Rosa Montero: «Sin animales la vida sería media vida»

Rosa Montero y sus perrasRosa Montero, periodista y escritora española de prestigio cuya obra está traducida a una veintena de lenguas, es, además, una mujer indudablemente comprometida con la sociedad: feminista —o antisexista—, religiosa —en el sentido espiritual, aunque atea—, progresista —en el sentido de no quedarse parada en la opción más conservadora y convencional—, librepensadora o animalista son algunos de los rasgos que la definen. Prudente y exacta nos dedica unos minutos de su tiempo para contemplar la situación del maltrato animal desde la perspectiva de una larga trayectoria profesional y humana.

Hija de un padre torero —que paradójicamente la enseñó a amar a los animales—, se considera antitaurina,  al percibirlo como un espectáculo violento.

Viajera apasionada, colabora con el PACMA y organizaciones como Igualdad Animal, asistiendo, entre otras actividades, a las manifestaciones. Las dos últimas fueron en contra del Toro de la Vega bajo el eslogan “Rompe una lanza” el pasado septiembre de 2013 —la manifestación animalista más grande de la historia de España y a la que además dedicó una columna en el diario El País— y la concentración por el fin de la caza con galgos.

 

—Aprovechando la cantidad de viajes que haces, ¿qué visión tienes del maltrato animal en el resto del mundo con respecto a España? ¿Estamos en una buena posición en tu ranking?

«Hemos mejorado mucho en los últimos años, pero seguimos estando en un lugar lamentablemente retrasado en comparación con otros países desarrollados»


«Hemos mejorado mucho, por fortuna, en los últimos años, pero seguimos estando en un lugar lamentablemente retrasado en comparación con otros países desarrollados, con otras democracias avanzadas. Si nos comparamos con países en vías de desarrollo, y más especialmente con países islámicos, por ejemplo, en donde hay ciertas nociones de impureza con algunos animales (como el perro), pues salimos ganando, qué duda cabe».

 

Lectora empedernida, cohabita con sus dos perritas —Bruna y Carlota— en la capital española. A pesar de que siempre le han gustado los animales, no convivió con uno hasta hace treinta y cuatro años (de pequeña no la dejaban), de modo que los tuvo en cuanto pudo; a partir de entonces algo despertó en ella.

 

—He leído en un artículo tuyo de El País Semanal que, como decía el escritor francés Anatole France: «hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida». Dime, si eres capaz de hacerlo consciente, tres cualidades que se despertaron en ti hace más o menos treinta años, cuando tuviste tu primer perro.

«No sé si sabría ennumerarte tres cualidades separadas; lo que la convivencia con los animales te da es una conciencia superior de la empatía universal; te sientes más integrada en el mundo, en la amplia, compleja, plural riqueza de la vida; te sientes más humilde, más verdadera, diría yo; ¡y menos sola, ontológicamente hablando! Cuando el ser humano sale de la pompa absurda de su autoimportancia, sale también del encierro y de la soledad de su individualidad. Convivir con los animales te sana la herida entre el ser cultural y el ser animal que los humanos padecemos».

 

Sin embargo la escritora no sólo convive con sus animales en la vida real, sino también a través de sus novelas: la perra Bruna y la osa en Temblor, los perros y la salamandra en Instrucciones para salvar el mundo —que además forma parte de la portada—, la Perra Foca de La hija del Caníbal, las ballenas de Bella y oscura y La loca de la casa o hasta un bubi, su mascota inventada de otro planeta que aparece en la novela futurista Lágrimas en la lluvia. Generosa con sus lectores, lo es también con estos seres vivos, consecuencia de la que dice ser su mayor virtud: la empatía.

Rosa Montero mani galgos

—¿Qué le dirías a alguien que estuviese delante de ti a punto de hacer sufrir a un animal para evitarlo?

«¡Buf! Qué difícil. No creo que haya una frase contundente. Depende de la persona; depende de tu situación de poder con respecto a esa persona (poder físico, por ejemplo: si estoy sola frente a un energúmeno enorme podré hacer poco…). Depende de lo que intuyas que pueda hacerle mella. Desde llorarle, gritarle, decirle que es inhumano, que es una barbaridad, que le desprecio, que es una vergüenza, hasta proponer comprarle el animal».

 

Aparte de hacer constancia de ello en sus novelas, Rosa animaliza algunos aspectos vitales que le atañen directamente y, a modo de recordarlos y sanarlos, los plasma, en este caso, en dos tatuajes: uno de ellos es una salamandra en su antebrazo como un mito de regeneración —cuenta la leyenda que si echas una salamandra al fuego no se quema, pero es mentira—; el otro se compone de una bandada de libérrimos pájaros de alas abiertas que van desde el cuello hasta la muñeca y que simbolizan la ligereza, cualidad muy tratada y perseguida en su último libro La ridícula idea de no volver a verte. La periodista crea metáforas desde el tuétano de la propia vida.

 

 —Siguiendo la línea de Nietzsche —«sin música, la vida sería un error»—, ¿piensas que sin animales, la vida sería otro error? ¿Por qué?

«Sin animales la vida sería media vida y el mundo estaría inmensamente vacío. Imagínate: ser los únicos animales de la Tierra. Qué soledad».

Aunque animalista hasta la médula, se ve obligada a renunciar al vegetarianismo por sus condiciones personales, pero no por ello deja de luchar por el derecho a la vida de los Sin Voz; todos estamos capacitados:

 

Para terminar, te voy a preguntar por el vegetarianismo, un paso que a muchas personas les cuesta dar. Sé que no eres vegetariana, pero siempre te encuentro aferrada a esa esperanza y optimismo que por otro lado caracterizan a los vitalistas, como tú misma te defines. ¿Qué les dirías a esas personas para que no pierdan la ilusión y traten de dar el paso a dejar de comer animales? ¿Cuál es tu aliciente?

«Creo que debemos luchar dentro de los márgenes en los que sabemos que podemos luchar. Yo como más bien poco, me alimento mal, no sé cocinar y sé que, si fuera vegetariana, mi salud se resentiría (no porque sea malo, sino porque no sabría cuidarme). Así que ese es un registro en el que, a mi edad, ya no voy a combatir. Cada uno se pone sus retos; esos retos hay que agrandarlos cada vez más, pero dentro de un panorama que sea para ti realista, porque si no es cuando la gente pierde la ilusión y se rinde».

 

Y así, la periodista y escritora nos brinda algunos mensajes para ayudarnos a entender la vida; una vida que no tendría cabida en el mundo sin animales; una vida que de otro modo no estaría completa.

Gracias a los que cada día hacen posible que sigamos adelante, a los nuevos que se unen al cambio y por supuesto a Rosa Montero, por compartir con nosotros su sabia y libre mirada.

 

Lorena Vargas TortosaLorena Vargas

21 respuestas a Rosa Montero: «Sin animales la vida sería media vida»

  1. Arriaz dijo:

    Bonita forma de amar a los animales: financiando la tortura y muerte de los mismos por alimento y lo más cachondo, con pueriles excusas como que “no se cocinar”. Hipocresía en estado puro.

    • Lorena Vargas dijo:

      Querido Arriaz, ella no finge su sentimiento y sabe perfectamente que lo más coherente sería ser vegetariana, pero entiende que con sesenta años ya no puede luchar con esa contradicción: la fuerza biológica es demasiado fuerte. Un saludo.

      • Elena dijo:

        No Tiene nada que ver la edad. Mi padre se ha hecho vegetariano con 67 años y es una de las mejores decisiones que ha podido tomar. El que no se hace vegetariano es porque no quiere o porque no tiene información suficiente. En el caso de Rosa Montero creo que está claro que es porque no quiere. No hay condiciones que te prohíban ser vegetariano.

  2. Vaya, me desilusiona bastante el asunto. Pensé que Rosa Montero iba a ser vegetariana. Defender a tu perro o ir en contra de la tauromaquia me parecen pequeñísimos gestos que cualquiera puede compartir. El verdadero animalismo está en luchar contra la auténtica violencia cotidiana contra los animales, que está en esa industria deleznable de explotación salvaje. Estoy con Arriaz en que lo de no sé cocinar es una excusa pueril. Comerte un bocadillo de jamón mientras acaricias a tu perro está muy cerca de la hipocresía.

    • Lorena Vargas dijo:

      Querido Jaime, te digo lo mismo que a Arriaz: ella no finge su sentimiento y sabe perfectamente que lo más coherente sería ser vegetariana, pero entiende que con sesenta años ya no puede luchar con esa contradicción: la fuerza biológica es demasiado fuerte. Lo de no saber cocinar, por ejemplo, os puede parecer excusa o no, pero es un hecho. Un saludo.

  3. Francisco J. Lauriño dijo:

    Hipocresía sería haber dicho que es vegetariana sin serlo. Va con la verdad por delante y sus argumentos no me parecen pueriles en absoluto. Creo que en el último párrafo lo explica muy bien, pues cada cual sabe a qué retos puede enfrentarse y a cuáles no. Ser animalista no creo que sea profesar una religión con dogmas.

  4. nuria ortega dijo:

    yo tengo perro, soy defensora de los animales, mucho mas que otros que se definen como vegetarianos. Tengo una enfermedad de la que no tengo que dar explicaciones que precisamente me prohíbe tomar verduras y comida “sana”, por lo que me tengo que limitar a comer carne. Defiendo a Rosa Montero, coherente con lo que dice y muy “persona”.

  5. Andrés García-Carro de la Colina dijo:

    Rosa es de risa.

  6. Cris Alonso dijo:

    Pues a mí me parece muy bien que haya sido sincera y haya dicho que no es vegetariana. Es más, me parece incluso positivo, ya que demuestra que se puede ser animalista y no vegetariana/vegana. Efectivamente, y como la propia Rosa Montero dice, es un paso lógico tras hacerse defensor de los animales, pero no es fácil y no es para todo el mundo.

  7. antonia dijo:

    No paran de maltratar animales estamos indignados y no sabemos que hacer en el febur salen cosa que me entran ganas de llorar

  8. Rocío dijo:

    Nunca es tarde para aprender a cocinar.

  9. santiago dijo:

    Me parece una persona exquisita, comprometida y sensible… No creo que para amar a los animales y luchar contra el despreciable maltrato animal, uno deba ser forzosamente vegetariano.. Sería una cuestión mucho más compleja. Ojalá la mayoría de escritores e intelectuales demostraran los valores y el cariño que Rosa muestra por los más vulnerables.

  10. Ariadna dijo:

    Y vosotros, los perfectos que criticáis a Rosa Montero por no ser vegetariana, ¿vosotros lo sois? ¿Todos? No me lo creo.

  11. Andrés García-Carro de la Colina dijo:

    Recibido (y correspondido) tu saludo, Lorena. Gracias por “informarme” del “serhumanismo” de Rosa.

  12. Angela dijo:

    Yo me he hecho vegetariana a los 66 años, porque amo a los animales y he comprendido que es una contradicción alimentarme de sufrimiento y muerte.
    Detesto la tauromaquia desde niña, lloraba cuando ponian en casa los toros de S.Isidro, no podía ni ver la tele, me encerraba en mi cuarto a llorar.
    Estoy muy arrepentida de no haber comprendido bien esto anteriormente.
    Cuesta trabajo, por supuesto, pero no concibo el amor a los animales sin ser vegetariana. Nunca es tarde para nada. El ser humano tiene recursos.
    Todo lo que uno se propone lo puede conseguir , con convecimiento profundo y fuerza de voluntad.
    YO TAMPOCO SE COCINAR.
    No deseo juzgar a nadie.
    Pero si quiero señalar que la sinceridad aquí no tiene nada que ver , eso se supone cuando uno hace una declaración en estos ámbitos “faltaria más”

  13. Francisco González Benito dijo:

    No se puede ser animalista y no ser vegano. Y una persona supuestamente culta debería comprenderlo y dar ejemplo (actualmente, cada vez le resulta más fácil a cualquiera ser vegano, con independencia de circunstancias personales, no digamos ya a urbanitas acomodados).

    Si participas en la explotación animal más grave y masiva, poniendo tu dinero en ella, sirve de poco que luego te pronuncies contra la tauromaquia o cualquier otro maltrato anecdótico y marginal, con respecto al más importante en términos cuantitativos y cualitativos. Es más, los defensores de esos otros maltratos especiales, aprovechan el no veganismo de muchos, para reventar la credibilidad del movimiento de defensa de los no humanos, como hipócrita e inconsistente; porque detectan una contradicción tan insalvable, como si te proclamas pacifista mientras vas pegando a la gente por la calle. Con lo cual se perjudica también la lucha antitaurina y anticaza, por ejemplo; al dar un balón de oxígeno argumental a desalmados y psicópatas conspicuos y notorios.

  14. Paula dijo:

    No comprendo a esa escoria….Lo que les enseñan a los niños, como si fuera lo mas normal del mundo;-((
    Me averguenza ser de una tierra donde hay tanta mala gente…seres sin corazón ni el sentido para el bien y el mal, donde disfrutan de ver sufrir a seres puros.
    Se me parte el corazón de ver como tratan a los pobres toros, chicos o grandes. Espero que un dia todo el mal ocasionado se vuelva contra ellos.

  15. Monte Parada dijo:

    Buenas noches, desde Huelva.
    Tengo una inquietud y ya no sé a quién acudir pues las protectoras no saben darme solución y animalistas tampoco y no puedo o no podemos mirar a otro lado mientras esperamos lo inevitable, por eso me permito el atrevimiento de escribir para contar una gravísima situación que están viviendo unos 15 gatos afincados en una cooperativa en Moguer (Huelva) a los que quieren aniquilar vilmente de cualquier manera, es más para acabar con todos a la vez, intentarán cazarlos y meterlos en una jaula sin comida ni bebida e ir cazandolos uno a uno, tarden lo que tarden para luego poder deshacerse de ellos, entendemos que en una empresa que se dedica a la alimentación esté prohibido la entrada de cualquier animal según la normativa, pero también la normativa dice que no se puede hacer daño intencionadamente o causarles ningún stres, como ya he dicho no sé a quién acudir y usted es periodista animalista por lo que me gustaría se intetesara por esta causa.
    Dirá usted ¿porque no me los llevo a mi casa?.
    1° no podría ni mantenerlos.
    2° vivo en un piso con dos perros y tres gatos, recogidos y alimentados a biberones y ya no puedo con más.
    No queremos que se haga cargo de ellos, solo que se haga eco y que alguna protectora los recojan antes que los maten.
    Sin más reciba de nuestra parte un gran saludo.
    Somos un grupo de trabajadores de una cooperativa.
    Gracias.

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