NO OS RINDÁIS

No te rindas, que la vida es éso
continuar el viaje,
perseguir tus sueños…
Mario Benedetti

no te rindas

Una vez más, el verano ha finalizado con un triste saldo: el de los miles de animales -en su mayor parte toros y vaquillas- torturados en fiestas y festejos de toda índole, a lo largo y ancho de la geografía española, especialmente en nuestra comunidad. Los más afortunados han muerto en el acto; los otros arrastrarán para siempre un terrible miedo, que irá en aumento a medida que sean reutilizados de pueblo en pueblo, mientras quede algo de fuerza en sus pobres cuerpos recosidos.

Me sorprende que los espectadores sean capaces de disfrutar, sin tener en cuenta el daño que se está causando a un ser vivo. No puedo entender que personas de buenos sentimientos en otras facetas de su vida, se muestren tan insensibles ante el evidente dolor de las indefensas víctimas. La única explicación que se me ocurre es la inercia de la costumbre y el esfuerzo que se requiere para cambiar el punto de vista sobre un maltrato que, desde su niñez, han vivido como una fiesta.

A veces tengo la sensación de ser la única que “ve” realmente al animal y comparte su sufrimiento y estoy tentada de cerrar los ojos para no discutir ni enemistarme con nadie, desgastándome en protestas que parecen no servir para nada. Pero, cuando leo un artículo o un libro en el que sus autores expresan su tristeza e indignación ante estos actos, me doy cuenta de que no estoy sola, de que somos muchos los que consideramos el derecho a no ser agredidos como algo inherente a todo ser vivo, los mismos que no nos sentimos representados por unas “fiestas” que nos avergüenzan.

Al leerlos comprendo que no debemos rendirnos, pues tenemos el derecho y la obligación de protestar, en la medida que podamos hacerlo, en todas las ocasiones que se presenten: pacíficamente, con educación. No hacen falta gritos cuando se tienen argumentos y si hay algo que nos sobra son argumentos, tanto científicos como éticos. toro llorando

Perderemos todavía muchas batallas, algunos quizá no lleguemos a recoger el fruto de nuestras protestas, pero al final vendrá el día en el que se hable de estos festejos como ahora se habla de los circos romanos. No será fácil, hemos de luchar contra muchos factores: la costumbre, los intereses creados, la presión social, el miedo a enfrentamientos (en pueblos donde todos se conocen, personas que están en contra de estas prácticas, no se manifiestan por temor a represalias comerciales), el rotundo y feroz apoyo mediático e institucional, el silencio, con puntuales y honrosas excepciones, de la iglesia católica…
Pero, antes o después, llegará ese día, pues la humanidad, en su avance ,siempre lento y a veces con retrocesos, hacia una civilización superior, va eliminando las discriminaciones ejercidas sobre individuos por su pertenencia a un colectivo. En tiempos pasados se despreciaba a las mujeres por considerarlas inferiores a los hombres o se esclavizaba a los negros por considerarlos inferiores a los blancos; en la actualidad son los animales los que son considerados objetos al servicio de los humanos, que se arrogan el derecho de utilizarlos -y así lo hacen- sin ningún miramiento, sin percatarse de que la violencia es siempre violencia se ejerza contra quien se ejerza y más condenable cuanto más débil, indefenso y vulnerable es el que la padece. Cualquier tipo de superioridad lleva aparejada una responsabilidad que, lejos de eximirnos de la culpa, la hace más grave, pues los que son supuestamente superiores, deben proteger a los que están a su merced.

Sólo conseguiremos un mundo mejor cuando la solidaridad sea universal y no deje fuera de su círculo a ningún ser sensible, sea cual sea su sexo, raza o especie.

Ya no podremos salvar a Ratón del zarpazo del morbo y la codicia, no podremos librar a “Afligido” de su triste destino, ni evitaremos el sacrificio de jóvenes becerros a los que han robado su infancia, pero al menos no habrá sido con nuestro silencio, no habrá sido con nuestra indiferencia, no habrá sido con nuestra complicidad.

Gracias a todos los que nos respaldan con sus escritos. No temáis repetiros, vuestras palabras nos confirman que no estamos solos. No olvidéis que por cada artículo en defensa de los animales se publican diez (plagados de tópicos inconsistentes y exprimidos hasta la saciedad), en defensa de las fiestas en las que son torturados.

