Y la historia se repite…

Perrera provincial en OlivenzaEn Extremadura los políticos no aprenden, ni escuchan, ni piensan, ni evolucionan. Y la peor parte se la llevan las finanzas de los extremeños y, para los más sensibilizados, nuestras almas animalistas.

Prueba de ello la noticia que recientemente se publicaba en un diario regional (leer la noticia completa en Diario Hoy): la creación de una perrera provincial en Cáceres, subvencionada por la Diputación —que se llevará 400.000 euros de fondos públicos— para paliar un problema de “sanidad”. Que se siga considerando hoy en día el abandono y maltrato de los animales como un problema sanitario en lugar de como una crueldad y vergüenza social resulta totalmente inaceptable. 

Se ve que los responsables políticos prefieren seguir gastando todos los años dinero público en matar perros

Lo peor de todo es que va a repetirse la inepta propuesta que sobre este tema desarrolla la Diputación de la provincia vecina, Badajoz, que en los últimos cinco años lleva invertidos más de dos millones de euros (los presupuestos pueden consultarse en su web) en su instalación situada en Olivenza. Esta perrera está gestionada por una empresa privada que recoge animales abandonados (pero también entregados por su propietarios, como si fuera un servicio de recogida de basuras), algunos de los cuales se han salvado de la muerte gracias a la labor de las protectoras que han conseguido sacarlos de allí y buscarles adopción. Otros muchos no corrieron esa suerte.

Se ve que a los responsables políticos no les parece rentable invertir en sensibilización, convivencia responsable, difusión de la ley de protección animal extremeña, apoyo económico y logístico a las asociaciones protectoras, creación de refugios municipales y adecuación de los ya existentes, esterilización, control riguroso de la identificación y censos, campañas de adopción en perreras y refugios, denuncia y sanción sistemática del abandono y maltrato, persecución de la cría, compra-venta y tráfico ilegal de animales… En definitiva, en políticas de concienciación para cambiar la realidad existente en Extremadura. Por el contrario, prefieren seguir gastando todos los años miles de euros del erario público en recoger y matar perros… Hasta el fin de los tiempos.

perrera

Vemos claro que el cambio social se asienta en los ciudadanos que, junto con las asociaciones protectoras, son quienes luchan por cambiar la realidad de nuestra Comunidad Autónoma con respecto a los animales. Y que nuestros representantes parecen disfrutar y regodearse en su nefasta y vergonzosa gestión, que consiste en perpetuar esta situación e ir parcheándola (matando) cada año con billetes de 500 euros, en vez de solucionar el problema atendiendo a las indicaciones de los proteccionistas.

La implicación de los ayuntamientos extremeños en el cumplimiento de la ley de protección animal, que los señala como responsables directos de los animales abandonados en su localidad, es la base del cambio. Necesitamos consistorios sensibles, con deseos de cambiar las cosas de verdad para beneficio de todos, los amantes de los animales y los que no lo son. Delegar en las Diputaciones, alejadas del problema, que se han mostrado incompetentes en la resolución del mismo, es la salida fácil para los políticos negligentes e incapaces.

Como extremeños exigimos dignidad, respeto, soluciones a largo plazo y útiles para nuestros animales y para las personas que sufrimos por su maltrato. Basta ya de mirar para otro lado, de gastar cada año dinero público —que no tenemos— a manos llenas, de meter el problema bajo la alfombra y que lo solucione el que venga después. Basta ya de maltrato animal. Que las administraciones asuman, de una vez, sus obligaciones.

Olga LamaOlga Lama 

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