajes de un lugar a otro en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Los remolques utilizados son incapaces de ofrecer un mínimo de confort a los animales, que además están sometidos a temperaturas extremas, sin cobijo del sol, la lluvia, el frío o el calor, y soportando, en la mayoría de las ocasiones, condiciones totalmente inapropiadas para especies que están adaptadas climatologías muy diferentes. El carácter itinerante de las giras les origina también estrés a causa del miedo e inseguridad por el continuo cambio de territorio.

La esperanza de vida de los animales de circo es considerablemente inferior a los de sus congéneres en libertad, pudiendo reducirse incluso a menos de la mitad en el caso de los elefantes

La esperanza de vida de los animales de circo es considerablemente inferior a los de sus congéneres en libertad, pudiendo reducirse incluso a menos de la mitad en el caso de los elefantes. Ello no sólo se debe al gran sufrimiento físico y psicológico que supone el cautiverio y el transporte, sino también a las características de las actuaciones circenses. Éstas fuerzan a los animales a adoptar posturas antinaturales y comportamientos en contra de su etología, que dan lugar a numerosos problemas de salud por sobresfuerzo y diversas alteraciones orgánicas. Un ejemplo claro son los ejercicios que los elefantes son obligados a realizar (hacer el pino, arrodillarse…), que pueden lesionarles las articulaciones o los discos intervertebrales y provocarles desgarre de tendones. Ejercicios como el de permanecer sentados sobre sus patas traseras conducen también a serios problemas por opresión de los órganos internos del área de la pelvis, causando a veces incluso necrosis, que puede ser resultar fatal. Las muertes debidas a dietas inapropiadas, a la falta de ejercicio, al estrés, a los golpes de calor y a la deshidratación tampoco son infrecuentes.

Otra importantísima razón para oponerse a la presencia de animales en los circos es la extrema crueldad con la que llevan a cabo sus entrenamientos. La mayoría de los comportamientos y números “artísticos” que un animal de circo es forzado a ejecutar son totalmente antinaturales e impropios para su especie, e incluso dolorosos para su fisiología. Pensemos, por ejemplo, en el miedo atroz que le tienen los felinos al fuego: que un león atraviese un aro en llamas sólo puede lograrse con la violencia y la coacción. Así, el adiestramiento suele realizarse mediante golpes y amedrentamiento con el uso de látigos, ganchos metálicos o dispositivos que administran descargas eléctricas; estos instrumentos, sin embargo, suelen estar camuflados al realizar los números en la pista, para que el público no pueda apreciar el castigo con el que se le está amenazando al animal. A veces también se les llega a privar de agua y alimento como método para obligarles a realizar los ejercicios. De cualquier manera, los  animales están siempre siendo forzados a actuar: nunca realizarían esos números y maniobras cientos de veces al año si no fuera porque temen el castigo.

captura elefanteEn el caso de los elefantes, debido a su gran tamaño y fuerza, los métodos usados para subyugarlos y que obedezcan órdenes pueden llegar a ser especialmente inhumanos. Tras ser secuestrados en su entorno natural, son sometidos a sistemáticos y terribles castigos con el objetivo de conseguir que vivan como esclavos. Uno de los métodos para “entrenar” al elefante se basa en inmovilizarlo durante tres noches sin comida y golpearle para que no logre conciliar el sueño. Al final obedecerá al hombre, por la cuenta que le trae: conoce el castigo que le espera si no hace caso o comete errores.

Uno de los argumentos que alegan los defensores de la presencia de animales en los circos, al igual que ocurre con los zoos, es el supuesto valor “educativo” que pretenden divulgar, al exhibir especies salvajes como grandes reclamos. Sin embargo, mostrar estos animales al público infantil no provee valor didáctico alguno, pues conlleva que los niños contemplen a los animales fuera de su hábitat, en un entorno totalmente artificial y realizando comportamientos antinaturales e impropios de sus respectivas especies. Los niños deben y merecen ser educados en el respeto hacia todos los seres vivos, valores que estos espectáculos no transmiten en absoluto. El Dr. Melvin E. Levine, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte y director de Centro Clínico para el Estudio del Desarrollo y el Aprendizaje (EE.UU), advierte de los peligros de llevar a los niños al circo. Como psicólogo, insiste en que para los niños es vital aprender la empatía, es decir, la habilidad para ponerse en el lugar de los otros. Un espectáculo en que los animales son forzados a actuar enseña totalmente lo contrario de la empatía. Cuando los niños los ven siendo golpeados, humillados y privados de su comportamiento natural para la simple diversión de otros, aprenden a despreciar las necesidades y derechos de los demás animales y se hacen insensibles a su dolor y sufrimiento.

