Los que miran a otro lado

INJUSTICIA

Setenta veces siete;  una hipérbole, una progresión, una cámara de espejos que refleja hasta el infinito la imagen a observar.

Y esa imagen es el rostro de la pasividad, la violencia que otorga, que mira inalterada, que permite. Es la imagen de aquellos muchos que “dejan hacer” porque no impiden ni obstaculizan.

Son los que dejan lugar a la tortura y destrucción de seres inocentes e indefensos. Los que aceptan el panorama desolador del sufrimiento, sometimiento y agonía de los animales, víctimas humanas.

El rostro multiplicado de los que no quiebran las manos a los que ahorcan, a los que incendian, a los que lancean, a los que ahogan, a los que torturan en siniestras fiestas, en hipnóticas y perversas tradiciones.

El rostro que mira hacia otro lado y no se impone ante el espectáculo repetido de la sangre, el tormento y la manipulación.

separador

Setenta veces siete los responsables de la educación se quedan en sus casas por no denunciar que los niños viven en una sociedad que oficialmente acepta y promueve el sadismo.

Setenta veces siete las autoridades son peligrosa, llamativa y sospechosamente insensibles, promotoras y coautoras.

Setenta veces siete se esquivan las guadañas que cercenan la vida de seres ajenos a la complejidad perversa de las “arenas mentales” humanas. Y otras tantas se tangencia la exhibición de la inútil agonía. La indiferencia es ley.

Mientras así “se va callando”, es anestesiado lentamente el cuerpo sensible de la sociedad. Y la compasión. Y la piedad.

Las nuevas generaciones heredan el no-sentir como una lepra emocional que avanza oscurantista en el tejido  de la conciencia de sus hijos.

Siete generaciones sin reacción; siete nuevos espejos que reflejan a autómatas… conducidos por manos asesinas.

María del Carmen AyalaMaria Ayala

Psicóloga

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4 respuestas a Los que miran a otro lado

  1. Marta dijo:

    Bellísimo texto,
    Un abrazo,

    Marta Navarro

  2. María del Carmen Galán dijo:

    Me pareció un texto fuerte escrito por quien ama los animales y siente como un desgarro el sufrimiento que ocasionan a seres indefensos justamente quienes deberían cuidarlos.
    ¡Ojalá sirva para despertar conciencias!
    María del Carmen

  3. Cuanto más lo leo, más me impacta. Tanta dolor , tanta verdad, tanta incertidumbre…
    Suscribo cada palabra, cada letra… Gracias.

  4. Vee dijo:

    Da gusto leer un texto tan lleno de sentimiento. Muy duro, pero al mismo tiempo, precioso.

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