La tauromaquia no es maltrato animal (II)

En esta segunda parte del articulo, seguimos analizando la tauromaquia a nivel histórico, filosófico y legislativo.

viñeta Forges

Segundo. Hecho Jurídico. El propio legislador reconoce que la tradición taurina es un acto de maltrato y crueldad y lo excluye de la prohibición expresa de tales actos.

La legislación en asuntos de protección de los animales es materia autonómica. La promesa de ZP sobre una norma estatal ha quedado en agua de borrajas. La Ley pionera en este sentido es la Catalana de 1988. Ley que ha servido de ejemplo – cuando no ha sido simplemente transpuesta – para el resto de comunidades. Todas estas leyes prohíben los espectáculos públicos con animales cuando estos impliquen crueldad o malos tratos. Pero excluyen de esta prohibición las corridas de toros.

Por ejemplo, la de Madrid, de 1990 dice:

Artículo 4.

1. Se prohíbe la utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que impliquen crueldad o maltrato, puedan ocasionarles sufrimientos o hacerles objeto de tratamientos antinaturales.

2. Quedan excluidas de forma expresa de dicha prohibición:

a) La fiesta de los toros en aquellas fechas y lugares donde tradicionalmente se celebra. Su extensión a otras localidades requerirá la autorización previa de las autoridades competentes, y el cumplimiento de las condiciones que reglamentariamente se establezcan.

En otras palabras, el propio legislador reconoce la crueldad y maltrato al que se somete al toro, pero lo permite. En el mismo sentido se manifiesta el Tribunal Constitucional peruano, que aceptando la crueldad de estos eventos los garantiza por criterios históricos y culturales – como hiciera Fernando VII-.

Tercero. Hecho biológico. El toro, como animal dotado de un sistema nervioso, sufre dolor cuando se le provocan heridas.

Voltaire se mofaba de los filósofos cartesianos – aquellos que defendían el mecanicismo animal, es decir, que los animales no sentían dolor – preguntando: ¿Ha dispuesto la naturaleza todos los resortes del sentimiento en este animal, para que finalmente no sienta?¿Tiene nervios para no moverse?.

Lo que mentes privilegiadas como las de Voltaire, Kant, Locke, Leibniz, Rousseau, Benthan intuían, lo corroboró Darwin en el siglo XIX, declarando la naturaleza animal del propio Ser Humano y echando por tierra el abismo que la metafísica había creado entre animales y humanos.

Los animales sienten. Más aún, la etología, nueva ciencia iniciada a finales del siglo XIX, ha puesto en evidencia, no sólo que los animales son sensibles, sino que poseen múltiples capacidades perceptivas, cognitivas y sociales, entre ellos y con los humanos.

La ciencia es determinante en este asunto: a nivel fisiológico los animales poseen un sistema nervioso. Y desde luego, el dolor es una herramienta evolutiva: el animal que no siente dolor y no huye de la fuente que lo provoca está condenado a la extinción. El resto de disquisiciones son propias de la caverna.

Efectivamente, como todos los seres vivos que sienten, incluidos los humanos, la propia biología del toro posee mecanismos para combatir el dolor intenso a fin de evitar el shock nervioso que podría acarrear el desmayo del sujeto que lo sufre, impidiendo su capacidad de huída y supervivencia.

La existencia de tales mecanismos de defensa natural son usados por los taurinos para justificar la tortura: “como el toro mitiga el dolor, no sufre y por tanto no hay ni tortura ni maltrato”. Pero la lógica más pueril apunta en sentido contrario: si este mecanismo de protección se activa es, precisamente, porque se procura dolor al toro, de lo contrario, no tendría sentido. Instrumentos de tortura

En cualquier caso, el descubrimiento de tales mecanismos biológicos es muy reciente en relación a la larga historia de tortura taurina. Ello pone en evidencia la baja calidad moral del taurino que aplicaba daño intencionado al animal, aún antes de saber que tiene mecanismos propios para mitigar el sufrimiento.