Hay que apuntar que un creciente número de países (como Canadá, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Austria, Bolivia, Grecia, Israel, Perú, Costa Rica, Colombia, Paraguay, Panamá, India o Singapur) y muchas ciudades del mundo (en Australia, EEUU, Argentina o Brasil, entre otros) no permiten ya la actuación de estos espectáculos en sus territorios. En España, gracias al esfuerzo y constante labor de varias asociaciones y colectivos proteccionistas, son más de un centenar los municipios que han prohibido la instalación de circos con animales.

pata leonLas reglamentaciones autonómicas que existen en España consideran el hecho de que todos los animales, sean de la especie que sean, tienen derecho a ser respetados, no deben ser víctimas de maltratos o esfuerzos desmedidos, ni ser sujetos a actos crueles que les impliquen sufrimiento o les causen estados de ansiedad o miedo. Y además, curiosamente, en muchas de ellas se prohíbe expresamente “la utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que impliquen crueldad o maltrato, puedan ocasionarles sufrimientos o hacerles objetos de tratamientos antinaturales”. Resulta sorprendente que la mayoría de Ayuntamientos españoles permita aún la instalación de estas cárceles ambulantes de inocentes, teniendo en cuenta, además, que la presencia de animales salvajes puede suponer un riesgo para la salud pública por la posible transmisión de enfermedades y un peligro potencial en caso de accidentes y fugas, de los que se han dado numerosos casos, algunos con víctimas mortales.

Existen en la red numerosos vídeos grabados con cámara oculta, en los que se descubre el trato que reciben los animales a manos del personal de los circos y los crueles métodos de entrenamiento a los que son sometidos. El siguiente es sólo uno de los muchos ejemplos documentados, y muestra cómo los elefantes y otros animales son amedrentados a base de golpes y mediante el uso de ganchos. También refleja diversos accidentes, ataques y fugas protagonizados animales de circo (a partir del min 4), así como  claras imágenes de movimientos estereotipados en varias de las especies que normalmente son empleadas bajo las carpas (a partir del minuto 7): elefantes, caballos, llamas, leones, jirafas, leopardos y hienas  http://es.youtube.com/watch?v=5zDfEaYaI08&feature=related

La sociedad debería evaluar muy seriamente qué tipo de educación y valores se están transmitiendo a las nuevas generaciones.  Respecto al circo, nos sobran los motivos para evitar que los niños sigan visitando estos recintos itinerantes de dolor y maltrato animal.

Virginia Iniestavirginia iniesta

Veterinaria

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8 respuestas a La cara oculta del circo

  1. salustiano muñoz doblas dijo:

    Desde muy pequeño me desagradaba el circo,ver a grandes felinos en esas jaulas,siempre me ha dado miedo las personas del circo,su crueldad con los animales no tiene parangon,ojalá desaparescan los domadores para siempre.

  2. carmen rojas dijo:

    Preciosa publicación! Rigurosa, directa, bravo!

  3. Diana Martinez dijo:

    Estoy en contra del maltrato animal, me uno a ustedes!! mano a mano podemos luchar por ellos!! vamos a luchar!!! en apoyo!!

  4. Teresa Botelho dijo:

    Muito bem feito. Devia ser apresentado nas escolas para que as crianças soubessem o que está por trás dos seus aplausos e é imoral as televisões apresentarem circos, touradas e outros espectáculos deste tipo. É muito triste!|

  5. Diogo Sousa Gomes dijo:

    Mais um bom alerta. Estas informações deviam chegar aos decisores políticos e legisladores para que reforcem os diplomas legais nestas questões de protecção e bem estar animal. Seria igualmente importante que os meios de comunicação social dessem maior destaque e fizessem maior divulgação do assunto, promovendo debates e ações de sensibilização. As crianças e jovens nas escolas deviam ser sensibilizadas e saber o que está por trás destes espectáculos.

  6. Cristina dijo:

    Muy buen artículo, expresa muy bien el sufrimiento al que son sometidos estos animales y ayuda a crear conciencia sobre la necesidad de no acudir a este tipo de espectáculos.

  7. Yolanda dijo:

    Totalmente de acuerdo en que la clave está en la educación de las nuevas generaciones en el respeto a la naturaleza y a los animales. También se utilizan animales en las ferias de los pueblos como los carruseles de ponys. Me quedé sin palabras cuando lo vi y lo peor fue ver como los padres montaban a sus hijos. Vaya un concepto de diversión! Cuando quise sacar fotos para denunciarlo en mi blog la dueña de la barraca se enfadó mucho y se mostró muy molesta. Creo que eso denota que la actividad que lleva a cabo no es ni legal, ni humano, ni moral. http://everythingquenoespoco.blogspot.com.es/2013/09/no-los-carruseles-de-ponys_4.html

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