Incendio de Seseña: otra negligencia política contra animales y personas

Incendio Seseñaa

El viernes 13 de mayo el mayor vertedero ilegal de neumáticos de España ardió debido a un incendio provocado que comenzó en tres focos distintos. Al parecer la Guardia Civil tiene en su poder un vídeo que demuestra que se utilizaron productos acelerantes como la gasolina para que el fuego se extendiera lo más rápido posible.

¿Qué pasará a largo plazo con la salud de los vecinos (personas y el resto de animales) que han sufrido los efectos del humo tóxico?

Unos días después, el incendio se ha convertido en una excusa política para echarse las culpas entre partidos, pero sin mirar realmente a lo que importa: ¿Qué pasará a largo plazo con la salud de los vecinos (personas y el resto de animales) que han sufrido los efectos del humo tóxico? ¿Qué ocurrirá si arde alguno de los otros doce almacenes similares que existen en la península y en las Canarias? ¿Seguirá habiendo una desprotección absoluta para los animales afectados por desastres provocados por la codicia humana?

En referencia a esto último hay que recordar que los incendios que sufrió Asturias en diciembre de 2015 tuvieron 400 focos distintos y que fueron provocados por ganaderos y cazadores, simplemente por dinero. Detrás están las subvenciones de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea que concede subvenciones por animal muerto y por superficie de terreno quemado.

En el caso de Seseña todavía no se conoce la motivación, y las hipótesis van desde una venganza contra los dueños del vertedero hasta la necesidad de hacer espacio para volver a llenarlo.

Cuando las personas llegaron con sus animales a los polideportivos habilitados para su alojamiento, les dijeron que los animales tenían prohibida la entrada

Cuando se evacuó a las 6.000 personas más cercanas al incendio no se pensó que ninguna se querría llevar consigo a los animales con los que comparten la vida. Será así porque nuestros códigos legislativos todavía consideran a los animales como objetos, o porque las autoridades no tienen ninguna empatía con las especies que no les votan. La realidad fue que cuando las personas llegaron con sus animales a los polideportivos habilitados para su alojamiento, les dijeron que los animales tenían prohibida la entrada.

Algunos decidieron volverse a sus casas o a la de familiares y conocidos. Otros, sin esas opciones, aceptaron la absurda situación alojándose en esos lugares, pero saliendo cada pocos minutos para atender a los animales que se habían dejado fuera.

Incendio Seseña 2

Asociaciones protectoras de animales de lugares como Aranjuez promovieron la noticia por las redes y pidieron voluntarios para dar acogida a las familias con animales. Algunas clínicas veterinarias hicieron lo mismo y la perrera de Aranjuez ofreció seis jaulas para albergar a los perros que no admitían en los polideportivos.

La situación contrasta enormemente con lo ocurrido en Canadá, a mediados de mayo, cuando un enorme incendio obligó a evacuar a miles de personas. Los aviones que se utilizaron para esa evacuación permitieron viajar a perros, gatos y otro tipo de animales, haciendo todo lo posible por no separar a las familias, añadiendo el drama de la separación al de la pérdida del hogar.

La actuación canadiense demuestra que la buena intención de protectoras, vecinos y veterinarios no es suficiente, sino que es importante que se implante un protocolo estatal de evacuación de animales en catástrofes, como el que viene pidiendo PACMA desde el año 2012. En el escrito, que se hizo llegar al Gobierno, se incluía, por supuesto, la disponibilidad de albergues o zonas habilitadas para que las personas afectadas por una catástrofe puedan estar con sus animales. Pero también otras muchas medidas como la apertura de puertas en instalaciones de explotación animal para intentar que se salve el mayor número posible de animales, evitando su exposición a una riada, a las llamas de un incendio o al humo de una combustión que es cancerígena y mutagénica como la de Seseña.

En las manos de todos está en acordarse de los miembros de nuestra familia más desprotegidos, esos que tienen cuatro patas (o dos, o las que sean) pero que nos quieren igual que los demás. Y sobre todo acordarse de ellos el próximo día 26 de junio cuando vayamos a ejercer nuestro derecho al voto. Porque ya que ellos no pueden votar, consigamos al menos que PACMA sea su voz.

Jaime FernándezJaime Fernández

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3 respuestas a Incendio de Seseña: otra negligencia política contra animales y personas

  1. Pilar GC dijo:

    Para los que convivimos con animales no humanos a los que consideramos nuestra familia, esta reflexión, Jaime, es tan importante que sobrecoge, porque no solo sería lo justo, es necesario y daría calidad a este nuestro país esa empatía de la que hablas y que algunos pedimos a gritos, es que a nosotros, a sus familiares, nos produce pánico, al menos a mí me pasa, el pensar en una situación X y que intenten separarme de mis niños no humanos, de mis gatos, de mi perra… me puedo volver loca y preferiría arriesgarme a las llamas antes que dejarles abandonados a su suerte.
    Gracias por este post y sigamos luchando para conseguir esa sensibilidad y esa cordura que necesitamos.

    • Jaime dijo:

      Pues sí, Pilar, lo que no entiendo es como los políticos que gobiernan no piensan en estas cosas. ¿Ninguno convive con animales de otras especies? ¿Los que lo hacen no tienen ningún interés en ellos? ¿Lo hacen sólo por postureo?
      Estoy convencido de que esa sensibilidad y cordura que deseas llegará en algún momento.

  2. Roberto Cancino dijo:

    Los politicos de cualquier pais del mundo solo le interesa el dinero que pueda robar, ni siquiera le interesa su propia especie. Menos a los animalitos que necesitan de la ayuda de los seres humanos.

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