La esperanza taurina

Francia da un espaldarazo al mundillo taurino. Es un hecho y una victoria para la caverna retrógrada frente a la humanidad. El taurino alza con alegría sus ojos, por fin, tras la debacle catalana. Y es lógica su alegría.

En Ecuador el debate sobre la tauromaquia es objeto electoral, en Colombia se ha iniciado un proceso para su abolición y en México tres cuartos de lo mismo. En Chile, Argentina o Brasil llevan sin esa barbaridad desde hace décadas.

Un panorama contra la inhumanidad que hace 20 años, cuando el gris Corcuera permitió de nuevo, tras decenas de años prohibida – aún durante el franquismo – la entrada de menores de 14 años al ruedo, era impensable. En aquella época, las personas compasivas y humanas, amantes de la vida, se resignaban ante la crueldad pública.

El cubil taurino se va quedando vacío y cualquier luz al final del túnel es imprescindible para no caer y desaparecer definitivamente.

UNA VICTORIA TESTIMONIAL

Pocos taurinos, hoy día, intentan dar rienda suelta a los argumentos típicos que justifican la tortura del animal: que el toro no sufre, que aunque sufre vive muy bien hasta que lo torturan hasta la muerte, que es una tradición, que es cultura, etc. Argumentos que, gracias al incremento del nivel cultural de la media española en los últimos  30 años son, sistemáticamente, desoídos. Prueba de ello es la continua pérdida de afición, reconocido por la propia caverna, hasta llegar a niveles que hacen peligrar, económicamente, esta perversión; y ello a pesar de las ayudas públicas al sector.

En los últimos tiempos, cuando los cimientos de esta nefasta tradición, que se creía invulnerable, se resquebrajan, echan mano de la lógica liberal para justificar este atavismo cruel y sangriento. A saber, el famoso “laissez faire”. En pocas palabras ¿por qué prohibir la tauromaquia?. Si se ha de extinguir, que sea mediante la pérdida final de afición y si no, pues que continúe. Un argumento económico basado en la oferta y la demanda.

El BIC de Madrid y lo ocurrido en Francia son las pruebas finales que desacreditan este último  argumento pro tortura animal pública. El mundo taurino observa que el mero “laissez faire” arroja antes de lo esperado, al cubil de donde nunca hubo de salir, todo lo relacionado con la cultura taurina. Las simples ayudas económicas no bastan para perpetuar la fiesta. Cada vez menos gente se congrega en la plaza de turno, salvo para eventos que nada tienen que ver con la caverna. Necesitan un apoyo institucional efectivo que vaya más allá del dinero y penetre, directamente, en las mentes con la coartada cultural. Así es: reclutar adeptos, lo cual sería inocuo si lo que se pretende es ilustrar las mentes en valores como la libertad, igualdad, humanidad, compasión, etc… Valores que distan de la pandereta, violencia, enfrentamiento, muerte, chulería hortera y pedantería cruel y sanguinaria de la tauromaquia.

 

VIVA FRANCIA

El Ministro de cultura francés, Frederic Mitterand, azuzado por André Viard, Presidente del Observatorio Nacional de Culturas Taurinas y demás miembros del pequeño lobby cavernario francés, ha inscrito, el día 22 de abril, la práctica taurina en el patrimonio cultural inmaterial de Francia.

Resulta curioso que este acto no se haya visto precedido de un debate al nivel del catalán. Y es que se ha colado, por así decirlo, en un momento en que el gobierno francés pasa su peor momento electoral. Lógico, por otro lado. Esta medida bárbara no afecta a Francia, tan sólo a cuatro regiones del sur (Aquitania, Medios Pirineos, Languedoc-Roussillon y Provenza), doce departamentos administrativos de más de noventa que posee el país galo. Un territorio donde medio centenar de ciudades celebran espectáculos taurinos. Lugares que no poseen la misma relevancia mundial, ni de lejos, de las principales plazas taurinas españolas, como son las Ventas o la Monumental catalana.

Además, el gobierno que ha cometido este atentado contra la humanidad más básica no es de la Francia que fuera un espejo para el mundo. Es el gobierno que trató a personas inmigrantes como en los peores momentos del III Reich, que cede al populismo barato para robar votos a la extrema derecha y que, en fin, alcanza las cotas de desconfianza más altas de la historia francesa. No hay mejor caldo de cultivo para la tauromaquia.

El torrente de la compasión y la humanidad no podrá ser detenido por actos como este. Las personas no debemos de bajar la guardia, pues todavía queda un largo camino que recorrer, con pequeños baches, como el galo.  Además, la caverna taurina está tocada de muerte, pero mantiene el poder que proyecta la tradición, lo ordinario. Y ahora es más peligrosa que nunca, ha sentido su vulnerabilidad y ve su final.

J.R. Arriaza


 

Esta entrada fue publicada en Tauromaquia y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La esperanza taurina

  1. MARIA ELENA BSTAMANTE PORTILLA dijo:

    SI AMIGOS DEBEMOS TENER UN POCO MAS DE PACIENCIA LA VICTORIA ESTA CERCA, EL MUNDO NO PUEDE QUEDARSE EN EL PASADO AMPARADO EN LAS “TRADICIONES”.LA BARBARIE Y CRUELDAD NO TIENEN JUSTIFICACION ALGUNA SON LOS INTERESES CREADOS AL REDEDOR LOS QUE NO PERMITEN ACABAR CON ALGO TAN INFAME E INDOLENTE.SIGAMOS EN LA LA LUCHA. SALUDITOS

  2. fabian fonseca dijo:

    si debemos seguir luchando que vivan los toros … no el toreo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *