De aquellos polvos vienen estos lodos

Dice un antiguo refrán:  “De aquellos polvos vienen estos lodos”. No se utiliza con frecuencia, pero explica una verdad que en nuestro caso tiene muchas y graves repercusiones.

Mira esta imagen:

Es el retablo de San Miguel, de Jaume Cirera y Guillem Talarn, de 1450. Todo él es truculento, muy del gusto de la época, pero a nosotros nos importan especialmente dos calles:

La calle central nos muestra a San Miguel, que cómo no, está matando al dragón como representación del demonio. Y en el cuerpo superior de la calle izquierda los autores nos ilustran acerca del terrible destino que espera a los pecadores, nada menos que ser arrojados al infierno.

Mira este fragmento más de cerca:

El demonio, como encarnación del mal, está representado por un dragón. El infierno, como lugar de castigo y sufrimiento, está representado por diversos animales. Esta idea de que lo malo está relacionado con los animales es muy común y está divulgada por la religión durante siglos y siglos, hasta el punto de que aún hoy en día existen numerosas poblaciones que realizan representaciones, desfiles, danzas y otras actividades lúdicas durante sus fiestas patronales basándose en la arraigada simbología hombre = bueno / animal = malo.

El demonio, como encarnación del mal, está representado por un dragón. El infierno, como lugar de castigo y sufrimiento, está representado por diversos animales

Me gusta el arte y me considero privilegiada de poder contemplar cuadros, esculturas, edificios, libros, etcétera. de tiempos pasados.  Disfruto apreciando el trabajo minucioso, las técnicas aplicadas, la capacidad pedagógica de las obras, la imaginación y creatividad desbordantes, el avance de las técnicas a lo largo de los años, la forma en que se potencian mutuamente la pintura, la escultura, la arquitectura y la música… incluso en más de una ocasión he sido presa del síndrome de Stendhal.  Pero ello no es óbice para percatarme de que el arte también puede ser un magnífico vehículo para propagar ideas peligrosas.

Muchas veces hablamos del arte al servicio del poder y de su gran capacidad de transmisión ideológica, pero por lo  general nos referimos a grandes imperios como el egipcio, el maya, el romano y tantos otros en los que los artistas ponían su empeño en enaltecer al líder.

Es generalmente aceptado que las religiones que permiten representar figuras humanas y animales se sirven de dichas representaciones para instruir a sus fieles y para hacer proselitismo gracias a lo sugerentes que resultan esas imágenes para las personas; especialmente las poco instruidas recibían mensajes evidentes y otros implícitos mediante la representación de personas y animales en las más variadas actividades y contextos.

En el siglo XXI y en nuestra sociedad prácticamente todas las personas saben leer y escribir.  Eso significa que ya no es preciso recurrir a la imaginería tradicional para transmitir  la cultura vigente.  De hecho, es cada vez más habitual utilizar (además de los textos escritos)  numerosos iconos, emoticonos, videos, memes y otras soluciones audiovisuales que tienen en común la gran capacidad de trasmitir mucha información – básicamente emociones – en muy poco tiempo y muy fácilmente.

Y cuando un valor (en este caso, el hombre puede dañar y matar a los animales) se incrusta en el subconsciente colectivo es muy difícil de erradicar

Estas nuevas formas de comunicación se han sobrepuesto a las tradicionales y están presentes en nuestro día a día con tanta naturalidad que nos ocultan la otra realidad:  la religión y el turismo mueven a millones de personas que contemplan obras de arte de diferentes épocas en las que se transmite la idea hombre = bueno / animal = malo.  Y por ser un mensaje envuelto en arte tiene la capacidad de entrar en nuestro subconsciente, de forma que funciona como la técnica de la repetición en publicidad:  sin darnos cuenta vamos interiorizando esa visión de la vida hasta que llega a formar parte de nuestros valores.

Y cuando un valor (en este caso, el hombre puede dañar y matar a los animales) se incrusta en el subconsciente colectivo es muy difícil de erradicar, porque genera comportamientos individuales y sociales amparados en esos valores: seguro que todos estamos pensando en “fiestas” como el toro de Medinaceli, la pava del campanario y muchas otras.

Por supuesto que debemos seguir gozando de la contemplación del arte antiguo, porque -además del placer estético- nos transmiten modas, costumbres, creencias  y formas de vida que formaron parte de nuestra propia historia:  hemos llegado hasta aquí partiendo de aquellas realidades ya superadas, forman parte de nuestra historia como sociedad, de nuestro inconsciente colectivo y de los avances de toda índole que disfrutamos en la actualidad.

Pero ahora podemos darnos cuenta del poder que tienen para anclarnos en realidades caducas: del mismo modo que ya no calzamos borceguíes, nuestro marco de valores está muy por encima de aquél tan arcaico en el que los animales humanos podíamos masacrar a los animales no humanos.

¿Qué tal si se aprovechara la coyuntura para hacer un poco de pedagogía sobre los derechos de los animales?

¿Qué pasaría si utilizáramos toda la fuerza que tienen los medios de comunicación actuales para explicar el contexto social que representan las obras de arte antiguas?  ¿Qué ocurriría si las guías turísticas añadieran a las explicaciones habituales sobre las obras de arte algunas otras sobre el contexto religioso, cultural y social en el que se realizaron tales obras? ¿Qué tal si nos ayudaran a comprender que se puede admirar el arte sin aceptar a la vez la carga ideológica que encierran? ¿Qué tal si se aprovechara la coyuntura para hacer un poco de pedagogía sobre los derechos de los animales?

Edita Olaizola
@EditaOla

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6 respuestas a De aquellos polvos vienen estos lodos

  1. Francisco González dijo:

    Tengo serias dudas de que nuestro marco de valores esté muy por encima de aquél tan arcaico en el que los animales humanos podían masacrar a los animales no humanos. De hecho, nunca como ahora en toda la Historia de la Humanidad se había explotado, maltratado, torturado y asesinado a tantos individuos y de maneras más horrorosas que actualmente; a pesar de que jamás habían existido tantas organizaciones de “protección” de los animales no humanos, ni tantos militantes, ni tanto dinero destinados a esta causa. Lo anterior induce a pensar que ambas cosas (explotación criminal y protección) se retroalimentan mutuamente. Conclusión: las organizaciones de “defensa animal” prosperan gracias al apoyo de gente que solo quiere tener la conciencia tranquila, el genocidio continúa y así todos quedan contentos, menos las víctimas que no pueden hablar.

    *Nota: Se me ha censurado un comentario al post “nosotras paramos”. Todos los Partidos Políticos españoles han sido contaminados por el Fascio-feminismo y ninguno parece aceptar que alguien pueda cuestionar sus tabús.

    • Edita Olaizola dijo:

      Entiendo que tienes todo el derecho a no estar de acuerdo, Francisco, pero esa generalización de que la gente solo quiere tener la conciencia tranquila tiene, como buena generalización, numerosísimas excepciones (entre las que me cuento). Es normal que en grandes colectivos haya personas con intereses oscuros, pero eso no quita para que los objetivos que persiga ese colectivo sean loables.
      Muchas gracias por leer el artículo.

  2. Antonio dijo:

    Eres un burócrata de casi todo, por lo que veo, pero para que no se te ponga la cosa así de conspiranoica y veas la realidad, sal por ahí, como hacemos algunos, a dar de comer y curar a tantos animales abandonados y torturados sin recibir nada a cambio, ni siquiera la conciencia, porque vuelves a tu casa destrozado, la conciencia es lo de menos, no te da tiempo a valorarlo con lo que se ve en esta país si se mira, pero sé que tu pasas al lado de un animal atropellado y ni siquiera te paras, tampoco eres tan diferente, no eres más que un español medio y típico, analiza tú tu conciencia que ya tendrás tarea para un buen rato, además, también noto que tienes tiempo. Eres todo un edonista que se cree un magnífico intelectual, aunque, sin haberlo leído, supongo que estoy completamente de acuerdo contigo en la visión que tienes del miedo visceral de todos los políticos españoles, en su inmensa mayoría de tres al cuarto, a que los pillen opinando sobre la absurda, surrealista y aberrante generación del todos y todas, bobos y bobas, taxistas y taxistos.

    • Edita Olaizola dijo:

      Hay muchas personas generosas y comprometidas como tú que ayudan a los animales pagando un alto precio (el corazón encogido, sensación de impotencia…) Afortunadamente no estás solo, Antonio. Muchas gracias por ser como eres y muchas gracias por leer el artículo

    • Raquel dijo:

      Muchas gracias por ser una buena persona. Necesitamos mucha más gente así.

  3. Francisco González Benito. dijo:

    ¿Cómo sabes que no me paro ante un animal atropellado?

    ¿Qué tienes en contra del hedonismo? (Se escribe con h, si no te parece mal o intelectual)

    No sé qué tiene de burocrático, ni de españolismo medio y típico, defender el veganismo.

    A mí me parece muy bueno lo que dices que hacéis algunos, lo que no entiendo bien es porqué me haces un ataque personal, en vez de rebatir mi comentario, si es que no lo compartes y estás en contra del mismo.

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