Empezó la rabia

Viñeta de Excálibur y niño africano

Muerto el perro…

Más de 3.300 personas han muerto a causa del virus del ébola en los últimos meses. Mujeres, hombres, niñas, niños. Familias enteras devastadas por la enfermedad. Más de 7.000 personas están infectadas o permanecen en observación ante el temor de un posible contagio. Mujeres, hombres, niños y niñas que están sufriendo en este mismo momento, temiendo por sus vidas cada minuto. 

De pronto, la prensa, las redes sociales, la calle se inundan de reacciones a la condena y posterior asesinato de un perro. Qué frivolidad. Qué despropósito. O tal vez no

Cientos de personas deciden arriesgar su vida por ayudar a esas miles de personas inocentes. Un drama con el que nos levantamos cada mañana y que se recrudece diariamente. Son muchas personas. Mucho sufrimiento. Y, de pronto, la prensa, las redes sociales, la calle se inundan de reacciones a la condena y posterior asesinato de un perro. Sí, un perro. Qué frivolidad. Qué despropósito. Qué sinrazón. O tal vez no.

El asesinato de Excálibur –porque, sí, ha sido asesinato y no un caso de eutanasia, como eufemísticamente lo han llamado– representa mucho más que el haber puesto fin a la vida de un animal. Es, ante todo, una muestra de retraso moral y un ataque a los principios éticos más básicos. Un acto cruel que nos empobrece moralmente. Así de simple y así de triste.

Kant, el gran representante del pensamiento ilustrado, situó a la razón y a la dignidad humanas en el centro de la teoría moralidad. Todos los seres humanos –y sólo nosotros– tenemos conciencia moral y poseemos una dignidad inviolable. Sólo nosotros, humanos, somos fines absolutos. Nunca medios. Como sí lo son, claro, los otros animales. Nosotros somos los que contamos, reyes supremos del universo, los únicos que merecemos respeto. Lo demás, todo y todos, no son más que nuestros instrumentos. Qué grandeza.

Pero no vivimos en ese siglo XVIII. Por suerte. Estamos en el siglo XXI. Evolucionamos. La ciencia y la tecnología avanzan, el pensamiento cambia y la ética progresa. De hecho, ya Bentham, contemporáneo de Kant, planteó que lo que le otorga a un ser el derecho a la consideración moral no es la razón, sino su capacidad de sufrimiento. Esa capacidad para sufrir es lo que importa desde el punto de vista ético. Es la línea infranqueable. Porque no es una capacidad cualquiera ni tampoco está escogida sin fundamento. Evitar el dolor es un interés básico de todo ser sensible y la condición para todos los demás intereses. Y somos muchos, desde entonces, quienes hemos aceptado que así es. Porque, efectivamente, el sufrimiento es moralmente relevante. Pero no sólo el nuestro. Porque nadie puede poner en duda que no somos los únicos seres capaces de sufrir. Muchos otros animales –personas no humanas, como dice el filósofo Peter Singer– también lo hacen y ese hecho los convierte en pacientes morales. Y nos exige a nosotros, agentes, que los tengamos en cuenta.

Hace ya mucho tiempo, pues, que la reflexión ética amplió el círculo de los que forman la comunidad moral, con argumentos contundentes y razonamientos sólidos, más allá del ser humano. Pero con ello no se nos deja de lado ni se nos resta importancia. Que nadie tema. Preocuparse por el perro asesinado no significa dejar de hacerlo por las personas afectadas por el virus. Es preocuparse, además, por el sufrimiento de un animal. Y eso no es una frivolidad. Es una cuestión de riqueza moral.

Esta muerte representa, además, una brutal falta de respeto. Y no me refiero sólo hacia el perro, cuya vida ha sido considerada por el gobierno de la Comunidad de Madrid como insignificante, carente de valor e indigna de cualquier consideración. Es, también, una falta de respeto brutal hacia sus dueños, que hicieron una llamada desesperada desde su aislamiento para que no se cometiera tal crimen, de manera tan precipitada y despiadada, sobre alguien al que querían como a un miembro de la familia. Porque es así. Formaba parte de su familia. Pero eso ha dado igual. Y les han recordado, así, que el virus no es lo único que los mantiene impotentes. Es, además, una falta de respeto hacia todos aquellos que, desde nuestra humilde posición de pueblo llano e ignorante (porque así es como deben de vernos) intentamos hacer algo por impedir que esos arrogantes e inmorales gobernantes (porque así es como los vemos) actuaran como tales. Había alternativas, no una única solución. Pedir que se piense un poco más antes de actuar, que se escuchen otras voces, no parece pedir demasiado. Pero sí, para ellos, lo es. Total, sólo era un perro. Pero es un signo más de lo que somos para quienes gobiernan y de cuál es su nivel moral. Uno más que añadir a la larga lista de insultos que recibimos cada día. Nada nuevo. Así de simple y así de triste.

Pero esto no acaba así ni aquí. Muerto el perro, empezó la rabia (que la ética nos acompañe).

María Ángeles Arráez MonllorM.Arráez

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El infierno de los galgos ha llegado

Harrison abandonado

Harrison abandonado

Ayer, la Junta de Andalucía abrió la veda para la caza menor, donde se recogió la caza de la liebre. El sábado, día 11, se abrió la veda para caza mayor.

Ha llegado el fin de semana más esperado para cerca de 70.000 cazadores que tienen licencia en Córdoba

El fin de semana más esperado para cerca de 70.000 cazadores que tienen licencia en Córdoba ha llegado (sí, 70.000 tíos con escopetas). El sábado se abrió la veda general para la caza mayor, mientras que ayer domingo se permitió la actividad en las principales especies de caza menor (incluida la veda para la que utilizan como herramientas a los galgos los galgueros asesinos: la caza de la liebre).

Natalia operada de una rotura de ligamentos en una de sus patas

Natalia operada de una rotura de ligamentos en una de sus patas

Estas semanas previas al inicio han estado marcadas por la intención del Ministerio de Empleo al exigir la afiliación a la Seguridad Social de los rehaleros (los maltratadores de perros de caza) tras considerar que, en muchos casos, es una actividad profesional y no deportiva. Los rehaleros evidentemente se niegan a afiliarse.

Pese a esto, en la provincia de Córdoba se han organizado entre el sábado y el día 15 Octubre más de una treintena de cacerías (31), de las que 19 serán monterías (normales y mixtas), a las que se unen 7 ganchos (normales y mixtos) y 5 batidas de jabalí en 16 municipios de la provincia. Vamos, una salvajada de monterías con un único objetivo: asesinar a muchas especies de animales.

Repsol abandonado en una gasolinera

Repsol abandonado en una gasolinera

Y mientras, los galgueros ya andan por los campos andaluces cazando liebres con sus galgos. En unos días los galgos que no les sean útiles aparecerán abandonados en gasolineras, en las calles de pueblos y ciudades, entregados en perreras o asesinados. Para nosotros, la Asociación Galgos del Sur, comienza el trabajo duro: previamente a la apertura de la veda ya hemos recogido a dos galgos abandonados (Repsol y Harrison) y esta semana hemos sacado de la perrera a Natalia con una rotura de ligamentos. ¿Cuántos galgos recogeremos de aquí a marzo abandonados? ¿Cuántos galgos recogeremos de aquí a marzo con patas rotas? Ojalá no sean muchos, pero la experiencia nos dice lo contrario.

Javier Luna

 Asociación Protectora de animales Galgos del Sur

Javier Luna

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Excálibur: una vida

ExcáliburEste no es un mensaje para animalistas; este es un mensaje integrador.

Siempre hay vidas en el mundo esfumándose o pendiendo de un hilo. Vidas de seres vivos que se llevan trocitos de otras vidas. Trocitos de otras vidas que aún viven. Y resulta que estos somos nosotros (seguro que sabéis de lo que os hablo). También hay vidas que acaban con otras vidas. Unas veces adrede; otras, sin querer. Y estos últimos que lo hacen sin querer suelen cargar con el tatuaje de la culpabilidad para siempre.

¿Veis a la Ministra o al Consejero de Sanidad de Madrid cargar con un ápice de culpabilidad? ¿Nada? Señoría, no hay más preguntas

Ahora, obviando los demás casos y centrándonos en nuestra actualidad más cercana y directa, decidme: ¿Veis a la Ministra o al Consejero de Sanidad de Madrid cargar con algún ápice de culpabilidad? ¿Alguna pista de posible consternación? ¿Nada? Señoría, no hay más preguntas.

Este Gobierno ha acabado hace dos días con una vida. Una vida llamada Excálibur considerada menos valiosa por ser un perro. ¿Qué criterios se siguen para considerar una vida más valiosa que otra? Lo digo porque yo no soy capaz. Vale, suponemos que los humanos, los grandes humanos somos el centro y los seres vivos más valiosos que existen. Tenemos poder frente a los animales, por ejemplo, porque gozamos del uso de la razón y de un lenguaje articulado. Ese poder nos hace superiores. Y por ese poder dejamos de tenerlos en cuenta inmediatamente (por suerte no todos son así, pero ahora entendéis mucho mejor a los altos cargos políticos o a las grandes multinacionales que gozan de cierto poder, ¿verdad? Desde esta óptica, nosotros somos sus animales).

Excálibur ladrandoCreo que este Gobierno ha actuado precipitadamente y se ha equivocado con el sacrificio de Excálibur sin conocer su estado de salud (por no mencionar la intranquilidad de los vecinos que han podido tener contacto con él). Y no he dicho que sea más importante un animal que un humano: he dicho que creo que han actuado precipitadamente. La Organización Mundial de la Salud insiste en sacrificar únicamente a aquellos animales domésticos que estén contagiados. Excálibur era una vida que ahora se ha llevado un trocito de otras vidas, y no sólo de sus dueños, porque Excálibur era más que un animal (y ahora entenderéis, los defensores radicales del antropocentrismo, el porqué de tanto revuelo): Excálibur era un símbolo, una oportunidad para que la Sanidad recobrase la calma y actuase con control, una oportunidad integradora (porque salvarlo no implicaba que otro ser vivo muriese), una oportunidad para que el Gobierno nos escuchase, a nosotros, sus animales. Por no mencionar la opinión de otros médicos y veterinarios (que también son sanitarios, como apuntaba Carlos Rodríguez, el veterinario al que cedieron la custodia del perro). Pero Excálibur era sobre todo una vida, y todos los que nos preocupamos por ella nos preocupamos también por las del resto, de cualquier raza, de cualquier especie.

Esto no ha sido sólo culpa de los políticos (es una palabra que odio usar a estas alturas por la cantidad de connotaciones que tiene), sino de los gestores de lo público, de los responsables de su funcionamiento en general (trajes insuficientes en su protección –nivel 2 en lugar de nivel 4–, nula formación, un fracaso de seguimiento preventivo… Una cadena de corrupción de las responsabilidades individuales).

En fin, es un tema difícil con una actuación igual de complicada. Pero lo que verdaderamente me preocupa, aparte de todas las vidas que están esfumándose o pendiendo de un hilo, es la actitud del Gobierno. Esa soberbia como la que muestra el consejero Javier Rodríguez al acusar a Teresa Romero de mentir o al decir: “Si tuviese que dimitir, dimitiría. Soy médico y tengo la vida resuelta”. Agradezco su franqueza, pero no muestra ni un ápice de culpabilidad, aunque tampoco me sorprende: lo que siempre he admirado de los perros y he echado de menos en los humanos es que ellos sí saben cuándo agachar las orejas.

Ánimo, Teresa. Ojalá llegues a leer esto. Sálvate y haz justicia.

Lorena Vargas Lorena VargasTortosa

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Mayoría silenciosa

mayoria silenciosa
*Mayoría silenciosa es un concepto de sociología y política. Se refiere al conjunto de la población que no expresa su opinión en público.

La mayoría silenciosa beneficia siempre al opresor. Es hora de dejar de ser “mayoría silenciosa” y pasar a ser la Voz de los Sin Voz

Es un concepto utilizado por dirigentes políticos para manifestar su legitimidad y la de sus decisiones ante protestas masivas en contra de éstas, apelando a que la mayoría de las personas, al no unirse a las represalias, da su conformidad a sus medidas. En los casos más extremos, el gobernante llega a afirmar que todo aquél que no protesta de forma visible contra sus decisiones, las apoya, obviando la posibilidad de que personas disconformes con sus acciones se hayan quedado en casa.

Del mismo modo, el recurso de apelar a la mayoría silenciosa ha sido utilizado por dictadores y mandatarios de regímenes totalitarios para legitimarse a sí mismos publicitando la ausencia de protestas contra sus acciones, motivada en realidad por la represión política inherente a estos sistemas.

Excepcionalmente, el concepto de mayoría silenciosa es utilizado de forma totalmente opuesta para definir a una población contraria al régimen establecido, que lo sufre en silencio, con miedo a las represalias, hasta el momento en el que esta se rebela contra el poder.

El concepto de “mayoría silenciosa” se empezó a utilizar en el siglo XIX, pero tal y como hoy en día conocemos su significado y quien le dio mayor relevancia fue el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, en 1969. En un discurso a la nación, en la que informaba de su decisión de que el país continuara batallando hasta el final en la Guerra de Vietnam, pidió el apoyo de la mayoría silenciosa de sus conciudadanos, en contraposición a las multitudes que pedían la retirada de las tropas.

Este concepto beneficia siempre al opresor y si lo estudiamos dentro del movimiento de Defensa de los animales, esta “mayoría silenciosa” es el mayor cómplice del sufrimiento, explotación y muerte de miles de millones de animales cada año.

Rajoy mayoria silenciosaCada día y en todos los puntos de la geografía española se producen casos de maltrato animal, sería imposible contabilizar cuantos casos son “invisibles” a la opinión pública.

El caso más actual, el de Marinaleda, no es un caso aislado, ni será el primero ni el último. En una lista interminable de actos crueles y abominables cometidos por el ser humano contra los animales, es un claro ejemplo de la culpabilidad de una “mayoría silenciosa”, además de unirse a toda esta historia el concepto de “menores procedentes de familias “desestructuradas” que de una forma inconsciente dan “permiso publico” a que sus actos salgan impunes.

Jóvenes menores que asaltan viviendas para robar perros o gatos, los torturan y asesinan, pero sus propietarios por miedo no denuncian, eso es “mayoría silenciosa”, vecinos que saben quienes son o que han sido testigos de estos hechos y callan por miedo, esto es “mayoría silenciosa”, las autoridades competentes que sabiendo quiénes son y cómo frenar esto, miran para otro lado, esto es “mayoría silenciosa”.

No es el único caso, no es posiblemente el más grave, aunque les haya costado la vida a más de 30 animales. ¿Cuántos casos como estos son invisibles por culpa de una “mayoría silenciosa”?

Vivimos en un país acomodado, incapaz de salir a luchar a la calle ni por sus propios derechos, y nuestros “gobernantes” apelan a la “mayoría silenciosa” que no se manifiesta y que entonces se consideran partidarios de la “opresión”. ¿Qué esperamos entonces que hagan por los animales?

El movimiento por los Derechos de los animales no es minoritario, son miles o incluso millones de personas las que están en contra de algún tipo de maltrato animal, pero son parte de una “mayoría silenciosa”.

¿Cómo es posible que la tauromaquia siga viva cuando más del 70% de la población española la rechaza? Yo os lo diré, “mayoría silenciosa”.

¿Cómo es posible que miles de casos de maltrato animal sean cometidos y nadie sea declarado culpable, ni siquiera llevado a juicio? Yo os lo diré, “mayoría silenciosa”.

¿Cómo es posible que cada año se persiga y lance hasta la muerte a un toro en Tordesillas en pleno Siglo XXI? Yo os lo diré, “mayoría silenciosa”.

Podríamos esgrimir cientos o incluso miles de preguntas como esta, y todas obtendrían la misma respuesta, “mayoría silenciosa”.

No es momento de callar, no es momento de ocultarnos por miedo, no es momento de dejar morir a millones de animales simplemente por no formar parte del cambio, los animales nos necesitan, necesitan tú voz, necesitan tú ayuda, necesitan tú compasión.

No pretendo juzgar ni atacar a nadie, pretendo hacerte ver que formar parte de esa “mayoría silenciosa” solo beneficia al opresor, al torturador, al asesino…..

Tú silencio te hace cómplice.

 

Javier Navarro AlbalJavier Navarro

Fundador de Alma Animal y Coordinador del Partido Animalista en Albacete

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Lo que la música esconde

musica y torosEn un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no debería acordarme, asistía todos los años a las corridas de toros correspondientes a las fiestas patronales de agosto para tocar con la banda municipal. Soy antitaurina y no como carne, pero me engañaron. Me engañaron porque al principio, cuando me negué a colaborar, el director me confesó: “A mí tampoco me gustan los toros, pero cuando un músico se pone el traje desaparecen los sentimientos, las ideologías y las creencias. Somos como un payaso; hay que ir a tocar impasible”. Y así me vi: embutida en el traje y desfilando en el ruedo antes de que comenzase la carnicería.

En el primer toro comenzó el duelo. En el segundo, el llanto. En el tercero, la ira. En el cuarto, la desesperación. En el quinto me negué a seguir tocando

“No hay sentimientos”, me repetía una y otra vez. Primera salida que indicaban las trompetas. Peludo era su nombre. La última vez que había estado en una corrida de toros con amigos cuando era pequeña, lloré, pataleé, grité, insulté. Y entonces, apenas unos meses antes de cumplir la mayoría de edad, tenía que permanecer impertérrita porque estaba allí en nombre de la banda, un conjunto, un oficio y “no había sentimientos”. En el primer toro comenzó el duelo. En el segundo, el llanto. En el tercero, la ira. En el cuarto, la desesperación. En el quinto me negué a seguir tocando. Y en el sexto abandoné la plaza.

Continué asistiendo los años siguientes. Seguía engañada pensando que el imperativo de no-hay-sentimientos me iba a salvar de la tortura que suponía ver ese injusto espectáculo. Pero sobre todo continué asistiendo pensando en otros músicos antitaurinos de otras bandas -e incluso de la mía- que renunciaban a su sensibilidad por la profesión. Si ellos lo hacían, ¿por qué yo no? Dejar tirada a mi banda sería un acto de inmadurez.

Seguí incapaz de permanecer impasible. Ya no solo gritaba a esos bárbaros: ahora discutía mientras aguardaba junto a ellos nuestra salida al ruedo. Así que continué asistiendo a cambio de reivindicar la libertad de los animales: dejaba de tocar, alzaba la voz o era observada mientras me iba furiosa de aquella plaza. Incluso charlaba con los más taurinos de la banda cuando el pobre toro bramaba de dolor, a juzgar por su sangre, y hasta ellos comenzaban a mirar recelosos al ruedo. Sólo hay que olvidar nuestra educación, lo que hemos aprendido en casa y escuchar y valorar otros puntos de vista. No me pudieron negar que aquello que veíamos en directo era una tortura, a pesar de su afición. Y, repito, tras establecer cierta empatía con ellos, miraban recelosos al ruedo.

matadorMe engañaron: por supuesto que hay sentimientos. Por supuesto que duele ver esa criminalidad detrás de la partitura. Duele pensar que formaba parte de ese espectáculo. Duele pensar que colaboraba para que siguiese adelante. ¿Qué sería de una corrida de toros sin música? La salida del toro, la entrada del picador, del banderillero, la calidad de la faena del matador -hasta el nombre espeluzna-, todo lo contamos nosotros a través del aire. La música es su alma. La música disfraza los mugidos del toro cuando está siendo mareado y debilitado. ¿Por qué ir a tocar impasibles? Jamás hubiese aceptado ir a deleitar la asfixia de los pobres judíos en las cámaras de Auschwitz, demonios. ¿Por qué esto? Ay, españolito, qué confundido estás. Me encantan los pasodobles, pero están manchados de sangre.

Somos algo más que una formación conjuntada y sumisa. Tenemos nuestra propia voz, un instrumento muy valioso, como sabéis. ¿Por qué no empezar reivindicando desde algo imprescindible para ellos? Pensadlo todos. Diez músicos de mi banda son antitaurinos, pero nadie lo sabía hasta que no empecé a verbalizarlo. Y es muy posible que dentro de pocos años dejen de ir a tocar a esos festejos porque ahora hay más de uno que grita al torero. Y las nuevas generaciones que llegan a las bandas son cada vez más antitaurinas.

Que no se dejen engañar, como yo hice: dedicarse a la música no implica renunciar a la sensibilidad y al humanismo, aunque muchos lo hagan; al igual que dedicarse a la política no implica robar, aunque otros muchos también lo hagan.

Lorena VargasLorena Vargas

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Carta a la Sra. Delegada

Estimada Sra. Delegada Dª Felisa Rosado.

Felisa Rosado PPMe dirijo a usted con el fin de transmitirle el estremecimiento y la indignación que numerosos ciudadanos hemos experimentado al tener noticias de la matanza, mediante la pala de una excavadora, de un número indeterminado de gatitos lactantes y de gatos adultos, llevada a cabo bajo su autorización en la Barriada de Torresoto, en Jerez.

Han actuado con una crueldad difícilmente imaginable, ante la mirada horrorizada de la persona que hasta ese momento los había estado cuidando y que escuchaba impotente cómo un policía municipal ordenaba la muerte de todos los animales. Indignación asimismo acrecentada al conocer la reacción de otro agente de la Policía Municipal, quien ante la petición de ayuda al 092 efectuada por la misma persona, al presenciar cómo un grupo de niños atacaba con perros a los gatos supervivientes de la matanza, le respondió con tono de sorna y de burla tan profundamente irrespetuosa como inadmisible en el trato con un ciudadano. La “diversión”, que al parecer también dicho policía debió considerar como tal, finalizó con el apaleamiento hasta la muerte de una gata embarazada. Obvia decir que si en este segundo momento la Policía incumplió con su obligación de intervenir ante unos actos de maltrato animal, en el caso de los primeros hechos relatados dirigió, ordenó y supervisó dicha actuación claramente ilegal, según establece la normativa vigente en materia de protección animal.

La gestion municipal de los animales en Jerez, se enmarca  como “Recogida y tratamiento de residuos sólidos urbanos”

Señora Delegada, permítame que lamente las posibles injurias e insultos personales que haya podido recibir a raíz de estos hechos. Esto no es óbice para que, en cuanto representante política encargada de tareas administrativas vinculadas con la protección animal, todo ciudadano tenga el derecho de exponerle las críticas que considere oportunas.

gatitosQuizas esta actuaciones crueles e inmorales puedan comprenderse al conocer que la gestion municipal de los animales en Jerez, se enmarca  dentro de  la “Recogida y tratamiento de residuos sólidos urbanos”, siendo la única referencia concreta a los animales entre dichas tareas la de “Sanciones en aplicación de la normativa de protección animal”, evidencia palpable del absoluto desinterés por el bienestar animal del Ayuntamiento al que representa. Por cierto, debería aconsejar a los miembros de la Policía Municipal que estudiaran dicha normativa, dado que en la actualidad parece aplicarse exclusivamente contra aquellas persona que, llevadas por la compasión y el respeto hacia los animales, intentan prestarles su ayuda, protegiéndose en cambio a quienes los maltratan de las más variadas formas. Aunque probablemente la Policía Municipal se esté limitando a obedecer unas órdenes impartidas desde su Delegación y a seguir unas directrices que parecen establecer el exterminio como método casi exclusivo de una “protección” así entendida por los responsables de gestionarla. Claro que, para que no fuera así, el Ayuntamiento tendría que contemplar algo tan irrelevante en el tratamiento de “residuos” molestos como puede ser la evaluación ética y la consideración moral de los animales. O más aún, eso que seguramente le parecerá profundamente descabellado, denominado ‘Ética Animal’, que le aseguro que sí, que existe.

Señora Delegada, no me atrevo a reclamar de su sensibilidad político-administrativa que intente imaginar los gemidos, el terror y la agonía de esos gatitos mientras morían bajo la pala excavadora o de la gata rematada a golpes. Tales detalles nunca se incluirán en los informes, seguramente llenos de cifras, en base a los cuales usted deber tomar todos los días importantes decisiones. Después de todo, solo se trata de unos simples animales, un asunto fastidioso por culpa de esos ilusos animalistas que tanto incordian con sus protestas.

Manifestación por el sacrificio cero en Jerez

Manifestación por el sacrificio cero en Jerez

En cualquier caso, Señora Delegada, sorprende que el Ayuntamiento no haya utilizado lo que considera métodos “civilizados” para matar. Durante las mismas fechas en que la pala excavadora arrasaba la vida de estos seres indefensos, ¿a cuántos otros animales abandonados y maltratados se estaba matando en el Centro Zoosanitario de Jerez o en la “perrera” GESSER, S.L?, ese siniestro lugar, ubicado en el término municipal jerezano, donde del maltrato, del sufrimiento y de la muerte se obtiene rentabilidad económica. Por cierto, ¿aún no ha oído el clamor exigiendo “sacrificio cero”? Sacrificio cero en la perrera GESSER, en el Centro Zoosanitario, independientemente de quién lo gestione, y en aquellas autodenominadas, de forma indecente, “sociedades protectoras de animales” que también utilizan la muerte como medio, una vez más, de la supuesta protección animal.

Señora Delegada, si como responsable de la gestión administrativa de su Delegación no tiene interés en oír un clamor con tan profundo contenido ético, como miembro del PP, partido político que concurre a elecciones, sí debería prestarle atención, porque cada vez es mayor el número de ciudadanos que, cuando depositan su voto, no desean elegir a un simple gestor técnico, distante e insensible a las demandas de sus conciudadanos.

Los ciudadanos mediante nuestro voto deseamos expresar una opción ética en torno a unos valores entre los cuales, de forma progresiva, y aunque aún no se haya dado cuenta, la compasión y el respeto hacia los animales y sus vidas marcan un proceso de cambio imparable.

Deseándole personalmente lo mejor, le envío un atento saludo.

Eduardo AranyoEduardo Aranyo

N.Ed.: El mail de la Sra. Delegada Dª Felisa Rosado es: medioambiente@aytojerez.es

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Los otros ‘Capitan’

vaquita y terneroTras leer el desgarrador relato de lo ocurrido al burrito Capitán, al que durante días unos energúmenos sometieron a tortura, cuesta pensar que haya seres capaces de idearlo y llevarlo a cabo.

La razón que asiste y que nos es tan evidente para la causa del burrito ‘Capitán’, es la misma que debería asistir a tantos y tantos otros victimas del maltrato animal institucionalizado

Pese a todo hay que estar contentos y agradecidos porque algo se le pudo ayudar. Se pudo llamar a Fuerzas de Seguridad que acudieron en su auxilio, la investigación de los hechos y hubo denuncia e imputación de los desalmados ¡Cómo iba a ser de otra forma! A quién no le conmueve que, de manera depravada y en jauría, se infrinja dolor de manera tan cruel y gratuita a un animal indefenso y acorralado.

Y, si todo es tan claro y evidente con lo que concierne a Capitán, ¿por qué no se actúa de igual forma, auxiliando al maltratado y persiguiendo a los maltratadores , cuando de la misma manera, en jauría, se acosa y somete a sanguinaria tortura y hasta la muerte atroz a tantos y tantos otros, igualmente, indefensos y acorralados animales que, jaleado por quienes se complacen en contemplarlo, con la confabulación de las autoridades y la permisividad, impuesta o no, de las mismas Fuerzas del Orden, no tienen la misma oportunidad de que alguien les socorra, solamente porque a su martirio y muerte lo llaman arte y espectáculo y se comete en un coso o como atracción festiva de un municipio? Becerrada El Escorial 2014¿No es eso una actuación contradictoria? Del ser humano, de los poderes públicos, de las leyes existentes, de los sentimientos, de la razón. ¿Dónde está el menos común de los sentidos, el sentido común? ¿Cómo se puede actuar con evidente justicia contra el maltrato de un animal y a la misma salvaje actuación declararla Bien de Interés Cultural?

Pues animales capaces de sentir son todos. La razón que asiste y que nos es tan evidente para la causa del pobre burrito Capitán, y que ahora conocemos, es la misma que debería asistir a tantos y tantos otros. La de que son seres vivos que sangran y sufren sólo que han tenido la mala suerte de ser elegidos y utilizados por organizadas y autorizadas jaurías humanas que se complacen infringiendo dolor, ¿no es esto la mera definición de “sadismo”?.

Y para ilustrarlas basta con ver, si el estómago aguanta, las imágenes de cualquier corrida de toros, o más concreto, el aberrante acoso, martirio y muerte que se comete todos los tristes septiembres en ese histórico pueblo de Tordesillas, que en lugar de redimirse por los infortunios o sufrimientos históricos que sus muros albergaron, persiste en ser conocida por la cruel barbarie que año tras año es capaz de cometer.

O sirvan también de ilustración, las ahora más recientes atrocidades llevadas a cabo como parte de los festejos en el también histórico pueblo de El Escorial, en donde, no contentos con su baño de sufrimiento y sangre, se remató cuchillo en mano cortando la oreja al becerro aún vivo, como trofeo al súmmum de la crueldad que la degeneración humana es capaz de cometer. Ver las fotos en el que un grupo de hombres retienen, someten, retuercen y mutilan al jovencísimo becerro, con el pavor y sufrimiento en sus ojos contrastando con las muecas sádicas en las caras de sus verdugos manchados con la sangre de su víctima. Apenas pude contemplarlo, se me revolvieron las entrañas. Pensar que eso está legalizado, que eso es fomentado y organizado por las autoridades que votamos y pagado con nuestros impuestos, que eso es lo que nos alientan a preservar como parte importante en nuestra cultura, me hace sentir, como poco, una vergüenza inmensa. Y no pude evitar pensar ante sus rostros de satisfacción con lo que hacían y con ser así inmortalizados,… ¿sería esa la foto que dejarían a sus hijos para ser recordados?… ¿Sería esa la foto elegida por sus descendientes para ilustrar quienes fueron sus antepasados?

Lástima que el Derecho que sirvió para auxiliar al pobre y tierno burrito Capitán, no sirva para salvar del horror y la muerte a tantos y tantos y tantos… otros.

Ana Beatriz RubioAAA

 

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Los toros de la crisis en Pinto

pintada plaza toros Pinto

Pintada en la plaza de toros de Pinto, durante las fiestas de 2013

Un año más parece que el ayuntamiento de Pinto, con su alcaldesa Miriam Rabaneda (PP) al frente y la corporación en pleno son incapaces de programar espectáculos lúdicos y cívicos que no incluyan el daño y la muerte de animales.
Novilladas, becerradas, encierros… La inteligencia no les da para más cuestiones que no sean los casposos y crueles festejos taurinos.

A los ediles de Pinto, les falta la sensibilidad para no gastarse una fortuna en casposos y crueles festejos taurinos

No entiendo como a estas alturas aún hay quien defiende festejos de sacrificio y muerte de animales indefensos como una tradición popular y expresión cultural. La Cultura y civilización de un pueblo se mide por cómo trata a sus semejantes y a los animales.

Con un pueblo sumido en la crisis económica, en el que se puede apreciar la falta de personal dedicado a los servicios de limpieza, que tiene sus parques y jardines descuidados, llenos de suciedad y con malos olores. Con una población que se queja de la falta de servicios sociales básicos, de los recortes sufridos, de la falta de medidas de promoción del empleo…  no podemos imaginar qué ha motivado a la alcaldesa a ofrecer espectáculos taurinos en estas fiestas si no es el interés electoral centrado en los vecinos de mayor edad.

Denunciamos esta falta de sensibilidad hacia el sufrimiento de los animales y también hacia las necesidades básicas de la población. Desde un punto de vista ético es absolutamente rechazable que se destine dinero público al maltrato animal y lo es también que se dejen deteriorar servicios públicos por falta de presupuesto, mientras el escaso dinero existente se destina a bochornosos espectáculos que están llamados a desaparecer, felizmente, porque va imponiéndose la empatía hacia los animales, la cordura y el espíritu cívico, algo que debería ser ya común en pleno siglo XXI.

Violeta B.

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Los miserables

Becerrada El EscorialVais de fiesta con la alegría propia de quien celebra un domingo como si no hubiera lunes. Subís la cuesta a la plaza cargados con la nevera, los niños, la abuela y las flores, pensando en pasar una tarde divertida en familia. ¡Vivan los santos patronos!

Arriba os espera la arena ya limpia, el ruedo mitad sol mitad sombra, los músicos en su sitio tronando charangas. ¡Viva la fiesta! ¡Vivan las reinas, el alcalde y el juez! ¡Viva la Guardia Civil y la Presidencia!

¡Va por ti, alcalde, que todo lo haces! ¡Va por ti que pusiste los fondos!

Habéis cogido el mejor sitio, culo sobre piedra, para ver a los valientes con los huevos prietos bajo el pantalón, que salen a saludar con el orgullo de los idiotas, haciendo alarde de no ser nada y ser los primeros y mejores en todo.

Casados, solteros y viudos que dais risa con vuestro uniforme de gente de bien podrida por dentro de puro aburrimiento entre copa y puro. La plaza es vuestra. Vuestras mujeres os jalean, os tiran flores, ríen los niños, eructan los abuelos que comieron demasiado.

Y sale el becerro.

Aún no ha cumplido dos años. Enfadado, asustado y desesperado, queriendo huir recorre la arena hasta pararse frente al tendido de sombra.

¡Va por ti, alcalde, que todo lo haces! ¡Va por ti que pusiste los fondos! ¡Va por ti que nos dejaste un año más ser los más chulos, los más idiotas, los más perfectos cabrones frente a un animal acorralado!

Suenan redobles, retumba la plaza de pasodobles. Hay cerveza fresca, pipas, bombón helado y vino. Que no quede la boca seca, que pase la saliva y se lleve el miedo, el mal trago ante el escarnio público.

Ya dobla el becerro las patas. Ya jadea cansado. Le falta aire en los pulmones, le corre sangre bajo los pinchos clavados en la espalda. ¡Qué valiente eres, soltero, casado y viudo! ¡Qué buen domingo nos estás dando! ¡Arrímate, arrímate!

Abuela, ese es tu nieto, madre, ese es tu hijo, hijo, ese es tu padre y el padre de tu padre y el padre del padre de tu padre. Todos la misma testosterona inútil, todos el aliento fétido del instinto ancestral que os obliga a enfrentaros a un animal superior a vosotros.

Señala el sol la muerte en la espada. ¡Mátalo, mátalo! Qué bien lo pasáis todos juntos, todos brutos, todos uno como un pan rancio. ¡Mátalo, mátalo!

El joven becerro mira exhausto con las últimas fuerzas. Brama ya sin aliento y suena la música que lo silencia. Reís como los tramposos, se os afloja la taleguilla antes abultada, cargada de excitación, y os dais por satisfechos.

Un año más vuestra mísera existencia delante de un animal sin defensa, torturado y herido hasta la muerte, demuestra que no valéis lo que cagáis. Pero ¡qué bonito todo! ¡Cómo se divierte el estimado público! ¡Qué buena tarde de cobardes, ignorantes y chulos!

Dais palmas al aire. Se oscurece el cielo mientras arrastráis la muerte por la arena. Nada os importa.

Los miserables lleváis el corazón helado.

Violeta B.

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El burrito Capitán y los ominosos silencios sobre su desdichada historia

Burrito CapitanUn correo de la plataforma de peticiones Change.org me comunica que tres tipejos han sido imputados por el abandono, violación anal con un palo y descomunal paliza que en junio dieron al burrito Capitán, de tan solo 17 meses. Recibo ese correo porque yo fui uno de los 180.000 firmantes que se adhirió a la iniciativa electrónica para exigir a las autoridades de Almería que no archivaran las actuaciones para descubrir a la basura humana que estaba detrás de esta acción de auténticos pendejos. Y se ha conseguido con el clamor de todos que este asunto no se dejara dormir y que la Guardia Civil haya, al menos, imputado a ese trío de escorias.

Aún estoy sorprendido por las gilipollescas y antiperiodísticas omisiones de los elementos informativos y la cretina corrección política consistente en tapar cualquier acto delictivo cometido por gitanos

Visito con alguna frecuencia la página y el blog del Pacma y, tal vez se me haya pasado por alto,  pero no he conseguido encontrar referencia alguna acerca del atroz tormento sufrido por este pequeño burro que apenas había iniciado su infancia. Imagino que la razón de esta ausencia del hecho es que hay tantas atrocidades con los animales que algunas, incluso tan llamativas como esta, por algún motivo o sin él quedan sin recoger en este espacio animalista.

He apelado a la hemeroteca y aún estoy sorprendido por las gilipollescas y antiperiodísticas omisiones de los elementos informativos de esta noticia que realizaron demasiados medios cuando dieron a conocer el suplicio de Capitán. Así, aunque algunos situaron el hecho en Almería, cerca de una escuela, no dieron ninguna otra pista. Trabajé unos cuantos años en esa ciudad y me era imposible imaginar que esto hubiera sucedido en la mayoría de los muchos sectores urbanos de la Almería que conocí. Siguiendo las novedades de la repulsiva noticia, di con otros medios que, haciendo gala de una paupérrima valentía, ya al menos apuntaron que se trataba de una barriada marginal, conflictiva. Empezaba a comprender. Finalmente, gracias a indagaciones en internet y al correo de Change que comunicaba a todos los firmantes el resultado de la petición de exigencias de responsabilidades a los autores, se ha podido conocer la mayor parte del triste suceso.

Ocurrió en la barriada gitana de ‘Los Almendros’, un lugar sólo habitado por ellos, dato que de forma estúpida quiso ser ocultado por el irracional buenismo y por la no menos cretina corrección política que consiste en tapar cualquier acto delictivo cometido por gitanos. Para todo desconocedor de ese enclave de he apuntar que ya entonces, cuando lo conocí hace una buena porción de años, cualquiera que no fuese de esa raza y que por razones de trabajo tuviese que acudir a dicho barrio (carteros, repartidores de butano e incluso servicios de ambulancia) debía hacerlo escoltado por la Policía. Al parecer, nada ha cambiado allí para mejor.

En los primeros días del pasado mes de junio, una maestra del colegio de Los almendros notó algo raro en su clase; una excitación especial entre el personal del aula, demasiados recaditos y risas nerviosas en los pupitres. Todo ello hizo que se mosqueara lo suficiente para tratar de averiguar lo que se cocía. Consiguió enterarse y quedó estremecida: los inocentes escolares habían quedado a la salida para ir a un solar próximo donde yacía malherido el pobre burrillo. Estaban cansados de torturarle, ya no les divertía tanto como al principio y habían decidido poner fin brutalmente a su corta existencia. ¿Con palos, tal vez a pedradas, quizás con cuchillos o con todo junto a la vez? Daba igual el método, pero sin duda tendría que ser cruel.

Capitan heridoGracias a esta valiosísima y oportuna información, la docente se puso en contacto telefónico con la asociación La Huella Roja, una organización surgida de la fusión de varias protectoras de Almería. Sin perder tiempo, estos valientes activistas pidieron a la Guardia Civil una escolta para llegar al descampado donde agonizaba Capitán. Con los agentes protegiéndoles, los miembros de La Huella Roja hallaron prácticamente exánime al pequeño animal. Cuando se encontraban atendiéndole, un gitano adulto, sorprendido por el pesar que manifestaban por un burro, se ofreció a reventarle la cabeza con una azada y acabar definitivamente con estas cosas de los “payos”. Huelga decir como reaccionaron los de la protectora que, mientras tanto, habían dado aviso a una veterinaria especialista en cuadrúpedos para que estuviese preparada e hiciera lo que pudiese por el maltrecho burrito.

Lo sacaron de ese infernal sitio y comenzó la ardua misión de salvarle la vida.  Capitán –ése fue el nombre que le pusieron los de La Huella Roja-,  había sufrido múltiples lesiones durante los días que fue torturado en Los Almendros, e incluso algún o algunos degenerados le introdujeron un palo por el ano produciéndole graves desgarros y una monstruosa salida de tejido rectal. Por supuesto, durante el tiempo –días completos, eh- que padeció estas atrocidades nadie le dio ni un sorbo de agua. Han sido jornadas de incertidumbre y cuidados intensivos en el refugio de la protectora mientras tenía dos patas en la muerte y las otras dos en una débil línea de la vida. Pero se empeñaron en salvarle y lo han logrado. Hoy ya no está bajo el amparo de La Huella Roja porque ha sido trasladado a un centro de recuperación equina de otra provincia. Las interminables horas de horror, pesadilla, dolor, indefensión y vejaciones han terminado para Capitán.

ayudando a CapitanA raíz de la urgente solicitud  de Change, que reunió 180.000 firmas, el Seprona de la Guardia Civil realizó un buen trabajo de investigación, teniendo en cuenta que debió efectuarlo entre población gitana. Se sabe que un trío de energúmenos ha sido imputado, un adulto de 38 años y dos menores de con una edad inferior a 18. A uno de ellos también se le responsabiliza de abandonar al animal. ¡Imputados! Ni siquiera detenidos o directamente acusados ante la Fiscalía!

La situación de los animales continúa siendo pavorosa en España. Una casta de políticos inmorales y antropocéntricos sigue dándole esquinazo al inexcusable deber ético de elaborar y aprobar una ley nacional de protección de los animales que haga borrón y cuenta nueva con las 17 pantomimas actuales que no disuaden a los abyectos. Es urgente y precisa una normativa igual para todas las regiones, que castigue con dureza a los gitanos y a los españoles que vuelquen su vesania delictiva contra los que no tienen voz. Y es de mayúscula justicia que, quien así actúe, ya sea solvente o insolvente, lo pague sin posibilidad alguna de escapatoria.

Al hilo de todo esto, desde mediados de julio, la escritora y periodista Rosa Montero está recogiendo firmas a través de la plataforma Avaaz para exigir al Gobierno que se deje de pamplinas e insultantes evasivas y presente un proyecto de ley que ponga fin a la infamia animalicida en España, que ocupa el primer lugar en la Unión Europea en cuanto al número de abandonos. Rosa lo está intentando por esta vía y, de ser conocida y divulgada su propuesta de forma masiva, es razonable que cientos de miles de españoles dedicarán un minuto escaso a ese sencillo acto de firmar electrónicamente. Es sólo un paso, ya lo sé, pero creo que debe darse y proseguir la lucha por los otros.

Querían matar al burrito Capitán y casi lo consiguen. Niños y adultos de ‘Los Almendros’, en Almería. Entre risotadas, escarnios y torturas. Ya sabemos quiénes. Pero uno se sigue preguntando, a la vista de la foto de un burrillo de 17 meses, de pelaje oscuro y hundido en el dolor, más pequeño aún que el Platero de Juan Ramón Jiménez,  qué clase de mal ungüento ponzoñoso debe correr por las venas de esos especímenes malnacidos y cobardes  a los que incluso les pareció insuficiente quitarle la vida poco a poco y le metieron un palo por la entrañas.

Esta historia no podía solventarse con cuatro datos irrelevantes y un ominoso silencio sobre el origen de los autores y el lugar concreto donde tuvo lugar.

Buena suerte en tu nueva vida, pequeño Capitán.

Gabriel TéllezGabriel

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