Cervantino

Cervantino muerto

[Haz click en la imagen para ver la noticia completa]

Llevo un tiempo que, cuando paseo con mi perro por mi ciudad, me voy encontrando cada vez con más paseantes acompañados de perros que me cuentan y advierten de sus experiencias al haber sido abordados por agentes incluso de “la secreta”, que les piden identificación, la suya y la canina, revisan si estos se encuentran al día de vacunaciones y comprueban si llevan insertado el microchip, les instan a que lleven a sus perros siempre perennemente atados y, en algunos casos, también con obligatorio bozal. Todo ello sin ningún comportamiento ni suceso previo que lo justifique. 

Pues esta es la Justicia animal que tenemos, que no sirve para proteger a la débil y desprotegida víctima del vil y depravado maltratador

Desconozco si es una campaña de acoso por motu proprio por parte de las autoridades o responde a la queja de ese típico tipo de personas que cuando te las cruzas siempre miran con, como poco, cierto desaire al acompañante cánido y murmuran a volumen que se les oiga algo que debe de estar relacionado con el vinagre, a juzgar por el gesto, y de lo que yo siempre sólo alcanzo a oír la última palabra que suele ser “… perritos”, pero dicho con tal acritud como si tuvieran la boca llena de bilis o simplemente la mente inundada de pura mala leche.

A la vez que todo esto, salta a la prensa la noticia que relaciona una de tantas horrorosas historias de maltrato animal, en este caso en équidos, con famosas series de televisión, Águila Roja principalmente, famosa y exitosa serie que cuenta con en torno 4 millones de seguidores fijos todas las semanas y numerosos y fieles fans que la viven y comentan además en diversas redes sociales. Por todo ello y en la era de la comunicación digital, la noticia se extiende como la pólvora y de igual forma se van inflamando los comentarios al respecto; hasta el punto que la propia productora de esta popular serie, Globomedia, ha tenido que salir al paso para desligarse de este aberrante hecho. Lo que ha hecho con una simple aclaración de que Cervantino, nombre de la víctima mortal que ha desatado la confusión, no es ninguno de los caballos utilizados por el héroe, cuyos nombres según comunican son Almirante para uso del actor y Talibán el utilizado por el especialista, quedando así olvidado Minero que hasta hace poco ejercía como caballo-actor principal, añaden también que estos están en perfecto estado por lo que el caballo del héroe ninja del Siglo de Oro “está vivo y coleando”.

Personalmente, mi primer deseo es que no hubiera en el mundo deleznables bestias humanas capaces de tales comportamientos como el que aquí comento. Pero dado que ha ocurrido porque sí las hay, hubiera deseado que el comunicado de tan importante productora como es Globomedia hubiera añadido además, algo relativo al exquisito trato que supongo proporcionan a los animales participantes en la serie, principales o secundarios, fijos u ocasionales.

Desearía que ese buen trato, dado que en este país ni es obvio ni se puede dar por supuesto, fuese, además de deseable, inevitable y se hiciese constar en cada capítulo de esta serie o de cualquier participación animal, pero no con una mera frase coletilla sin respaldo de veracidad, sino que, de manera obligatoria, hubiese supervisión para vigilar se dispense ese buen trato. Como ya viene haciéndose con otros participantes que por las limitaciones que fueren, menores por ejemplo, pudieran verse damnificados por daño o abuso en su trabajo como actores. Incluso cuando se utilizan como escenarios entornos valiosos se supervisa no sean dañados. De la misma manera los animales tienen una justificación que la motive: “Indefensión”, además de tantas otras evidentes.

Y aunque el pobre Cervatino no participara ya en Águila Roja y la confusión venga de que al parecer sí lo hizo en su día de manera ocasional y perteneciendo a otro dueño, también me hubiera gustado, hubiera agradecido y he echado de menos que, dada la fama y popularidad de la serie y su productora, hubiesen aprovechado la presumible amplia divulgación de su comunicado para, además de lavar el agravio a su imagen, sumarse a una buena causa, como sería el expresar su pesar por lo ocurrido y la condena sin paliativos hacia hechos tan deleznables. 

Cervantino en la serie

Cervantino en Águila Roja

Porque se ha relacionado el monstruoso hecho con la serie de ficción más popular del momento, ha sido por lo que ha tenido la difusión que ha alcanzado, pero eso no evita el hecho menos comentado y para mí más llamativo de la noticia, como es la precaria e ineficiente actuación de las autoridades y las exiguas leyes que les rigen. Siendo que, para que la Justicia sea justa, debería asistir a las indefensas victimas deteniendo la barbarie y reparándola en lo posible.

Y ahora pegaría decir: “Y que sobre el maltratador caiga todo el peso de la ley”, pero… ¿Qué ley? En lugar de esto, se dio una intervención que calificaría de pantomima ridícula pues tras constatar el horror dantesco que allí ocurría, confirmar que el desalmado agresor tenía innumerables precedentes de violencia animal con resultado de muerte por palizas hacia dos de sus perros, otros caballos por inanición, lesiones irreversibles con una fusta a otro, y no quiero imaginar cuanto más, de lo cual incluso se jactaba en público, sumándole innumerables delitos administrativos relacionados con el trato a los animales.

Pues, pese a todo ello y por si fuera poco, todavía continúan las autoridades oportunas instando al propietario a personarse en la Oficina Veterinaria de la Zona al objeto de “subsanar las deficiencias observadas”, según lo publica un medio informativo… ¿Deficiencias? Lo que además ha supuesto en la realidad dejar bajo la custodia del mismo abominable maltratador al resto de los pobres caballos que a duras penas siguen vivos, instándole a que cambie su comportamiento, que de manera reiterada ya se ha constatado que ha incumplido, pero una vez tras otra ahí siguen quedando y ahí siguen sufriendo.

Pues esta es la Justicia animal que tenemos, que no sirve para proteger a la débil y desprotegida víctima del vil y depravado maltratador, pero que sin embargo es una justicia muy eficaz para acosar a las personas que pasean con su perro sin que causen ningún mal ni hayan hecho nada que lo excuse ni pretexte, y que también es justicia eficaz y rápida además, cuando sin comprobaciones, pruebas ni miramientos, se trata de causar la muerte de un animal con la única razón de “por si acaso”.
Si la Justicia animal vigente permite todo esto, está claro que no es Justicia, y no cabe otra que dejar de desear cambiarla para todos a una luchar por hacerlo.

Ana Beatriz Rubio

Esta entrada fue publicada en Maltrato animal y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *