¡Pasen y vean!

Jean Philippe Kikolas, malabares con cajas chinas

Jean Philippe Kikolas, malabares con cajas chinas

La primera vez que estuve en un circo tenía 4 años. El recuerdo más vivo en mi memoria son los vibrantes colores de una enorme estructura tensada, cuyos mástiles probablemente multiplicaban por más de diez veces mi altura; telas de colores entretejidas en la entrada y las taquillas, luces deslumbrantes en lo alto de la carpa, furgonetas, camiones y una marea de gente que también acudía al encuentro. En efecto, no se trataba de un circo cualquiera, era el debut de “El Circo que viene y va”, un espectáculo con diferentes números musicales que incluían entre otros, malabaristas y payasos, protagonizado nada más y nada menos que por la niña pecosa de la vecindad más famosa de México, La Chilindrina.

¿Qué mejor plataforma educativa que aquella que no despliega y disfraza el mundo natural de una forma artificial?

Mi pupila asombrada, enredada a una genuina euforia, disfrutaba estupefacta ante semejante engranaje que funcionaba a la perfección para ofrecer un asombroso vaivén de sonrisas y constante expectación. Un cautivante espectáculo donde las estrellas no eran animales, sino ocurrentes payasos, ejercitados malabaristas, acróbatas y trapecistas actuando al son de una absorbente música en directo.

Veintitrés años después volví al circo. Esta ocasión seducida por el Séptimo Encuentro Universitario de Circo de Madrid en cuyo programa estaba citado Jean Philippe Kikolas, personaje encarnado por Quique Méndez, quien con sus muy variadas e impresionantes técnicas de circo, logró apresar por completo mi curiosidad y poner nuevamente en marcha el motor de ese fascinante estado de asombro cuando uno es espectador.

Acrobacias con telas aereas (Encuentro Universitario de Circo de Madrid 2015)

Acrobacias con telas aéreas (Encuentro Universitario de Circo de Madrid 2015)

Sin duda, es maravilloso formar parte del espectáculo como público por no mencionar el sinfín de sensaciones que los números logran suscitar. Cuando la energía que traspasa el escenario se contagia al patio de butacas, cuando los números no dejan indiferente a nadie, cuando los artistas animan a descubrir e invitan al público a atreverse y a probar, es entonces que el espectáculo consigue diluir los límites entre él mismo y nosotros y los efectos son aún más cautivadores.

Estudios respaldan que aprender tareas como los juegos de malabares, produce cambios importantes en la estructura del cerebro pudiendo generar un aumento de hasta el 5% en la materia blanca cerebral. Siendo extensa la lista de beneficios tanto intelectuales como físicos que la práctica de estas actividades encierra, afirmar que el circo no sería nada sin el uso de animales evidentemente resta mérito a las múltiples disciplinas que engloban las artes circenses y escénicas.

Paralelamente hay quienes abogan por el supuesto valor educativo de los circos con animales, sin embargo, ¿qué mejor plataforma educativa que aquella que no despliega y disfraza el mundo natural de una forma artificial, que no propaga la discriminación moral basada en la diferencia de especie, que no somete, denigra o maltrata sino que es incluyente, y que en medio de una ebullición creativa, dinámica, educativa y social envuelve diversidad e inspira respeto hacia otros seres sintientes?

Malabares con mazas de colores

Inevitablemente la caducidad de los espectáculos de circo con animales llegará de la mano de una reforma en la legislación en la que se reconozca y considere por parte de la especie humana los derechos a la existencia de las otras especies como fundamento constituyente para la coexistencia de las especies. Porque es precisamente el desconocimiento y desprecio de dichos derechos lo que ha conducido y sigue conduciendo al hombre a sistemáticamente cometer crímenes contra la naturaleza y contra otros seres vivos.

Simultáneamente y de importancia equivalente lo es el fomento, preservación y difusión del sector del circo sin animales en España. Porque son numerosos en nuestro país los espacios de circo que ofrecen, tanto para adultos como para niños, innumerables alternativas al uso de animales en los espectáculos. Es indispensable y necesario el apoyo e impulso al gran potencial de miles de artistas locales que trabajan por rescatar y divulgar el concepto más sano de circo. Para los sin voz, la nuestra. NO a la opresión, a la degradación y la explotación animal.

¡Pasen y vean… el maravilloso mundo del circo!

Flor VázquezFlor Vázquez

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Una respuesta a ¡Pasen y vean!

  1. Marta G dijo:

    Los jóvenes sin complejos, los que viven su arte que no es sufrimiento, los que saben que todos los habitantes de la Tierra importan, todos ellos se merecen nuestro respeto. Me ha hecho muy feliz leer estas palabras.

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