Gracias Rosa Montero, Jesús Mosterín, Javier Sartí, Elvira Lindo, Kepa Tamames, Mª José Pou, Juanjo Pérez Benlloch, Rafa Marí, Paula Pons, Arturo Perez Reverte, Lucía Etxebarría, Manuel Vicent, Pilar Eyre, Pilar Rahola… gracias Ramón Palomar. Termino mi artículo con una frase tuya, que hubiera querido escribir yo. La dedicaste a Mistela, una de tantas víctimas de estos espectáculos y yo la repito hoy, en homenaje a todas ellas:
“Mistela… qué nombre tan dulce, para una muerte tan amarga”.

Elena Negueroles ColomerELENA NOGUEROLES
Miembro del Consell Valençiá de Cultura

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12 respuestas a NO OS RINDÁIS

  1. Susi dijo:

    Elena, solo decirte que comparto contigo todo lo que dices y que no estás sola, yo también me creo muchas veces que soy la única que ve el sufrimiento de los animales y que a nadie le importa. Y no, creo que somos muchos los que pensamos así, y lo que tenemos que hacer es no callarnos. Ante tanta barbarie de algunos, lo peor es el silencio o la indiferencia del resto.

  2. María José dijo:

    Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos. Martin Luther King.
    Creo que su frase resume todo.
    No hay que callarse nunca la POLITICA DE EXTINCION POR DIVERSION tiene que abolirse.
    NO AL MALTRATO ANIMAL

  3. J.R. Arriaza dijo:

    Con todos mis respectos, pero Pérez Reverte es taurino.

    Salud.

  4. J.R. Arriaza dijo:

    Con todos mis respetos, pero Pérez Reverte es taurino.

    Salud.

  5. Jaimefg dijo:

    Por desgracia hay mucha gente que no comprende que los animales sufren como nosotros. Creo que son dos cosas: a) insensibilidad y falta de empatía y b) una educación que no presta suficiente atención a nuestro papel en el mundo. Nos consideramos la cúspide y eso es patético, porque no somos más que otro animal, con nuestros deseos, gustos y necesidades, al igual que el resto de animales. Sólo hay que ver a los millones de niños musulmanes disfrutando hoy mismo con el asesinato de millones de corderos. O a esos niños que se disfrazan de toreros (cada día menos, por suerte), para satisfacción de sus padres. La educación es fundamental para conseguir un mundo mejor para todos, no solo para esta especie que lleva pantalones.
    Y, sí, Pérez Reverte es taurino.

  6. Elvira dijo:

    Pues tarde o temprano lo conseguiremos, muy a pesar de esos políticos que han declarado esa crueldad como BIC, y no saben que en sus partidos hay mucha gente que está en contra, que los taurinos son minoria, y que la gente va evolucionando mas de prisa de lo que parece.

    Si nos creemos superiores a los animales, estamos muy equivocados, porque no somos nada en comparación con el Universo, el daño que hagamos nos será devuelto, esas son las leyes de la naturaleza.

  7. Jose Bataller dijo:

    me quedo con: “Perderemos todavía muchas batallas, algunos quizá no lleguemos a recoger el fruto de nuestras protestas, pero al final vendrá el día en el que se hable de estos festejos como ahora se habla de los circos romanos”

    Es lo que más me tranquiliza, aunque no lo parezca el ser humano está todavía evolucionando…

    gracias Elena por tus palabras

  8. David dijo:

    Dices: “somos muchos los que consideramos el derecho a no ser agredidos como algo inherente a todo ser vivo”

    Si fuera así nos moriríamos de hambre, pues las plantas también están vivas.

    Si un ser vivo carece de cerebro/mente no tiene el interés de vivir, simplemente vive.

    El interés de vivir lo tenemos únicamente los animales con cerebro/mente. Las plantas, bacterias, etc pueden tener algún tipo de valor instrumental: ecológico, estético, etc. pero no un derecho inherente pues carecen de voluntad.

    Saludos.

  9. Laureta dijo:

    Muchon ánimos! No estas sola, somos muchos los que pensamos com tu!

  10. Helena Corbacho dijo:

    Me gusta mucho todo lo que dices, pero yo no sería tan comedida como eres tú. Odio a los maltratadores profundamente y es que no sólo carecen de sensibilidad, sino de inteligencia. Cuanto más evolucionado el ser humano, menos agresivo y cruel; y no se trata de que no comamos a otros animales porque eso forma parte de la cadena trófica, pero eso no tiene nada que ver con la tortura. El dolor y la muerte existirá siempre en todo ser vivo, pero que algunos “entes” disfruten con ello ¡eso es intolerable!. Gracias por tu artículo.

  11. Edita Olaizola dijo:

    Gracias por tu coraje, Elena, afortunadamente cada vez somos más los que estamos en ello

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