Cuarto. Hecho taurino. Artilugios y subterfugios usados en la corrida de toros.

Revisaremos – muy resumido- el bárbaro espectáculo que son las corridas de toros a través de sus propios mecanismos de tortura, legales y tipificados:

Como el toro es un herbívoro y además, bóvido, carece del instinto agresivo de otros bichos y tiende a huir en caso de peligro. Como buen rumiante que es, gusta de tragar hierba y luego reposar mientras la regurgita y rumia. Esta es su naturaleza biológica. El resto de inventos taurinos – valor, coraje, bravura, etc…- no son más que explicaciones antropocéntricas que nada tienen que ver con la realidad física del animal.

Como dos no se pelean si uno no quiere y el toro nunca quiere pelear, lo que quiere es pacer y rumiar, hay que cabrearle y dado que los insultos no valen… iniciamos el proceso de tortura:

1. Nada más empezar el bárbaro espectáculo le clavan un doble arpón (80 mm de largo y 1.6 mm de ancho) en el lomo que le hace correr despavorido.

2. En la suerte de varas el picador usa su garrocha con una hoja de 18 cm de largo y 2.5 de ancho para destrozar los músculos cervicales del animal a fin de enfurecerlo de dolor y limitar su capacidad  ofensiva.

3. Para recordarle al toro que tiene que atacar, que eso de huir y pastar no es lo que busca el aficionado, existen las banderillas, con sus púas de tres centímetros de largo y 19 milímetros de ancho.

4. En fin, si el animal no muere de la primera estocada, será aguijoneado hasta que lo haga.

En el debate catalán sobre la abolición de esta salvajada, el físico Jorge Wagensber presentó todos estos objetos de tortura preguntando al personal si alguien creía que no hacían daño… lo demás, es cinismo.

J.R. Arriaza

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4 respuestas a La tauromaquia no es maltrato animal (II)

  1. Carolina dijo:

    El artículo es espectacular. Nunca he podido definir de forma tan clara lo que sentía cuando gente conocida que es taurina me argumentaba esas barbaridades. Esto tendría que ser de obligada lectura en todos los centros educativos. ¿Por qué no escribir un ensayo divulgativo o cuento? Hay que parar esta barbarie desde abajo, los niños. Gracias.

  2. Katalina Sanchez Corella dijo:

    Bien hecho, explicando de modo comprensible y didáctico y dando un golpe de tuerca a ambiguedades, utilizadas por los “Taurinos” y a los que, hay que tapar la boca de una vez por todas. Se les van acabando los argumentos, a los que van de catetos e ignorantes, para justificar el maltrato y su bondadosa protección a la especie; dehesas , ecosistemas, extinción, por nosotros….. Mi enhorabuena al articulo y a la proyección de concretar fines.

  3. Loana dijo:

    A mi me dan verguenza ajena los toreros y matadores. Siento que no entienden nada. No tienen corazon y lo peor de todo es que se jactan de corajudos ante un animal tan pasivo e indefenso cuando no tienen huevos. Son solo seres insensibles. No valen nada. Los odio profundamente y los considero una verguenza para la raza humana. Quienes se creen que son para no deberles respeto a otro ser vivo??? Que dios los castigue y no les tenga piedad.

  4. Este es un artìculo tendencioso, el toro de lidia no està hecho para ser explotado en la industria càrnica, sino para ser lidiado y morir lo màs dignamente posible con la posibilidad de ser indultado.
    Condenar al toro de lidia para la industria càrnica es privarlo de vida, vivirìa hacinado en unos metros sin llegar a cumplir siquiera 1 año de vida sin cumplir un ciclo de vida, su muerte con mètodos de matanza le espera, un puñal y deambular hasta desangrar, unos ganchos y colgado vivo mientras lo desollan y abren en canal, guillotinas con cabezas en mares de sangre, ahorcamiento mientras le arrancan las extremidades y desolle, corte de yugular hasta desangrar en torrentes, descargas electricasas hasta chamuscale el cerebro, asfixia, mazos, palos y otros.

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