Los invisibles

Perro jaulaMe molesta que alguien se queje, diciendo: ¡Me han tratado como a un perro! Es sólo una frase hecha, pero que delata nuestro antropocentrismo, dando por sentado que es natural tratar mal a los perros, siendo así que nadie —y ellos menos que nadie— merece ser maltratado.

Las autoridades tienen la posibilidad de acabar con los abandonos y son, por lo tanto, las responsables de ellos

Los perros descienden de los lobos más dóciles, los que los hombres llevaron a sus casas, para que los acompañaran y defendieran. Tras su domesticación perdieron la capacidad de vivir en libertad y necesitan los cuidados y el afecto del hombre para subsistir, ya que, inexplicablemente, prefieren su compañía a la de su propia especie.

Está claro que nosotros no correspondemos a su lealtad, como prueban los miles y miles de perros que son abandonados diariamente en el mundo. Es un problema global, pero algunos países europeos han sabido anticiparse con medidas —sobre todo preventivas— que lo han minimizado, aunque, desgraciadamente, no es el caso de España.

En nuestro país, los perros abandonados son las criaturas más desamparadas que existen porque, no sólo son dejados en la calle por los que un día los acogieron y que, incumpliendo su obligación moral y legal, se deshacen de ellos, sino que son ignorados por la sociedad y por las autoridades.

La sociedad, en su conjunto, se comporta como si no existieran, y en lugar de darles una oportunidad, continúa comprando perros que son a su vez víctimas de la explotación comercial. Por otra parte, critica a los que intentan ayudarlos y considera “políticamente incorrecta” cualquier iniciativa que no sea en beneficio de su propia especie, como si auxiliar a los animales fuera en detrimento de los hombres.

Las autoridades miran hacia otro lado y como es imposible cambiar lo que te niegas a ver, no hacen nada por ellos. No toman, desde la esfera del poder, las medidas institucionales que impedirían o dificultarían el maltrato y el abandono:

  • No subvencionan campañas de castración canina para evitar la superpoblación, que les obliga posteriormente a recoger de las calles el excedente de perros que constituyen una molestia para los ciudadanos. Recogida que efectúan bien a través de empresas particulares cuyos intereses comerciales son incompatibles con el bienestar del animal, bien a través de laceros municipales que los recluyen en perreras donde malviven hasta que se cumple el plazo para sacrificarlos legalmente.
  • No facilitan la integración de los perros en la sociedad con parques donde corran libremente o con acceso a transportes públicos ni incluyen asignaturas de concienciación en los planes de estudio.
  • No abordan la renovación y unificación nacional de las Leyes de Protección Animal, ya obsoletas, ni aumentan las ridículas penalizaciones, pero lo que todavía es peor: no forman a los responsables de hacer cumplir dichas leyes, ni les exigen que así lo hagan. La inmensa mayoría de los funcionarios que tendrían que vigilar su cumplimiento no las conocen ni tienen voluntad de conocerlas y en ocasiones, son los primeros que las vulneran.

Las autoridades tienen en su mano la posibilidad de acabar con el abandono y demás malos tratos y son, por lo tanto, las principales responsables de los mismos. La dejadez de sus funciones tiene consecuencias negativas no sólo para los animales y para los que por ellos se preocupan, sino para todos los ciudadanos.

Mirada de perro

Las protectoras, sin apenas ayudas públicas o privadas, luchan denonadamente para paliar las consecuencias de la falta de prevención, pero  —no sé por qué motivo— en vez de unirse, se miran con recelo unas a otras y, por separado, no tienen suficiente fuerza para exigir a la Administración que se involucre.

No todas las personas están preparadas, o desean, o pueden afrontar los gastos y obligaciones que lleva aparejados convivir con un animal de compañía. No hay hogares para tantos perros. No debemos permitir que nazcan aquellos a los que no podamos ofrecer una vida digna y estén condenados a morir, a veces prematuramente y de modo traumático, tras una existencia llena de sufrimiento.

No deben nacer más perros de los que la sociedad esté en condiciones de acoger. La solución del abandono no consiste en que todos los hogares tengan perro, sino en que todo perro tenga un hogar. Aunque lo parezca, no olvido a otros animales de compañía, especialmente a los gatos, víctimas igualmente de esta situación, los cuales merecen un capítulo aparte, escrito por alguien que conozca mejor su problemática.

Los animales no tienen voz y, para su desgracia, tampoco voto, pero sus defensores tenemos ambas cosas. Utilicémoslas y paremos de una vez esta bola de nieve que rueda, desde hace demasiado tiempo, arrastrando tantas vidas de invisibles inocentes.

Elena Negueroles Elena Negueroles

Esta entrada fue publicada en Derechos, Educación en el Respeto y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Los invisibles

  1. Mariacm dijo:

    Apoyo y apoyaré cualquier iniciativa de cualquier partido político que se involucre en sacar leyes contra el abandono, tortura o asesinato de animales, estamos a años luz de otros países europeos donde sí las hay y desde luego hacen cumplirlas a quienes abandonan o maltratan a los animales.
    Pero la educación también haría un importantísimo papel si desde pequeños aprenden a respetar a los animales, inculcarles esos valores tan importantes con los cuales crecerán estos niños y que en un futuro serán unos adultos responsables y respetuosos con los animales. Desde luego esta es la educación que yo fomentaría en todos los colegios españoles.

    • Sonia diaz Fernández dijo:

      Estoy totalmente de acuerdo contigo esto es una bola de nieve demasiado grande, está claro que las leyes fallan o no sé estan aplicando por que cada vez existe mas maltrato animal, me parece que las cosas no sé estan haciendo bien,y yo me pregunto se puedo denunciar y castigar a los que no aplican y respetan las leyes, igual habria que empezar por ahí, por que está claro que los animales están totalmente desamparados frente a los maltratadores

    • elena negueroles colomer dijo:

      Efectivamente todo es necesario, leyes, castigo a los que las incumplen y educación y sensibilización de la sociedad.

    • elena negueroles colomer dijo:

      Así debería ser

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *