Día internacional de los derechos de los animales

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Muchas personas se preguntan si tiene sentido defender los Derechos de los Animales cuando estamos en pañales en lo que se refiere a la defensa de los propios Derechos Humanos. Mi respuesta es un “sí” rotundo


La “Declaración Universal de los Derechos del Animal” fue adoptada por la Liga Internacional de los Derechos del Animal y las Ligas Nacionales afiliadas en la Tercera Reunión sobre los Derechos del Animal, celebrada en Londres del 21 al 23 de septiembre de 1977. Proclamada el 15 de octubre de 1978 por la Liga Internacional, las Ligas Nacionales y las personas físicas que se asocian a ellas. Aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y posteriormente, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Muchas personas se preguntan si tiene sentido defender los Derechos de los Animales cuando estamos en pañales en lo que se refiere a la defensa de los propios Derechos Humanos. Mi respuesta es un “sí” rotundo, puesto que los avances éticos y morales de una sociedad no son excluyentes en un sentido positivo, es decir, la lucha por los derechos de los animales es totalmente compatible, incluso necesaria, con la lucha por los derechos humanos en tanto que, como especie animal que somos, nuestros derechos se podrían considerar un caso particular de “derechos animales” adaptados a nuestra especie (realmente el proceso fue al contrario, primero fueron los Derechos Humanos y luego los Derechos Animales, ¡cosas del antropocentrismo!).

Por poner algunos ejemplos: se puede partir de generalidades como son el derecho a la existencia, a la igualdad, al respeto, a la protección frente a los malos tratos, a la vida libre en el propio entorno natural (artículos 1, 2, 3 y 4 de la Declaración Universal de los Derechos del Animal) y se particulariza en el caso de la especie humana en el derecho a la igualdad y dignidad, a la vida, la libertad y la seguridad personal sin distinción de raza, sexo, religión, opinión política, etc. (artículos 1, 2 y 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).

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¿Cuál es el principal problema de las violaciones constantes de los derechos de los animales? Básicamente la actitud de los gobiernos e instituciones legislativas de los diferentes países, tanto en la transposición a leyes nacionales, regionales o locales de defensa de los animales como en el cumplimiento efectivo de dichas leyes. Es necesario recordar que en aquellos países donde existen leyes de protección animal se permiten excepciones motivadas por aspectos económicos, culturales, etc. La mera existencia de zoos, acuarios y plazas de toros atenta directamente contra el artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos del Animal: Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre y las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal. Las corridas de toros son un caso sangrante (en todos los sentidos) de violación de numerosos artículos, especialmente el 3º: Ningún animal será sometido a malos tratos ni actos crueles y si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

toro emboladoTodas las personas sensibles al tema pueden pensar en otros ejemplos, pero lo que tenemos que tener claro es que existen dos vías complementarias para la erradicación de la crueldad animal: la progresiva concienciación social y el apoyo ciudadano a partidos que defiendan, sin medias tintas, los derechos de todos los animales. En la actualidad existen alrededor de 18 partidos animalistas en el mundo, la mayoría en Europa; no siendo, en este caso, España una excepción gracias al Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), que en cada resultado electoral obtiene más votos.

…quizás habría que hacer una actualización y proclamar que ningún animal debería ser criado para el trabajo ni para la alimentación

Para terminar, volviendo al antropocentrismo, incluso bienintencionado, de la Declaración Universal de los Derechos del Animal, me gustaría señalar la contradicción que supone reconocer, sin distinción, los derechos de todos los animales e incluir los artículos 7: Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo y 9: Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que de ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor. Entiendo que estos artículos son hijos de su tiempo, pero 38 años después, quizás habría que hacer una actualización de los mismos y proclamar que ningún animal debería ser criado para el trabajo ni para la alimentación.

No somos ingenuos, sabemos que el camino es largo y lleno de dificultades, pero como dijo Nelson Mandela: “Todo parece imposible hasta que se hace”.

Paco RiveraPaco Rivera

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¿Qué será de las cabras de Guadarrama?

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Entre 1989 y 1992, con España y la Comunidad de Madrid en manos socialistas (Felipe González y Joaquín Leguina, respectivamente), 67 cabras montesas fueron introducidas en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Una acción que, como tantas de nuestro país, se llevó a cabo sin una verdadera planificación, lo que supone que hoy en día la especie se haya multiplicado hasta alcanzar los 4.000 ejemplares. Tan exagerada cifra marca una densidad de población insostenible: 43 especímenes por kilómetro cuadrado, lo que pone en peligro tanto al hábitat en su conjunto como a las propias cabras, convertidas así en su propio enemigo (mas no en el principal, que, para variar, no es otro que el ser humano).

Obviamente, algunas alternativas son más sencillas y baratas que otras, pero recurrir a la más cruel nunca debería ser la respuesta

Pero, ¿cómo se ha llegado a esta situación? Pues por dos motivos muy sencillos. El primero, tan inevitable como predecible, es básico: en la Sierra de Guadarrama no hay depredadores naturales de la cabra montesa. El segundo, directamente relacionado con el anterior, no sorprenderá a nadie acostumbrado a la política de este país: desde la introducción de las cabras hace más de dos décadas, no se ha hecho absolutamente nada por controlar su población. Considerando que hasta un niño podría adivinar qué sería de 47 cabras en un paraje exento de depredadores, tamaña dejadez es inexplicable, mas de nada sirve ahora lamentarse: hay que tomar medidas para poner remedio a la situación antes de que sea demasiado tarde.

que-pasara-ahora-con-las-cabras-de-guadarrama¿Y por qué solución se ha optado? Pues nada más y nada menos que por el camino fácil: la aniquilación —que no nos engañe el vocablo “extracción”, porque este tan sólo será cierto para el 10% de los ejemplares— de unas 2.700 cabras a lo largo de los próximos cinco años, de forma que sólo queden 16 por kilómetro cuadrado. Muerto el perro, se acabó la rabia. Anunciado el pasado diciembre, este plan de gestión fue presentado en febrero por el Gobierno regional a los 50 representantes de colectivos e instituciones del Patronato del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, encontrándose tan sólo con 2 votos en contra (de Ecologistas en Acción) y 13 abstenciones. Y en octubre empezó el terror: 50 cabras (sí: una por representante) fueron abatidas por flechas, lo que supuso una auténtica agonía para todas las que fueron heridas de muerte pero no fallecieron en el acto (algo habitual en el “arte de la caza”). Tamaña crueldad pareció conmover relativamente al Gobierno popular de Cristina Cifuentes, que decidió que los demás especímenes fueran asesinados con rifles, confiando quizá en que la puntería de los cazadores fuera así más certera. A fin de cuentas, puestos a sentirse realizado al disparar a un animal indefenso, ¿por qué no hacerlo al estilo Terminator?

Ante el pasotismo de los demás partidos, PACMA presentó una denuncia que llevó al  juzgado a decretar la suspensión cautelar de las matanzas

Y es que no lo olvidemos: que la caza sea vista como un necesario control de población no supone que aquellos que la ejecuten no vayan a disfrutar haciéndolo. A fin de cuentas, hoy en día se pagan sumas tan altas de dinero por abatir animales que muchos parques naturales han optado por esta medida como forma de recaudar fondos. Qué irónico: miles de animales pagan con sus vidas por el bienestar de la mayoría. “Qué altruista”, podríamos pensar, de no ser porque, por supuesto, ninguno de estos animales ha tomado por sí mismo la decisión de sacrificarse por los demás. Y es que el asesinato no debería ser nunca la solución en un mundo desarrollado. Pero, claro, el abatimiento de un animal todavía no cuenta como tal. “Llegará un tiempo en que los humanos se contentarán con una alimentación vegetal y se considerará la matanza de un animal como un crimen, igual que el asesinato de un ser humano”, dijo una vez Leonardo Da Vinci, pero hoy no es ese día. Y, considerando las escasas medidas tomadas para luchar contra el maltrato de perros y gatos (o sea, los animales privilegiados incluidos dentro del “círculo de compasión”), está claro que a ese día todavía le queda mucho por llegar.

las-cabras-de-guadarrama-son-abatidas-con-flechasMoralidad aparte, ni siquiera está claro que esta actuación sea la más eficaz. Y es que, más allá de los animalistas, muchos son los científicos y los ecologistas que abogan por otras medidas. No es que convenga buscar alternativas a la matanza, es que ya las hay, pero la pereza del sistema ha llevado a no planteárselas siquiera. Sin ir más lejos, la descentralización de las materias medioambientales conlleva que la Comunidad de Madrid no esté en contacto con otras zonas donde podrían hacer falta, precisamente, cabras montesas. ¿Os imagináis que hoy abatimos a todos las cabras madrileñas y mañana Andalucía tiene que recurrir a ejemplares portugueses para repoblar su hábitat? La situación suena absurda, pero, considerando el descuido imperante, podría darse perfectamente. Asimismo, dados los incontables parques naturales y centros de conservación que pueblan el mundo, ¿realmente no hay nadie ahí fuera deseoso de dar cobijo a los ejemplares que —perdón por tan injusta expresión— nos sobran?

Quién tiene la culpa de la situación es algo difícil de decidir ahora, pero lo que sí está claro es quiénes no la tienen: las cabras. Como todos, ellas sólo quieren vivir en paz. Tal y como han hecho las cotorras y los mapaches en otros rincones de la Comunidad de Madrid (donde, por cierto, se les declaró una guerra que básicamente permitía a cualquiera acabar con sus vidas tal y como le viniera en gana), estos animales se han limitado a alimentarse y reproducirse en el hábitat que se les ha concedido: ¿puede culparlos por ello precisamente la criatura más adaptable e invasora del planeta? Pues bien, si la culpa no es de las cabras, ¿por qué habrían de pagar ellas el precio? A fin de cuentas, hay numerosas medidas alternativas a la aniquilación, tal y como PACMA ha defendido hasta la saciedad: hacer uso de métodos anticonceptivos, gestionar las especies vegetales protegidas, trasladar a los animales a hábitats similares o proteger a las poblaciones de depredadores (a propósito de esta última, el agente forestal y representante de Comisiones Obreras, José Luis Díaz, afirmó que la posibilidad de que los lobos estén regresando a la Pedriza gracias a alimentarse de estos animales es alta).

pacma-paraliza-la-matanza-de-cabras-en-guadarramaObviamente, algunas alternativas son más sencillas y baratas que otras, pero recurrir a la más cruel tan rápidamente nunca debería ser la respuesta. Y menos aún hacerlo de un modo tan exento de transparencia: ¿por qué no están los estudios y el propio plan de gestión a nuestro alcance? Permitidme que conjeture: porque no existen (o, de existir, seguramente carezcan de los principios básicos que los hagan satisfactorios). Para colmo, el Plan de Gestión de Abatidas supone un peligro real para los miles de visitantes que registra el parque cada día, habiéndose denunciado ya situaciones en que hubo que sacar rápidamente a recolectores de setas o incluso grupos de escolares de las zonas de caza. Pero, claro, dado el sistema de acción-reacción al que estamos acostumbrados, habría que esperar a que alguna de las balas diera en la diana equivocada para poner el grito en el cielo al respecto.

Ante el pasotismo de los demás partidos, PACMA presentó una denuncia que llevó al  juzgado Contencioso Administrativo nº 32 de Madrid a decretar la suspensión cautelar del Plan de Gestión de Abatidas de la cabra montesa, lo que puso freno momentáneo a los previstos 500 asesinatos anuales que iban a dar comienzo el pasado 19 de octubre. Desde entonces, el partido encabezado por Silvia Barquero sigue instando a los responsables, no ya a buscar alternativas a tan sangrienta ejecución, sino a considerar aquellas que tienen sobre la mesa. Aun careciendo de representación en el congreso (pese a que una ley equitativa habría traducido sus 286.702 votos en 4 escaños), el Partido Animalista está luchando por poner una solución al conflicto que no recurra al fácil baño de sangre. Por desgracia, por ahora lo está haciendo prácticamente solo, con lo que la concienciación generalizada es imprescindible.

¿O acaso sólo recordamos el quinto mandamiento cuando nos interesa?

juan-rouresJuan Roures

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Diez libros que todo animalista debería leer

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Ser animalista no es querer mucho a tu rata, como considera Francisco Marhuenda, ni criar animales para torturarles y asesinarles, como afirman taurinos y cazadores, ni es tampoco una especie de pensamiento religioso acientífico, como piensa el profesor de Ética y Bienestar Animal, Agustín Blasco. El animalismo, en realidad, se cimienta sobre una importante base ética, filosófica, política y científica. Para todo aquel que quiera acercarse a esta realidad recomiendo aquí una decena de libros que, por supuesto, no son todos los que existen, ni de lejos, pero sí pueden servir para conocer con certeza y rigor qué es eso que sustenta el animalismo.

1. Liberación animal, de Peter Singer

Peter Singer tiene el privilegio de estar considerado el pionero del movimiento animalista contemporáneo, y lo fue con este libro que abrió la mente de muchos lectores. Es cierto que su pensamiento está impregnado de un utilitarismo que puede justificar muchas barbaridades contra los animales, humanos o no, pero también es cierto que su libro, escrito en 1975, expuso por primera vez lo que ocurre en las granjas industriales y en los laboratorios y recomendó hacerse vegetariano. La principal lección que se puede obtener de su libro es que no hace falta que te gusten los animales para luchar por sus derechos. A simple vista puede parecer una contradicción, pero no lo es, porque el principio de igualdad que implica considerar los intereses de los otros no debería depender ni de la raza, ni del sexo ni de la especie.

2. The case for animal rights, de Tom Regan

the-case-for-animal-rightsNo vas a encontrar otro libro más denso y más interesante sobre filosofía animalista que este. En él Tom Regan presenta su concepto de “sujeto-de-una-vida”, que son todos aquellos seres que tienen deseos, percepción, memoria, sentido del futuro, una vida emocional que incluye dolor y placer, intereses propios de bienestar, la capacidad de iniciar acciones para conseguir sus objetivos y que además los quieren conseguir con independencia de que eso sea útil para otros. Entre esos seres Regan incluye a todos los mamíferos, las aves y los peces, pero no cierra la puerta a incluir otros muchos en cuanto la ciencia demuestre que cumplen estas características, como pulpos y otros moluscos. La única pega es que el libro no está traducido al castellano y muchos no podrán acceder a él. Estaría bien montar un crowdfunding para que alguien traduzca esta joya del pensamiento animalista.

3. Jaulas vacías, de Tom Regan

jaulas-vaciasEs el único libro de Tom Regan traducido al castellano y en él expone con claridad la necesidad de dar derechos a los animales, algo que no es un favor que les hacemos, sino que es un acto de justicia basado en el respeto que les debemos tener. Regan repasa la situación de los animales en granjas, zoos, circos, acuarios, laboratorios, centros de enseñanza… y advierte contra los infiltrados en los movimientos animalistas, algo de lo que en España conocemos bastante últimamente con esos falsos animalistas que aparecen en redes sociales cada vez que muere un torero o un niño sale en una corrida benéfica contra el cáncer. Por cierto, Jaulas vacías es el nombre del blog de Silvia Barquero en Público [http://blogs.publico.es/jaulas-vacias/].

4. Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas, de Melanie Joy

por-que-amamos-a-los-perrosLa psicóloga Melanie Joy hace un acercamiento a las diferentes percepciones que tenemos de los animales, desde aquellos con los que convivimos habitualmente hasta aquellos que nos comemos sin ningún reparo. Considerar que unos están en una categoría y otros en otra dependerá de nuestro bagaje cultural y de nuestra educación, pero no todo está perdido y como afirma la autora es posible cambiar de percepción, siempre y cuando nos cuestionemos lo que pensamos y por qué lo pensamos. No hay que confundir este ensayo con el libro del también psicólogo Hal Herzog que tiene un título similar, “Some we love, some we hate, some we eat”, y que salió publicado un poco después. Herzog no incluye la crítica al carnismo que nos asola y que es el centro de la argumentación del libro de Melanie Joy.

5. Comer animales, de Jonathan Safran Foer

comer-animalesEn un momento de este libro, Jonathan Safran Foer escribe: “No podemos alegar ignorancia, sólo indiferencia… Somos aquellos a quienes se nos preguntará, con toda la justicia del mundo: ¿Qué hiciste cuando te enteraste de lo que implica comer animales?”. Este libro está dirigido precisamente a todos aquellos que todavía no saben lo que implica comer carne, en costes ecológicos, de salud, de biodiversidad y de ética. Safran Foer comenzó a investigar para este ensayo porque quería saber qué iba a dar de comer a su futuro hijo, y se encontró con que la industria alimentaria es un horror de destrucción masiva de fauna marina, de tortura en las granjas y de distribución de mierda (literalmente) a los platos de los omnívoros.

6. Matanza de inocentes, de Hans Ruesch

matanza-de-inocentesEste libro tiene dos partes diferenciadas. En la primera se reúnen textos escritos por Hans Ruesch en los que expone con crudeza miles experimentos con animales que se vienen realizando desde hace siglos a partir de la premisa inmoral “el fin justifica los medios”. Ruesch desmonta incluso esa premisa repasando todos los errores clínicos que produce la medicina por el hecho de utilizar animales para experimentar y luego querer aplicar los resultados a humanos. De su amplio estudio concluye que la experimentación con animales es un fraude científico. En la segunda parte, autores anónimos amplian la información sobre lo que ocurre en España, con un trabajo muy documentado digno de elogio. Por desgracia, hay algo que le quita bastante credibilidad a estos anónimos y es que acusan a PACMA de ser un partido viviseccionista, mientras que piden el voto para Podemos. A pesar de ese dislate, un libro fundamental para cualquier animalista.

7. Tú también eres un animal, de Kepa Tamames

tu-tambien-eres-un-animalTodo animalista se enfrenta, en algún momento de su vida, a una serie de preguntas que le hacen otros. Algunas son simplezas como ¿y las plantas qué?, ¿por qué no os preocupais de las personas? o afirmaciones ridículas como “los toros no sufren”. También las hay de más calado, como las relacionadas con la experimentación animal o con la contaminación que conlleva la producción de materiales sintéticos que vestimos los veganos. Y hay unas terceras que buscan provocar, como que la caza y la pesca son labores ecológicas que buscan el equilibrio natural. Kepa Tamames reúne y da respuesta a 123 de esas preguntas, dando herramientas discursivas para poder defender con contundencia el animalismo.

8. Los animales son parte de la clase trabajadora, de Jason Hribal

animales-clase-trabajadoraEn los tres ensayos de Jason Hribal que se reúnen en este libro, el autor nos habla del origen del capitalismo como un hecho no adscrito solamente a la humanidad, sino también a la fuerza del trabajo de los demás animales, una fuerza que incluso tuvo, en palabras de Hribal, sus actos de resistencia por parte de algunos animales que se negaron a cooperar. El repaso de la historia moderna nos lleva a ver cómo la plusvalía surge del diseño de nuevos métodos para forzar a los animales a producir más leche y realizar tareas cada vez más duras, más largas y más rápidas. Una de las conclusiones más llamativas, según Hribal, es que los animalistas han sido siempre grandes opositores del capitalismo. Se puede descargar gratis en la página de la editorial ochodoscuatro [ http://ochodoscuatroediciones.org/nueva/wp-content/uploads/2016/04/APCT_tripas_NOV15.pdf].

9. Cambio en el corazón, de Nick Cooney

cambio-en-el-corazonEl interés de todo animalista por dar voz a aquellos que no la tienen acaba convirtiéndonos en activistas. Algunos estaremos en un partido político, otros en un santuario animal, en una protectora, en alguna asociación o en todo lo anterior a la vez. Nick Cooney, fundador de la organización estadounidense defensora de los animales The Humane League, nos cuenta en este libro que el activismo se puede hacer de dos maneras: por impulso o siguiendo unas pautas científicas. El libro está lleno de recomendaciones para autocriticarnos, para mejorar el impacto real de nuestras acciones y para conseguir ampliar nuestro mensaje de empatía con el resto de los animales.

10. El cuento del antepasado, de Richard Dawkins

cuento-del-antepasado¿Hay una manera mejor de combatir el antiespecismo que saber exactamente de dónde venimos, que conocer que no somos ninguna especie elegida, que en nuestra biología todavía conservamos, por ejemplo, parte de los peces de los que descendemos prácticamente todos los animales? Richard Dawkins nos lleva más lejos todavía, en un trepidante viaje atrás en el tiempo desde las especies actuales hasta los orígenes de la evolución, hasta las primeras moléculas que dieron lugar a la vida en nuestro planeta. No es un libro animalista per se, pero este peregrinaje en busca de nuestros orígenes comunes es capaz de acabar con la vanidad que le pueda quedar todavía a cualquier ser humano.

Jaime FernándezJaime Fernández
Periodista

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Dia Universal del Niño

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Los Derechos del Niño pasaron de ser una declaración de intenciones con la Declaración de los Derechos el Niño de 1959, a tener carácter legalmente vinculante con la Convención sobre los Derechos del Niño del 20 de Noviembre de 1989, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado.

En realidad, ni siquiera deberíamos plantearnos Declaraciones de Derechos, ni Convenciones para algo tan obvio como que la vulnerabilidad de un niño necesita toda nuestra protección y cuidados. Un niño está siempre en manos de los adultos y todo aquello que viva, sufra o disfrute es responsabilidad nuestra en su totalidad.

De nosotros depende el proporcionarle las herramientas necesarias para gestionar todo aquello que le dicte su libre albedrío

Padres, familia, educadores, médicos, juristas, políticos… todos y cada uno de nosotros somos el reflejo de lo que un niño muestra. Su personalidad intervendrá en el desarrollo de su ciclo vital, claro, pero de nosotros depende el proporcionarle las herramientas necesarias para gestionar todo aquello que le dicte su libre albedrío; su educación y sus primeras experiencias influirán en la mayoría de sus decisiones futuras.

A un niño no le deberían caer bombas del cielo, ni sufrir abusos, ni pasar hambre, ni ninguna otra calamidad, ni tan siquiera debería enfermar de nada más allá que de un resfriado común. ¿Utópico? Sí, pero hay mucha gente que trabaja a diario para alcanzar un deseo que es universal: Proteger la infancia.

Ante cualquier tipo de agresión a un niño deberíamos convertirnos en ese héroe con el que alguna vez nos hemos identificado, alzar nuestro brazo y cruzar los cielos en post de la salvación de todos ellos, estén donde estén, y sea cual sea la circunstancia del peligro que les aceche.

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La humanidad evoluciona, y con ella costumbres, tradiciones, formas de vida, comportamiento… La historia nos muestra todo aquello que debía cambiar y así ha sido: la indecencia de la explotación infantil, la poca valía que se la ha dado en algunas épocas y civilizaciones a la vida de un niño, a su bienestar general. Sin embargo, a nuestra mente acuden esas imágenes que, hoy día, aún siguen mostrándonos que esa Convención, esos Derechos del Niño son tan necesarios hoy como antaño; que aún hay niños que trabajan de forma abusiva, que mendigan, víctimas de la prostitución, de abusos sexuales, de guerras y hambrunas… Seguimos siendo testigos de cómo nuestras decisiones afectan directamente a su presente y a su futuro.

¿Pero realmente pensamos en ello o dejamos que las cosas transcurran en el tiempo?

¿Y qué sucede con nuestro día a día?, ¿Está todo contemplado? ¿Qué sucede con la manipulación? ¿Qué sucede cuando nuestras aficiones, frustraciones, gustos o deseos acaban siendo inculcados a un niño que aún no tiene libertad de elección y es fácilmente influenciable?

ninos-matanza-del-cerdo-1Igual que no se debe enseñar a un niño a robar, a insultar, a tener un comportamiento abusivo o agresivo con el resto de sus congéneres, tampoco se le debería enseñar que la violencia tiene matices, que podemos decidir sobre la vida y la muerte: El maltrato es maltrato siempre. Torturar es torturar. Matar es matar. También hacia los animales, seres inocentes, vulnerables y cuyas vidas también están en nuestras manos ¿os suena?

El cambio está cerca.

Un despertar a la vida se cuece en el caldero de la providencia, y esto excita a los que luchan por alcanzar el necesario fin del maltrato animal, pero también alerta a los que se mantienen en la inmovilidad de confundir cultura con tortura.

la violencia en cualquiera de sus formas y dirigida contra cualquier especie solo representa lo peor del ser humano

Ante el inmovilismo y la cerrazón de algunos, aparecen las voces que reclaman el fin de la violencia que hasta hoy sufren, sufrimos los animales, porque la violencia en cualquiera de sus formas y dirigida contra cualquier especie solo representa lo peor del ser humano, la parte sucia a eliminar.

Mostrar a un niño el dolor y la muerte como cultura o tradición, o que divertirse pasa por asistir a un espectáculo violento, de sangre y bramidos de angustia, es cuando menos una agresión a su infancia. Un espectáculo cruel que muestra esa violencia de la que el ser humano debe ya desprenderse.

kathy-fincher-cute-kids-images-021-1Un niño tiene derecho a vivir rodeado de amor, de juegos, libros y sabiduría que le muestre cómo fue el mundo, cómo es ahora y todo lo que queda por hacer. Un niño debe aprender cómo se nace, cómo crece una planta; explicarle por qué la vida de una abeja es tan importante para nuestra supervivencia; o cómo influyen en nuestro organismo los ciclos de la luna… Leer El Principito o los grandes logros de la humanidad… ¡¡yo qué sé!! Hay tanto que explicarle que no puedo entender por qué quieren rodearlo de muerte, de sufrimiento, de sangre expulsada desde el dolor más profundo de un inocente. ¿Cómo podemos luchar por nuestra vida cuando estamos despreciando la de otro ser que también quiere seguir respirando, amando…? ¿Esa es la enseñanza?

No somos los antitaurinos, los animalistas, en general, los que matamos, ni torturamos, ni creamos fiestas en las que el divertimento principal es infligir sufrimiento a un animal, quemarle, extraer sus vísceras o burlarse de su dolor, como tampoco se lanzan vírgenes a un volcán para obtener el favor de los dioses, ni se arranca un corazón humano en un ritual religioso para asegurarnos una buena cosecha ni, por supuesto, llevamos a nuestros hijos de la mano para asistir a contemplarlo. La propia ONU pide expresamente prohibir el acceso de menores a esos festejos por la “violencia física y mental” que implican. Una petición que apoya El Comité de los Derechos del Niño que insta a varios países como Portugal, México, Colombia, Francia y Perú (llegará a España), a modificar sus legislaciones para que los menores no participen ni asistan a corridas de toros y demás espectáculos taurinos.

¡Evolución!

Hemos creado un infierno en la tierra para los animales a los que exterminamos sin piedad. Pensar que entre los de mi especie hay quienes disfrutan disparando a un leopardo, a un conejo o a un pájaro que vive libre para alimentar su propio ego, es una aberración.2-nin_os-asombrados-con-el-atrastre-del-toro1-1

 

Pero hay algo peor: “La indefensión de un menor ante la violencia de los adultos que corrompen sus mentes para anular su empatía”, sabias palabras, mi querida Ana Belén. No pueden describir mejor lo que aquellos que nos acusan de violentos ofrecen a sus hijos, al futuro de la humanidad, a nuestros niños.

Como opinión personal, se nos debería caer la cara de vergüenza por consentir que un solo niño sufra en cualquier parte del planeta. Pero también que lo haga cualquier otro ser inocente por nuestra prepotencia.

¿Nadie va a ponerse la capa por salvarlos?

¿De verdad?

Pilar Gómez CoronaPilar Gómez Corona
Escritora

 

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Medinaceli, tortura de fuego

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El 13 de noviembre, en Medinaceli (Soria), un toro será amarrado a una cuerda, después será arrastrado y conducido a la plaza del pueblo. Allí lo atarán a una estaca y lo sujetarán por la fuerza; una vez inmóvil fijarán unas bolas de alquitrán y azufre a sus cuernos a las que posteriormente prenderán fuego.

Sabemos que los animales sufren, que los gritos les asustan, que el fuego les quema y que los golpes les duelen. Pero preferimos adaptar nuestra mente y normalizar el horror

En ese momento cortarán la cuerda que ata al toro. Aterrorizado comenzará a moverse de forma errática intentando en vano huir del fuego que arde sobre su cabeza.

La diversión consiste en ver cómo el toro, enloquecido de terror, va corriendo de un lado a otro sin poder escapar, mientras su fuerza y sus facultades van mermando poco a poco. Los gritos de la gente, los movimientos bruscos, los objetos que le arrojan, se suman al terror ancestral provocado por el fuego. El tormento se prolongará durante 60 minutos en los que el animal, víctima de un terrible sufrimiento, irá soportando todo tipo de martirios.

El fuego le producirá quemaduras en la cabeza y con mucha probabilidad le dejará ciego; el miedo le hará correr sin rumbo y en su desesperación chocará con las talanqueras. En otras ocasiones morirá de un infarto víctima del terrible estrés. Si logra sobrevivir, su destino será en todo caso el matadero; no olvidemos que para ellos la tortura siempre es la antesala de la muerte.

La primera constancia que se tiene de esta celebración se remonta a mediados del siglo XVI. En una sociedad en la que la tortura humana formaba parte de la cultura, este espectáculo pasaba desapercibido. El toro de Júbilo convivía con los métodos más crueles de tortura de la Santa Inquisición. La violencia, la desigualdad, la injusticia y la barbarie estaban completamente normalizadas.

La lucha por los derechos humanos está siendo lenta; la de los animales está despertando ahora.

Es difícil conseguir que la gente adquiera una mirada crítica libre del lastre de las tradiciones y de todo aquello que nos impide progresar. Sabemos que los animales sufren, que los gritos les asustan, que el fuego les quema y que los golpes les duelen. Pero preferimos adaptar nuestra mente y normalizar el horror. Basta con mirar a otro lado e ignorar los gritos de dolor…

Pero ya no.

Los gritos son tan fuertes que no se pueden ahogar y la sangre derramada que nos salpica ya no se puede lavar. Progresar significa asumir nuevos compromisos morales, dejar atrás la barbarie y profundizar en la conciencia para aprender a diferenciar lo que está bien de lo que no lo está.

Y hacer daño a quien sufre no puede estar bien de ninguna manera.

Alicia Roa Alicia Roa

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Coches de caballos sin control

PACMA ha documentado las condiciones de los caballos que arrastran coches para turistas en Sevilla, con jornadas de hasta 13 horas a 45 grados de temperatura.

informe-coches-caballos-sevillaEn primer lugar y ciñéndonos a la ley, hay que recalcar que en la Ordenanza Reguladora del Transporte de Viajeros en Coches de Caballos en el Municipio de Sevilla no existe ninguna norma referente al horario de los mismos, por los que los cocheros son los que determinan su propia jornada laboral, y por tanto también la de sus caballos.

Voluntarios de PACMA Sevilla han recorrido puntos de la ciudad donde se presta este servicio turístico, documentando las rutinas de trabajo de los coches de caballo sevillanos

En esta ordenanza tampoco está regulada la temperatura a la que debe o no debe trabajar un coche de caballos, lo que deja como conclusión que a criterio del propio cochero el caballo podrá trabajar a altas temperaturas, rondando los 45 grados que se registran en la ciudad de Sevilla en los meses más calurosos.

Más aún, en dicha ordenanza no se dice nada de controlar a los caballos mediante chip, lo que produce que estos puedan ser intercambiados entre cocheros y coches, dificultando mucho su control. Tampoco se contemplan los kilómetros desde que los caballos salen de las cuadras hasta que llegan a su lugar de trabajo, ni cuántos días seguidos puede trabajar.

Todos estos factores han propiciado que un grupo de voluntarios de PACMA Sevilla se pongan manos a la obra y recorran los puntos álgidos de la ciudad en los que se da este tipo de evento turístico, buscando analizar pormenorizadamente cómo son realmente las rutinas de trabajo de los tan conocidos coches de caballo sevillanos. Este seguimiento se ha realizado durante más de una semana, y siguiendo dos procedimientos diferentes:
–    Seguimiento a un caballo determinado durante toda su jornada de trabajo.
–    Seguimiento del mismo caballo durante una semana para observar cuántos días trabajaba y si lo hacía siempre con el mismo coche y cochero.

Del primer análisis, ha quedado reflejada la rutina de trabajo siguiente:
–    El día 28 de agosto iniciamos el seguimiento al vehículo con matrícula SE-21, con un caballo Pío (marrón y blanco). El motivo de la elección no fue azaroso, ya que es más fácil discernir entre la gran cantidad de caballos a uno que presente unas características físicas que lo hagan fácilmente reconocible.
–    A las 8:00 horas sale de las cocheras situadas en el polígono Torrecuellar y se dirige a la parada de Plaza del Triunfo, a 5.600 metros.
–    A las 9:40 realiza el primer paseo, hasta este momento el caballo ha estado parado. La temperatura es de 24 grados. El paseo dura 41 minutos, el habitual, que pasa por Torre del Oro, Paseo Colón, San Telmo, Palos de la Frontera y Parque de María Luisa, volviendo por Palos de la Frontera, Puerta de Jerez y Plaza del Triunfo, con una distancia total de 4.200 metros.
    Al llegar a su parada en Plaza del Triunfo, realiza una pausa durante la cual le retira el pañal y recoge los excrementos. A las 11:45 la temperatura es ya de 38 grados y el caballo sigue parado desde las 10:21, parte de su cuerpo al sol.
–    A las 12 horas inicia el segundo paseo a turistas, mientras la ciudad sigue a 38 grados. Realiza la misma ruta, llegando al Parque de María Luisa a las 12:30. A las 13:00 horas llega a la Plaza del Triunfo, por lo cual el paseo ha durado una hora. En todo este tiempo, el caballo no ha bebido. A estas horas ya es fácil observar cómo hay caballos con la cabeza gacha, patas estiradas y aspecto cansado.
–    A las 13:30 el caballo sigue parado en el mismo sitio, en parte al sol, y sigue sin que le den agua. El cochero llena un cubo de agua y lo echa en el suelo para limpiar el orín del animal. Por fin, da de beber a su caballo el agua que le ha sobrado después de limpiar.
–    Durante 14:48 el cochero está comiendo sentado en el coche, y a las 15:30 deja el coche solo para marcharse a un bar cercano, volviendo a las 15:55 mientras su caballo ha pasado 20 minutos al sol. Esta acción la repite varias veces, dejando su caballo solo algunas veces entre las 14:00 y las 16:00. A las 16:11 le vuelve a dar una pizca de agua, y utiliza el resto para limpiar la orina. Después, vuelve a meter el coche a la sombra.
–    El tercer paseo llega a las 17:21, cuando ya se ha alcanzado la temperatura de 40 grados. Hasta el momento es preciso recordar que el caballo llevaba parado desde las 13 horas. El caballo vuelve a su parada tras este paseo a las 18:13. Para esta hora, lleva más de diez horas de trabajo seguidas. Y no sólo eso, sino que durante el paseo, en la Plaza de España y a pleno sol, para el coche y hace foto a los turistas montados.
    A las 20:04 inicia el cuarto paseo por el mismo recorrido. Vuelve a las 21 horas y nada más bajar los turistas se vuelve a las cocheras a donde llega a las 21:24.

La conclusión que nos queda de esta jornada de trabajo es que el caballo ha realizado 13 horas y media de trabajo con temperaturas de 40 grados y un asfalto a casi 60 grados. Este cochero solo le da un par de ocasiones un poco de agua para beber. Ha estado 8:37 horas parado y 2:34 horas paseando.

Lo que PACMA busca es demostrar la falta de control por parte del Ayuntamiento sevillano y la inexistencia de horarios de trabajo, dejando a la libre opinión de los cocheros su propia rutina laboral. También se ha constatado que no existen días de descanso estipulados, aunque hay días que el caballo no ha aparecido en las paradas del centro de Sevilla. Llegados a este punto es imposible constatar si el caballo está descansando o está trabajando en otra localización, aunque no es la intención de PACMA realizar juicios de valor, máxime cuando no es algo demostrable. Lo que sí es demostrable es que cada caballo trabaja una media de 6 días a la semana en las zonas analizadas, durante aproximadamente 13 horas diarias. Situación que sería mucho más fácil de controlar por parte de los poderes públicos si existiera una ordenanza a la altura de las circunstancias.

De la misma manera, hemos de puntualizar la diferencia del trato a los caballos entre cocheros, puesto que mientras el cochero elegido para el seguimiento apenas dio de beber a su caballo, pudo observarse cómo otros daban de beber a menudo a los suyos, e incluso lo limpiaban y refrescaban.

Caballo desfallecido SevillaEs preciso recordar que en estos meses de verano se han producido cuatro desvanecimientos de caballos documentados en prensa, sin que existan informes veterinarios sobre ellos. Por otra parte, todo sevillano conoce la dificultad del asfalto en la zona central e histórica, el cual produce que los caballos estén constantemente resbalando y poniendo de nuevo en riesgo su salud.

Estos animales, aunque puedan estar físicamente preparados, no deben realizar trabajos que los lleven a un agotamiento tan extremo. Por lo que puede afirmarse sin ninguna duda que la dejadez por parte del Ayuntamiento de Sevilla está repercutiendo en el bienestar de estos animales.

Rocío HachaRocio Hacha

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“Se ha vuelto a demostrar que ICV no es un partido animalista”

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Entrevista a Daniel Dorado, director del Centro Legal para la Protección de los Animales, que ha formado parte de la acusación popular en el juicio contra Nuria Buenaventura. La exdiputada de Inicitiva per Catalunya-Els Verds (ICV) y actual secretaria de organización del partido, ha sido condenada por un delito de prevaricación administrativa, cometido cuando se encontraba al frente de la Consejería de Medioambiente de la Generalitat. ¿El motivo? Autorizar la caza ilegal de entre 60.000 y 100.000 aves mediante la cruel técnica del parany (pegamento).

Daniel Dorado habla sobre la importancia de esta condena, que rompe con la impunidad política en materia de maltrato animal y supone un paso adelante en la lucha por la consideración moral y legal de los animales en España.

 

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#OrgulloPACMA, mucho más que un hashtag

orgullo PACMA

Estos días la sede del PSOE en Ferraz se ha convertido en un espectáculo, pero de los malos, de esos que dañan a la democracia. Los seguidores y afiliados de un partido histórico han visto cómo sus líderes se pegan entre ellos por una parcelita de poder que se ha ido reduciendo poco a poco en toda España. La conclusión ingenua de la cúpula directiva ha sido echar la culpa a un hombre, a Pedro Sánchez, de la debacle, pero realmente la razón del desastre es mucho más profunda. La culpa está en un partido que ha ido perdiendo el norte, escorándose hacia la derecha para intentar capturar algún votante desencantado del PP. Con esa deriva lo que realmente han logrado ha sido perder a muchos de sus seguidores de toda la vida. Les han desilusionado, les han fallado, y al igual que en una relación personal, esa decepción causada es muy difícil de recuperar.

Ser parte de PACMA es un motivo de orgullo. Pero de orgullo de verdad, del que te hace acostarte con la conciencia tranquila de que estás haciendo algo que puede transformar el mundo

Lo confieso: yo voté a ZP. Y lo hice porque en aquel año 2004 parecía la única opción saludable para dejar atrás el legado de José María Aznar. Así que deposité mi voto con gusto, pero con una cierta comezón que no fui capaz de identificar.

Llamadme torpe, pero no me di cuenta de lo que me pasaba hasta años después cuando descubrí que tras algunas decisiones innovadoras del presidente, el furor renovador se había esfumado y la política volvía por sus cauces habituales.

Mi ánimo (y yo creo que el de otros cuantos millones de españoles) se iba aplanando y volvía esa desazón según se acercaban las elecciones generales de 2008, porque sabía que volver a depositar una papeleta para el PSOE no iba a dejarme la conciencia tranquila.

Absorto en mis dudas existenciales, un buen día tuve la suerte de encontrarme con una morena y una rubia. Estaban las dos en Callao, con un pequeño stand, dando información de un partido que se presentaba por primera vez a las generales. Como es fácil imaginar se trataba del PACMA, todavía Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal, y la morena y la rubia, eternamente sonrientes, eran Laura Duarte y Silvia Barquero.

Puedo asegurar que aquel sencillo encuentro cambió mi vida, y desde ese momento Silvia y Laura se convirtieron en mis amigas, aunque ellas ni siquiera sabían que yo existía. Sólo era uno más de los que pasaban por la plaza madrileña y les sonreía mientras escuchaba sus propuestas.

orgullo PACMA

Al llegar a casa me metí en su sencilla página web y consulté su todavía más sencillo programa electoral, que si no recuerdo mal cabía en un único folio y se centraba en diez propuestas razonables. Ninguna de ellas chocaba con mi ideología, de hecho la refrendaba, así que por fin había encontrado una formación política con cuyo programa me podía identificar.

Les voté por primera vez aquel 2008 y desde entonces no he dejado de hacerlo porque en este tiempo, al contrario que el resto de partidos, PACMA no me ha decepcionado, más bien todo lo contrario.

Su programa se ha ampliado más allá de las 50 páginas y ahora se apoya en tres grandes áreas: el animalismo, el medio ambiente y los problemas sociales. En este tiempo se ha convertido en una fuerza social de cambio y aunque (todavía) no tiene representación institucional su mera presencia ya hace que los demás partidos incluyan a los animales en sus programas, aunque sea solamente por el qué dirán.

Desde su creación ha demostrado ser un partido limpio, sin corrupción (aunque algunos intenten ensuciarlo con noticias sin fundamento que resurgen una y otra vez como los extintos ojos del Guadiana) y cargado de entusiasmo, a pesar de lo difícil que es la lucha por los animales en este país.

orgullo pacma

Por eso, salir a la calle a repartir folletos de PACMA, participar en sus manifestaciones y asambleas, ser apoderado en las elecciones y ser su defensor a ultranza es un motivo de orgullo. Pero de orgullo de verdad, del que te hace acostarte con la conciencia tranquila de que estás haciendo algo que puede transformar el mundo, poco a poco, paso a paso.

Así que en las próximas citas electorales, haya una o mil en los próximos años, seguiré confiando en PACMA, seguiré dándoles mi voto y seguiré saliendo del colegio electoral con la cabeza bien alta por defender una causa justa y por dar mi voz a los que no la tienen.

Y seguiré llevando sus camisetas y poniéndome sus chapas y seguiré hablando con la rubia y la morena (que ahora sí saben quién soy) y me seguiré emocionando con las miles de historias de animales que sufren, pero también de los que dejan de hacerlo gracias a un trabajo bien hecho.

Ahora y para siempre #OrgulloPACMA

Jaime Fernández GarridoJaime Fernández

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Un rally contra los toros

Frenó en seco, exhausto, sin apenas aliento y con la adrenalina recorriendo todo su cuerpo. A su alrededor, el gentío animaba como sólo los sádicos pueden hacerlo cuando de la muerte se trata. De nuevo, se sintió acorralado mientras su enemigo se acercaba con una sonrisa despiadada y lo miraba con aires de superioridad. Supo entonces que el final estaba muy cerca. No sabía por qué, no entendía qué había hecho mal, nadie le ayudaba. Se acabó. Aquel contrincante se plantó frente a él. Iba a morir irremediablemente cuando lo único que quería era vivir, vivir en libertad”.

Un toro cabizbajo y agotado con la lengua fuera se para. Detrás de él, decenas de coches, motos y caballistas le observan.

El juego termina cuando ellos deciden que es el momento idóneo para quitarle la vida, disparándole en la cabeza

No, no es una escena de ‘Gladiator’ y no, cuando digo “él” no me refiero a Russell Crowe. Hablo de un toro que está siendo perseguido por un centenar de sinvergüenzas, que no tienen nada mejor que hacer que torturar a un animal. Y puedo imaginar cómo se sienten las víctimas de esta barbarie porque siento EMPATÍA.

Los festejos a los que me refiero son los encierros por el campo que han tenido lugar en Guadalajara, en concreto en la comarca de La Alcarria (Jadraque, Málaga del Fresno, Romancos y Yunquera de Henares). La “función” puede llegar a durar 3 horas, 180 minutos en los que decenas de vehículos (como coches, motos, quads…) persiguen a un toro y le apalean con piedras, palos y hasta paraguas… Cualquier cosa que se tenga a mano vale si hace daño. El juego termina cuando ellos deciden que es el momento idóneo para quitarle la vida disparándole en la cabeza o cuando el toro cae rendido al suelo… Pero en ningún caso sale vivo de allí.

Un toro mira a un hombre que, desde el techo de un coche, le da en la cabeza con un paraguas.

Me gustaría desmontar algunos de los argumentos que estos personajes suelen usar para defender sus aberraciones. Por ejemplo, cuando dicen: “Nosotros no somos unos maltratadores”. ¿Es que maltratar no es tener un comportamiento violento que cause daño físico o moral? También alegan que “están hartos de que queramos acabar con sus tradiciones después de tantos años”. Por esa regla de tres ¿Por qué dejáis votar a las mujeres si hasta 1933 no era lo común? Las tradiciones no son inamovibles. Yo propongo iniciar una nueva tradición basada en EL RESPETO.

¿Y si hablamos un poco de política? Porque el PSOE gana el ranking del “no hay más ciego que el que no quiere ver”, ya que gobierna en el 56% de las localidades donde se realizan estos festejos, seguido del subcampeón PP que gobierna en el 34%. ¿Que si piensan hacer algo? Nos tocará esperar a las próximas elecciones autonómicas de Castilla La Mancha, esa maravillosa época en la que nuestros políticos nos prometen cosas que estamos deseando oír pero que luego no cumplen. Para poner solución a la pesadilla de los encierros por el campo, PACMA va a enfrentarse en los juzgados a aquellos ayuntamientos que infrinjan las leyes.

Un tractor se lleva un toro muerto en la pala.

Es vergonzoso que nuestro país no sólo apoye, sino que también financie la tauromaquia y las “celebraciones” con toros y otros animales. Es indignante que se recorte en asuntos cruciales como Sanidad y Educación, pero aún se sigan alimentando económicamente  estas prácticas sanguinarias, mientras miles de ciudadanos se quedan en la calle cada día por no poder pagar una casa.

A pesar de todo me considero una persona positiva y confío en que la mentalidad de todas estas personas, que NO nos representan, vaya avanzando poco a poco. Hay casos de toreros que se hicieron antitaurinos, ¿por qué no creer que algún día habrá un mundo mejor y estas prácticas quedarán en el olvido?

 


Fuen Alarcón
Fuensanta Alarcón

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Becerradas de Algemesí, el Tordesillas Valenciano

un becerro yace en el suelo muerto mientras varios vecinos custodian el cadáver.

Fotografía: Jesús Frare

En Algemesí, la tradición consiste en que los toros sean arrastrados por la calle moribundos o ya muertos, tirados por un caballo, mientras los menores los rocían con spray de espuma

El próximo sábado, 24 de septiembre, comienza la setmana de bous en Algemesí, un municipio con menos de 29.000 habitantes que cada septiembre tiñe de sangre sus calles. En sólo 9 días, 30 toros de entre 2 y 4 años serán torturados y sacrificados para mantener una absurda tradición… Este año el cartel incluye además ocho becerros con los dos años recién cumplidos (erales), que servirán para que alumnos de escuelas de tauromaquia aprendan a matar. Una tradición bárbara que sitúa a Algemesí como el pueblo más cruento con los animales de la Comunidad Valenciana

A ello han contribuido las tristemente famosas becerradas, en las que los propios vecinos, para “demostrar su enorme valor” y satisfacer un sádico modo de diversión, acuchillan públicamente hasta la muerte a becerritos en los que apenas han despuntado los cuernos, crías de vaca que no son más grandes que un perro mastín.

Becerradas Algemesí en PACMA TV

El año pasado no los acuchillaron debido a la presión social… Pero sí los alquilaron, como si fuesen sillas. Y su lamentable vida siguió siendo igual de indigna: los arrancaron de sus madres y de su manada para llevarlos a una plaza donde fueron aterrorizados, humillados y vejados para, más tarde o más temprano, poner fin a su corta vida en un matadero.

En Algemesí, la tradición consiste en que los toros sean arrastrados por la calle moribundos o ya muertos, tirados por un caballo, mientras los menores los rocían con spray de espuma. Es su último acto de vejación, en que los niños que participan son educados en la normalización de la humillación y la falta de respeto hacia la vida.

Es la desgracia de haber nacido toro en España. Es la desgracia de que pueblos como Algemesí no quieran evolucionar, que parte de sus vecinos carezcan de empatía y disfruten del dolor ajeno mientras la otra parte es cómplice con su silencio.

Miles de personas desfilan por la calle Alcalá de Madrid en la multitudinaria manifestación antitaurina celebrada por PACMA en septiembre de 2016

Afortunadamente, cada vez más algemesinenses anteponen la indignación a la indiferencia o al miedo y muestran abiertamente su total rechazo a estas atroces prácticas. Y a ellos se suman los miles de personas que el pasado 10 de septiembre demostramos que cada vez más los ciudadanos y ciudadanas que pedimos la abolición de actos de crueldad hacia los animales, como los que se producen en Algemesí.

Estamos seguros de que en breve veremos cumplido nuestro sueño de acabar con lo injustificable, incluida la esperpéntica y anacrónica setmana de bous de Algemesí. Mientras tanto, puedes ayudarnos a combatir estas crueles tradiciones firmando por unas fiestas sin bous: ¡Cortemos con la tortura!

Un becerro cabizbajo y con la lengua fuera, a punto de recibir la estocada de un vecino que participa en el festejo.

 

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