¿2.0 = 2+0? Por un #ciberdebate plural

Hace unos días el diario 20 minutos puso en marcha una interesante iniciativa: la realización de un debate en internet (#ciberdebate) de cara a las próximas elecciones. 20 minutos suele ser uno de los medios más respetuosos con el pluralismo y menos encorsetado en los discursos oficiales (desde el 11-M al 15-M), pero aún así el problema de su propuesta ha sido el de siempre: ¿debate entre todos? No, el debate que se propone es bipartidista, un debate sólo entre dos ex ministros de Educación, de Interior, ex vicepresidentes primeros del Gobierno y dos señores conR: Rajoy y Rubalcaba. A la petición de que se realice el debate se han sumado muchos medios digitales, blogueros, etc.

debatesHasta ahora la excusa que se manejaba para proponer debates a dos en televisión o radio era no hacerlo aburrido. Se decía que un debate a muchas voces se hacía soporífero y acababa siendo una sucesión de monólogos. Ello podía solucionarse sencillamente con debates dos a dos entre las distintas fuerzas políticas. Pero salvo rarísimas excepciones se apostaba por mostrar sólo una realidad amputada y crecientemente desvinculada de la realidad, la de que sólo existen dos partidos políticos, los dos que calman a los mercados y se ponen de acuerdo para el reformazo sin referendum, de acuerdo para entregar la base de Rota a la guerra de las galaxias sin siquiera conocimiento del Congreso, de acuerdo en la Ley electoral y de acuerdo hasta en aparecer como los que representan el único desacuerdo posible.

Con la llegada de Internet y la realización de debates cibernéticos la cosa sería mucho más sencilla. Pues precisamente el logro de la red, lo que la convierte en un salto cualitativo es la opción de que se escuche una pluralidad de voces que antes permanecían silenciadas. Nadie sigue sólo a dos twitteros, nadie está suscrito sólo a dos blogs, nadie lee sólo dos periódicos en la red,… Para el monolitismo ya estaba el mundo analógico.

Un debate en Internet a múltiples voces no tendría por qué tener problemas de formato. Con mucha sencillez se podría programar para que el lector pudiera seguir a uno, dos, cinco o quince candidatos, a la vez o divididos, o los diálogos producidos entre tal y cual candidato… Precisamente lo que puede aportar un ciberdebate es una flexibilidad muy superior a la ofrecida por los medios analógicos. Si mantiene el mismo corsé puede quedar más modernillo, pero tiene el mismo interés que la discusión televisada entre quien no promete nada y quien promete hacer lo contrario de lo que ha hecho hasta la semana pasada.

El argumento que se da para justificar el debate bipartidista tampoco es comprensible. Dice Arsenio Escolar en su blog que “hemos optado por proponérselo solo, por ser más factible conseguirlo, a los dos líderes con opciones reales de ser el próximo presidente del Gobierno“. ¿Opciones reales? ¿Con qué criterio? Si el criterio es el meramente democrático y dado que todavía las urnas están vacías opciones reales tendrán todos los partidos cuyas candidaturas sean proclamadas en suficientes circunscripciones la semana que viene. Si el criterio es demoscópico coincidiremos en que, por desgracia, las encuestas nos dicen que sólo un candidato tiene “opciones reales de ser el próximo presidente del Gobierno“. Que uno esté convencido de que las encuestas no determinan el resultado electoral vale tanto para pensar que Rubalcaba puede romper las implacables previsiones demoscópicas como para aventurar que el voto de la izquierda se agrupara a última hora en una opción coherente con lo que defiende. O que la sorpresa de la recogida de avales previos, el PACMA, siga creciendo hasta el infinito o más allá ¿O existe alguna norma que uno desconoce por la que el único que pueda dar la sorpresa sea Rubalcaba? Puestos a hacer caso a las encuestas, una de las tendencias más claras es la ruptura del bipartidismo, a la baja en todos los estudios.

Y el supuesto carácter más factible del debate bipartidista tampoco es real habida cuenta que IU ya ha dicho que participaría encantada en todo tipo de debates incluido el digital . Si es más factible por la sospecha de que los partidos turnistas se negarían a debatir con quienes proponen políticas distintas, ¿no sería obligación del periodismo negarse a tal imposición al modo en que se supone que iban a hacer con las ruedas de prensa sin pregunta, los mítines de señales enlatadas por los partidos y la retransmisión pagada de partidos de fútbol?

No existe ningún argumento sólido basado en la posibilidad de residir en la Moncloa, tampoco ninguno basado en el formato que no suponga mantenerse anquilosados en formatos arcaicos (para ese viaje no hacían falta estas ciberalforjas), ni ninguno basado en la posibilidad real de celebrarse que no dé al traste con la dignidad (autonomía) de los medios… De celebrarse tal debate bipartidista la elección sería por motivos únicamente políticos. Incomprensibles, injustos y miopes, pero políticos. Háganse debates, ciberdebates, teledebates y radiodebates… pero si de lo que se trata es de ocultar una parte creciente de la realidad política, no sé dónde está el logro.

Extraído, con permiso del autor, del blog Quien mucho abarca, de Tercera Información.

Hugo Martinez AbarcaHugo Martinez

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